
Sandra Medrano, O.D., MSc, PhD.
Optómetra, docente de la Universidad de La Salle
La terapia visual es una intervención clínica orientada a optimizar habilidades visuales funcionales como la convergencia, la acomodación, la coordinación binocular, los movimientos oculares y la integración visomotora. Su utilidad se reconoce cada vez más en diferentes diagnósticos visomotores, especialmente en las disfunciones binoculares no estrábicas, entre las cuales la insuficiencia de convergencia es una de las condiciones más estudiadas. También puede contribuir al abordaje de dificultades de aprendizaje asociadas a disfunciones visuales, estrabismos, diplopías adquiridas y ambliopía, siempre que exista una evaluación completa y una indicación clínica sustentada. Su verdadero valor no está en prometer resultados milagrosos, sino en ofrecer una intervención profesional, individualizada y basada en evidencia para personas cuyo sistema visual no trabaja con la eficiencia necesaria para leer, estudiar, trabajar, desplazarse o interactuar con comodidad, seguridad y confianza.1,2
La terapia visual ha tenido avances impresionantes en los últimos años y cada vez más muestra aplicabilidad en diversas condiciones visomotoras que se enunciarán a continuación.
DISFUNCIONES BINOCULARES NO ESTRÁBICAS, ESPECIALMENTE INSUFICIENCIA DE CONVERGENCIA.
Uno de los campos con mayor respaldo científico es la insuficiencia de convergencia sintomática, una alteración binocular que puede generar cansancio visual, cefalea, visión borrosa, diplopía intermitente, pérdida del lugar durante la lectura y rechazo a tareas sostenidas en visión cercana. Ensayos clínicos aleatorizados, como el Convergence Insufficiency Treatment Trial, han mostrado que la terapia vergencial/acomodativa realizada en consultorio puede mejorar signos clínicos como el punto próximo de convergencia y la vergencia fusional positiva, además de reducir síntomas en niños con insuficiencia de convergencia sintomática.3,1 Esto significa que, para algunos pacientes, leer, escribir o usar pantallas deja de ser una actividad agotadora y se convierte en una tarea más cómoda, sostenida y funcional.4
VISIÓN Y APRENDIZAJE
En el ámbito de visión y aprendizaje, es fundamental hacer una distinción ética y científica. Los problemas visuales pueden interferir con el proceso de aprendizaje, porque un niño que ve doble, se fatiga, pierde el renglón o no sostiene la atención visual de cerca puede rendir por debajo de su capacidad real.5 Sin embargo, la evidencia no permite afirmar que la terapia visual cure la dislexia ni las dificultades primarias del aprendizaje. La declaración conjunta de la American Academy of Pediatrics, la American Academy of Ophthalmology, la American Association for Pediatric Ophthalmology and Strabismus y la American Association of Certified Orthoptists señala que la dislexia y muchos trastornos del aprendizaje pueden corresponder a condiciones neurocognitivas complejas, no causadas por problemas visuales primarios, y que las intervenciones visuales sin evidencia no deben recomendarse como tratamiento para mejorar el rendimiento educativo a largo plazo.6,7 Por tanto, la terapia visual puede apoyar el rendimiento visual necesario para aprender, pero no reemplaza la evaluación pedagógica, neuropsicológica, fonoaudiológica o educativa cuando existe un trastorno específico del aprendizaje.
Las condiciones del neurodesarrollo, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad TDAH, el trastorno del espectro autista TEA y los trastornos específicos del aprendizaje, tienen origen multifactorial y comprometen procesos cerebrales complejos que se enmarcan en interacción gen-ambiente. La evidencia señala participación de factores genéticos, neurobiológicos, prenatales, perinatales y ambientales. En estos casos, la terapia visual no debe presentarse como una cura de la condición de base. Sin embargo, cuando existe una alteración visual funcional asociada, por ejemplo, una dificultad binocular, acomodativa u oculomotora, su tratamiento puede contribuir a mejorar la comodidad visual, la eficiencia en tareas cercanas y la participación del niño en actividades escolares. La clave está en realizar una evaluación diferencial rigurosa y evitar atribuir solo a la visión dificultades que pertenecen de manera fundamental al campo neurológico, educativo o del desarrollo.6,8,9
La comodidad visual en actividades de cerca es otro aporte social relevante. En una sociedad marcada por el uso intensivo de pantallas, lectura digital, trabajo administrativo, estudio prolongado y escritura en dispositivos, la eficiencia binocular y acomodativa es cada vez más importante. La disfunción acomodativa puede producir visión borrosa, fatiga, dolor ocular, cefalea y bajo rendimiento en tareas sostenidas de cerca. Estudios clínicos han reportado que la terapia visual y ortóptica puede mejorar la amplitud y la facilidad acomodativa en niños con insuficiencia de convergencia y disfunción acomodativa asociada.2,10 Desde esta perspectiva, la terapia visual no solo busca “ver más”, sino “ver mejor durante más tiempo”, con menor esfuerzo y mayor estabilidad funcional.
ESTRABISMOS Y DIPLOPÍA ADQUIRIDA
También existe un campo importante en pacientes con diplopía adquirida secundaria a enfermedades sistémicas o neurológicas. Accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneoencefálicos, parálisis de nervios craneales, enfermedades tiroideas, diabetes, miastenia gravis y otras condiciones pueden generar alteraciones oculomotoras, estrabismos adquiridos y visión doble. En estos casos, la intervención debe ser especialmente cuidadosa: se requiere diagnóstico médico y optométrico completo para remitir los casos de urgencias neurológicas y posteriormente definir un manejo desde óptico, prismático, oclusivo, farmacológico, quirúrgico, rehabilitador o combinado. Las revisiones sistemáticas sobre trastornos oculomotores en daño cerebral adquirido muestran que la evidencia avanza y que existen intervenciones que pueden ayudar a mejorar síntomas y función visual en casos seleccionados.11,12 Por ello, hablar de esperanza no significa prometer recuperación total, sino ofrecer una ruta clínica responsable para disminuir diplopía, mejorar estabilidad visual y favorecer la reintegración a actividades cotidianas.
En el plano estético y psicosocial, las alteraciones de alineación ocular no deben reducirse a un asunto superficial. El estrabismo puede afectar autoestima, interacción social, seguridad personal, empleabilidad, percepción facial y calidad de vida. Revisiones sobre estrabismo en niños y adultos han mostrado que su impacto incluye dimensiones funcionales y psicosociales, y que los tratamientos orientados a mejorar alineación y función no son meramente estéticos.13,14,15 En algunos casos, la terapia visual puede contribuir a mejorar control binocular, fusión o estabilidad sensorial; en otros, el tratamiento principal puede ser prismático o quirúrgico. Lo esencial es comprender que mejorar la función visual y la apariencia ocular puede renovar la confianza y la participación social del paciente.
AMBLIOPÍA
En el caso de la ambliopía, la evidencia científica respalda con mayor solidez tratamientos como la corrección óptica completa, la oclusión con parche, la penalización farmacológica con atropina y, en casos seleccionados, el uso de filtros de Bangerter. Los estudios del Pediatric Eye Disease Investigator Group (PEDIG) han demostrado que la corrección refractiva por sí sola puede mejorar la agudeza visual en niños con ambliopía anisometrópica no tratada; en el estudio de Cotter et al.,16 el 77 % de los pacientes mejoró dos o más líneas de agudeza visual y el 27 % resolvió la ambliopía únicamente con corrección óptica. En ambliopía moderada, la atropina y el parche han mostrado producir mejorías de magnitud similar, por lo que ambas opciones pueden ser apropiadas como tratamiento inicial en niños de 3 a menores de 7 años, según la edad, severidad, adherencia y criterio clínico.17 De igual manera, los filtros de Bangerter han sido evaluados como una alternativa al parche en ambliopía moderada en niños de 3 a menores de 10 años, con resultados comparables en casos seleccionados y una menor carga terapéutica para el niño y su familia.18
A estos tratamientos convencionales se suma el papel de la terapia visual como complemento terapéutico, especialmente cuando se orienta a reducir la supresión interocular, estimular la binocularidad y favorecer la plasticidad visual mediante estrategias como el aprendizaje perceptual, la estimulación dicóptica y, más recientemente, entornos de realidad virtual. El documento de posicionamiento de la Sociedad Española de Optometría señala que, en ambliopía, el tratamiento de referencia continúa siendo la corrección refractiva y la posterior oclusión o penalización del ojo dominante, pero también reconoce que la terapia visual puede aportar beneficios cuando se combina con el parche, al favorecer una recuperación visual más rápida y un mayor potencial de recuperación de la funcionalidad visual del paciente.19 En este mismo sentido, los trabajos de Dennis Levi y colaboradores han mostrado que el aprendizaje perceptual puede favorecer la plasticidad visual y generar mejorías en el rendimiento del ojo ambliope, incluso en etapas posteriores al periodo crítico clásico.20,21 Asimismo, los enfoques dicópticos y algunos programas basados en realidad virtual representan una línea prometedora para el manejo de la ambliopía, con potencial para estimular la función binocular y la estereopsis; sin embargo, aún requieren mayor estandarización de protocolos y más estudios clínicos que definan con precisión sus indicaciones, dosis terapéutica y alcance real.19 Por ello, la ambliopía debe abordarse desde una evaluación integral, con objetivos medibles y tratamientos ajustados al diagnóstico, vinculando la terapia visual, los videojuegos y la realidad virtual como complementos esenciales de la corrección óptica, el parche y la atropina, reconociendo su valor clínico cuando existe una indicación adecuada y basada en evidencia.
PROPUESTAS DE TERAPIA VISUAL QUE DEBEN MANEJARSE CON CAUTELA
¿Prismas y filtros para tratamiento de condiciones de neurodesarrollo?
En este contexto, es importante diferenciar el uso clínico de los prismas y filtros de su promoción como soluciones generales para condiciones del neurodesarrollo. Los prismas convencionales tienen indicaciones respaldadas en pacientes con diplopía binocular, estrabismos de pequeño ángulo o alteraciones binoculares con características particulares, ya que pueden desplazar la imagen y facilitar la visión sencilla en casos específicos. Estudios clínicos han mostrado que, cuando la corrección prismática logra controlar la diplopía, puede mejorar la calidad de vida visual y funcional de pacientes con estrabismo o visión doble.14,22 Sin embargo, esto no debe confundirse con el uso de prismas gemelos o yoked prisms como tratamiento para TDAH, autismo, dislexia, conducta, postura o aprendizaje. La evidencia disponible para estos usos es insuficiente y de bajo nivel metodológico, por lo que no se justifica presentarlos como tratamientos probados para condiciones del neurodesarrollo.23,24,25
Algo similar ocurre con los filtros o lentes tintados. Estos recursos pueden tener utilidad en algunos pacientes con fotofobia, sensibilidad visual o síntomas compatibles con estrés visual, siempre que exista una indicación individual, medible y reevaluable. No obstante, no deben presentarse como tratamiento de la dislexia, del TDAH, del autismo ni como intervención para mejorar de manera directa y sostenida el rendimiento académico. Revisiones sistemáticas y declaraciones clínicas han advertido que los filtros de color no corrigen los déficits fonológicos, lingüísticos o neurocognitivos propios de la dislexia, y que muchos estudios disponibles presentan limitaciones metodológicas, riesgo de sesgo o efectos difíciles de separar del placebo.6,26,27 Por esta razón, su uso debe ser prudente, individualizado y nunca sustituir intervenciones educativas, médicas, psicológicas o neuropsicológicas basadas en evidencia.
¿Uso de imanes o magnetismo para el tratamiento de la ambliopía?
Tampoco hay evidencia clínica robusta que respalde el uso de imanes estáticos, gafas con imanes o magnetoterapia comercial como tratamiento de la ambliopía. Se manejan desde enfoques comerciales o afirmaciones no sustentadas por ensayos clínicos sólidos; eso no equivale a evidencia científica.
¿Fototerapia sintónica para tratamiento de la ambliopía?
Aunque la terapia fotosintónica o fototerapia sintónica ha sido propuesta dentro de algunos enfoques optométricos para el manejo de ambliopía, estrabismo y otras disfunciones visuales, la evidencia científica disponible aún no es suficiente ni consistente para considerarla un tratamiento de primera línea o una intervención con eficacia demostrada. La revisión sistemática de Cervera-Sánchez et al.28 concluyó que no existe evidencia consistente de que la fototerapia optométrica produzca cambios confiables en la función visual, ni respaldo científico suficiente para recomendar su uso clínico en anomalías visuales. Si bien estudios recientes han reportado mejorías en agudeza visual, campo visual funcional y otros parámetros en pacientes con ambliopía tratados con fototerapia sintónica, estos hallazgos deben interpretarse con cautela por limitaciones como muestras pequeñas, heterogeneidad de protocolos, seguimientos cortos y necesidad de replicación independiente mediante ensayos clínicos aleatorizados de mayor calidad .29 Hasta la fecha, no se identifica un estudio robusto específico sobre fototerapia sintónica para ambliopía que permita establecer conclusiones firmes sobre su eficacia. En contraste, el manejo de la ambliopía cuenta con mayor respaldo científico para intervenciones como la corrección óptica adecuada, la oclusión, la penalización farmacológica con atropina y, en casos seleccionados, terapias binoculares y digitales basadas en evidencia, por lo que la fototerapia sintónica, si se considera, debe plantearse únicamente como una intervención complementaria o de baja certeza, nunca como reemplazo del tratamiento convencional respaldado por la literatura.30,28
LA TERAPIA VISUAL TRANSFORMA VIDAS Y RENUEVA ESPERANZAS
Precisamente porque la terapia visual toca dimensiones tan sensibles como aprendizaje, autoestima, visión doble, rendimiento laboral, lectura y calidad de vida, debe practicarse con responsabilidad. No todo ejercicio visual es terapia visual basada en evidencia. No todo programa comercial, filtro, lente de color, prisma o aplicación tiene respaldo suficiente para ser indicado como tratamiento sanitario. Cuando se ofrecen como soluciones milagrosas, pueden retrasar diagnósticos reales, generar gasto innecesario a los pacientes y sus familias, crear falsas expectativas y desviar al paciente de tratamientos educativos, médicos o rehabilitadores que sí tienen evidencia y que son necesarios dentro de un manejo interdisciplinar.
La terapia visual que transforma vidas es la que parte de una evaluación completa, establece objetivos medibles, usa procedimientos con respaldo científico, informa límites y riesgos, trabaja de forma interdisciplinaria y reevalúa resultados. Su fuerza no está en prometer curas universales, sino en mejorar el rendimiento visual de personas concretas: el niño que ya puede leer sin fatiga constante, el adulto que vuelve a trabajar después de una diplopía adquirida, el paciente con estrabismo que recupera seguridad social, o el estudiante que descubre que su bajo desempeño no era falta de esfuerzo sino una dificultad visual tratable.
La terapia visual puede renovar esperanzas cuando se entiende como una intervención clínica seria, no como una moda ni como un producto milagroso. Su aporte social está en mejorar la eficiencia visual, la comodidad, la funcionalidad, la participación y la calidad de vida. La responsabilidad de los profesionales de la salud visual es defender una práctica basada en evidencia, ética y centrada en el paciente, reconociendo tanto el impacto transformador de la terapia visual bien indicada como los riesgos de aplicar procedimientos sin respaldo científico.
Algunas de las intervenciones mencionadas al inicio podrían tener aplicaciones clínicas legítimas en situaciones específicas. Sin embargo, la evidencia científica disponible continúa siendo limitada, insuficiente o controvertida. Esta realidad nos obliga a realizar una reflexión serena, objetiva y basada en el rigor académico, diferenciando claramente entre tratamientos respaldados por estudios clínicos sólidos, hipótesis prometedoras que continúan en investigación y propuestas cuyos beneficios aún no han sido demostrados de manera concluyente. Asimismo, se debe contemplar siempre el trabajo de evaluación y manejo de forma interdisciplinar.
EN CONCLUSIÓN
En el abordaje clínico de condiciones del neurodesarrollo como la dislexia y las alteraciones del habla, entre ellas la dislalia, así como en los problemas de postura corporal, es fundamental reconocer que su origen principal no siempre corresponde a una alteración visual primaria, sino que puede estar relacionado con procesos neurocognitivos, lingüísticos, fonológicos, auditivos, motores, vestibulares, musculoesqueléticos, propioceptivos y del desarrollo. Por esta razón, aunque algunas personas puedan presentar de manera concomitante problemas visuales, binoculares, oculomotores o visuoespaciales que deben ser evaluados y tratados cuando estén presentes, la evidencia científica disponible no respalda que estas condiciones desaparezcan o se corrijan únicamente mediante la prescripción de prismas, incluidos los prismas gemelos. En el caso de las alteraciones posturales, cuando no se identifica una causa visual clara, es necesario remitir y complementar la evaluación con profesionales de otras áreas para orientar el manejo desde la base real del problema, evitando atribuirlo exclusivamente al sistema visual. En consecuencia, el abordaje debe ser interdisciplinario, con objetivos funcionales medibles y seguimiento clínico, integrando la participación de profesionales en fonoaudiología o terapia del lenguaje, neuropsicología, psicología, pedagogía, educación especial, terapia ocupacional, fisioterapia, ortopedia, neurología pediátrica, otorrinolaringología o rehabilitación vestibular cuando sea necesario, y optometría u oftalmología para descartar o tratar condiciones visuales asociadas, sin presentar la intervención visual como tratamiento curativo de condiciones cuyo origen puede ser multifactorial.
REFERENCIAS
1. Scheiman M, Cotter S, Kulp MT, Mitchell GL, Cooper J, Gallaway M, Hopkins KB, Bartuccio M, Chung I. A randomized clinical trial of treatments for convergence insufficiency in children. Archives of Ophthalmology. 2005; 123(1):14-24.
2. Scheiman M, Cotter S, Kulp MT, Mitchell GL, Cooper J, CITT Study Group. Treatment of accommodative dysfunction in children: Results from a randomized clinical trial. Optometry and Vision Science. 2011;88(11):1343-1352. https://doi.org/10.1097/OPX.0b013e31822f4d7c
3. Convergence Insufficiency Treatment Trial Study Group. A randomized clinical trial of treatments for symptomatic convergence insufficiency in children. Archives of Ophthalmology. 2008;126(10):1336-1349. https://doi.org/10.1001/archopht.126.10.1336
4. Morrison AM, Kulp MT, Cotter SA, Scheiman MM, Jenewein EC, Roberts TL, Mitchell GL, Arnold LE, Retnasothi D, Bade A, Hertle R, Borsting E, Convergence Insufficiency Treatment Trial–Attention and Reading (CITT-ART) Investigator Group. One-year follow-up of clinical convergence measures in children enrolled in the Convergence Insufficiency Treatment Trial–Attention and Reading Trial. Ophthalmic and Physiological Optics. 2024;44(7):1346-1353.
5. Borsting E, Mitchell GL, Kulp MT, Scheiman M, Amster DM, Cotter SA, Coulter RA, Fecho G, Gallaway MF, Granet D, Hertle RW, Rodena J, Yamada T. Improvement in academic behaviors after successful treatment of convergence insufficiency. Optometry and Vision Science. 2012;89(1):12-18.
6. American Academy of Pediatrics, Section on Ophthalmology, Council on Children with Disabilities; American Academy of Ophthalmology; American Association for Pediatric Ophthalmology and Strabismus; American Association of Certified Orthoptists. Joint statement—Learning disabilities, dyslexia, and vision. Pediatrics. 2009;124(2):837-844. https://doi.org/10.1542/peds.2009-1445
7. Handler SM. Evidence shows vision therapy does not benefit children with dyslexia. AAP News. 2010;31(5):19.
8. Centers for Disease Control and Prevention. About ADHD. CDC. 2024. https://www.cdc.gov/adhd/about/index.html
9. National Institute of Mental Health. Attention-deficit/hyperactivity disorder. NIMH. 2024. https://www.nimh.nih.gov/health/topics/attention-deficit-hyperactivity-disorder-adhd
10. Chen AM, Roberts TL, Cotter SA, Kulp MT, Scheiman M, CITT-ART Investigator Group. Effectiveness of vergence/accommodative therapy for accommodative dysfunction in children with convergence insufficiency. Clinical and Experimental Optometry. 2021;104(1):21-32.
11. Rowe FJ, Hepworth LR, Hanna KL, Howard C. Interventions for eye movement disorders due to acquired brain injury. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2018;(3).
12. Ciuffreda KJ, Han Y, Kapoor N, Ficarra AP. Vision therapy for oculomotor dysfunctions in acquired brain injury: A retrospective analysis. Optometry. 2008;79(1):18-22.
13. Buffenn AN. The impact of strabismus on psychosocial health and quality of life: A systematic review. Survey of Ophthalmology. 2021;66(6):1051-1064.
14. Hatt SR, Leske DA, Kirgis PA, Bradley EA, Holmes JM. The effects of strabismus on quality of life in adults. American Journal of Ophthalmology. 2007;144(5):643-647.
15. McBain HB, MacKenzie KA, Au C, Hancox J, Ezra DG, Adams GGW, Newman SP. The impact of strabismus on quality of life in adults with and without diplopia: A systematic review. Survey of Ophthalmology. 2014;59(2):185-191.
16. Cotter SA, Edwards AR, Wallace DK, Beck RW, Arnold RW, Astle WF, Barnhardt CN, Birch EE, Donahue SP, Everett DF, Felius J, Holmes JM, Kraker RT, Melia BM, Repka MX, Sala NA, Silbert DI, Pediatric Eye Disease Investigator Group. Treatment of anisometropic amblyopia in children with refractive correction. Ophthalmology. 2006;113(6):895-903. https://doi.org/10.1016/j.ophtha.2006.01.068
17. Pediatric Eye Disease Investigator Group. A randomized trial of atropine vs patching for treatment of moderate amblyopia in children. Archives of Ophthalmology. 2002;120(3):268-278. https://doi.org/10.1001/archopht.120.3.268
18. Rutstein RP, Quinn GE, Lazar EL, Beck RW, Bonsall DJ, Cotter SA, Crouch ER, Holmes JM, Hoover DL, Leske DA, Lorenzana IJ, Moke PS, Repka MX, Suh DW, Pediatric Eye Disease Investigator Group. A randomized trial comparing Bangerter filters and patching for the treatment of moderate amblyopia in children. Ophthalmology. 2010;117(5):998-1004. https://doi.org/10.1016/j.ophtha.2009.10.014
19. Sociedad Española de Optometría. [Referencia incompleta: falta título del documento, datos editoriales o URL]. 2019.
20. Levi DM, Li RW. Perceptual learning as a potential treatment for amblyopia: A mini-review. Vision Research. 2009;49(21):2535-2549. https://doi.org/10.1016/j.visres.2009.02.010
21. Rodán A, Cabrera J, Matas M. An updated review about perceptual learning as a treatment for amblyopia. Journal of Optometry. 2022;15(1):3-34. https://doi.org/10.1016/j.optom.2020.11.002
22. Hatt SR, Leske DA, Liebermann L, Holmes JM. Successful treatment of diplopia with prism improves health-related quality of life. American Journal of Ophthalmology. 2014;157(6):1209-1213.
23. Chok JT, Reed DD, Kennedy A, Bird FL. A single-case experimental analysis of the effects of ambient prism lenses for an adolescent with developmental disabilities. Behavior Analysis in Practice. 2010;3(2):42-51.
24. PENCRU. What’s the evidence? Yoked prism lenses for children with autism. University of Exeter Medical School. 2018.
25. Wang B, Hunter DG. Vision therapy: A primer and caution for pediatricians. Children. 2022;9(12):1873.
26. Evans BJW, Allen PM. A systematic review of controlled trials on visual stress using Intuitive Overlays or the Intuitive Colorimeter. Journal of Optometry. 2016;9(4):205-218.
27. Denton CA, Meindl JN. The effect of colored overlays on reading fluency in individuals with dyslexia. Behavior Analysis in Practice. 2016;9(3):191-198.
28. Cervera-Sánchez et al. [Referencia incompleta: falta título, revista, volumen, páginas y DOI o URL]. 2023.
29. Mohamed et al. [Referencia incompleta: falta título, revista, volumen, páginas y DOI o URL]. 2025.
30. Alrasheed SH, Aldakhil S. Childhood amblyopia: A systematic review of recent management options. Saudi Journal of Ophthalmology. 2024;38(3):201-213. doi: 10.4103/sjopt.sjopt_212_23.
31. Barrett BT. A critical evaluation of the evidence supporting the practice of behavioural vision therapy. Ophthalmic and Physiological Optics. 2009;29(1):4-25. https://doi.org/10.1111/j.1475-1313.2008.00607.x
32. CITT-ART Investigator Group. Effect of vergence/accommodative therapy on reading in children with convergence insufficiency: A randomized clinical trial. Optometry and Vision Science. 2019;96(11):836-849. https://doi.org/10.1097/OPX.0000000000001442
33. CITT-ART Investigator Group. Treatment of symptomatic convergence insufficiency in children enrolled in the Convergence Insufficiency Treatment Trial–Attention & Reading Trial: A randomized clinical trial. Optometry and Vision Science. 2019;96(11):825-835. https://doi.org/10.1097/OPX.0000000000001443
34. National Eye Institute. Treatment for common vision disorder does not improve children’s reading skills. National Institutes of Health. 2019.



