
Valentina Giraldo M.
Periodista de Franja Visual
En América Latina, la tecnología diagnóstica en salud visual y ocular avanza como una oportunidad para mejorar la detección temprana, optimizar la consulta y reducir brechas de acceso. Herramientas como la inteligencia artificial, la tomografía de coherencia óptica, la angiografía por tomografía de coherencia óptica, la retinografía portátil, la teleoftalmología y los sistemas automatizados de medición están transformando la forma en que optómetras y oftalmólogos evalúan, documentan y hacen seguimiento a sus pacientes.
El diagnóstico ocular ha dejado de depender únicamente de la observación clínica tradicional. Hoy, la consulta se apoya en imágenes de alta resolución, análisis digital, equipos portátiles y plataformas conectadas que permiten obtener información más precisa, comparable y útil para la toma de decisiones.
En América Latina, esta transformación tiene un valor especial. La concentración de servicios especializados en grandes ciudades, las barreras geográficas y las limitaciones de acceso hacen que la tecnología no solo represente innovación, sino también una posible vía para acercar el diagnóstico oportuno a más poblaciones. En este contexto, la teleoftalmología y la inteligencia artificial han sido señaladas como herramientas capaces de ampliar la cobertura del tamizaje, especialmente en retinopatía diabética, aunque su implementación todavía enfrenta barreras logísticas, tecnológicas y regulatorias (Chokshi et al., 2024).
Nuevas herramientas para una consulta más precisa
La tomografía de coherencia óptica se ha consolidado como una de las tecnologías más relevantes para evaluar retina, mácula y nervio óptico. Sus desarrollos recientes permiten imágenes volumétricas de alta velocidad, mejor visualización de estructuras retinales y mayor precisión diagnóstica en enfermedades como glaucoma, edema macular y degeneración macular relacionada con la edad (Devine et al., 2025).
A su vez, la angiografía por tomografía de coherencia óptica permite observar la microvasculatura retinal y coroidea de forma no invasiva. Esta herramienta ha ganado relevancia en el estudio de retinopatía diabética, oclusiones vasculares y enfermedades maculares, especialmente cuando se combina con algoritmos de inteligencia artificial para mejorar la detección temprana y agilizar los flujos clínicos (Hayati et al., 2025).
Otra tecnología con alto potencial para la región es la retinografía portátil. Las cámaras de fondo de ojo compactas permiten capturar imágenes en consultorios, brigadas, centros de atención primaria o zonas rurales. Cuando estas imágenes se integran con teleoftalmología o inteligencia artificial, pueden facilitar el tamizaje, priorizar remisiones y fortalecer el seguimiento de pacientes con enfermedades crónicas.
Inteligencia artificial y teleoftalmología
La inteligencia artificial se perfila como una herramienta de apoyo para analizar imágenes, identificar patrones de riesgo y clasificar hallazgos en patologías como retinopatía diabética, glaucoma y degeneración macular. Su mayor aporte está en reducir tiempos de lectura, apoyar programas de tamizaje y optimizar la toma de decisiones clínicas, especialmente en contextos donde la disponibilidad de especialistas es limitada.
Sin embargo, su uso debe mantenerse bajo supervisión profesional. Los algoritmos pueden orientar y priorizar, pero el criterio clínico sigue siendo indispensable para interpretar los resultados dentro del contexto de cada paciente. Además, la evidencia reciente insiste en la necesidad de validar estos sistemas en poblaciones diversas y en escenarios clínicos reales antes de una adopción masiva (Bi et al., 2025).
La teleoftalmología, por su parte, permite conectar puntos de atención remotos con profesionales especializados. En América Latina, puede ser clave para ampliar programas de tamizaje en diabetes, glaucoma y enfermedades retinales, siempre que existan protocolos de captura, rutas de remisión, conectividad, protección de datos y seguimiento adecuado.
Más tecnología en segmento anterior y refracción
El diagnóstico también avanza en córnea y segmento anterior. La topografía, la tomografía corneal y los sistemas de análisis biomecánico permiten detectar ectasias, planificar cirugía refractiva, adaptar lentes de contacto especiales y hacer seguimiento de tratamientos como el crosslinking.
En refracción, los autorrefractómetros portátiles, biómetros ópticos y sistemas automatizados de medición pueden apoyar campañas escolares, programas comunitarios y consultas con alto flujo de pacientes. Esto cobra relevancia en una región donde el error refractivo no corregido sigue siendo una causa prevenible de deficiencia visual. La iniciativa SPECS 2030, impulsada por la Organización Mundial de la Salud y promovida en las Américas por la Organización Panamericana de la Salud, busca fortalecer la cobertura efectiva de servicios de refracción y corrección visual hacia 2030.
Desafíos para América Latina
Aunque estas tecnologías ofrecen grandes posibilidades, su implementación enfrenta barreras como costos de adquisición, mantenimiento, capacitación, conectividad, interoperabilidad y disponibilidad desigual de equipos. Por eso, la innovación debe evaluarse no solo por su sofisticación, sino por su capacidad de integrarse a modelos de atención sostenibles.
En América Latina, la tecnología diagnóstica será verdaderamente transformadora si logra mejorar el acceso, acelerar la detección temprana y fortalecer la continuidad del cuidado visual. La clave no está únicamente en incorporar equipos de última generación, sino en conectarlos con rutas clínicas claras, talento humano capacitado y programas de seguimiento.
El avance en tecnología en diagnóstico ocular está cambiando la consulta visual y ocular. Inteligencia artificial, tomografía de coherencia óptica avanzada, angiografía por tomografía de coherencia óptica, retinografía portátil, teleoftalmología, topografía corneal y medición automatizada permiten evaluar con mayor precisión y documentar mejor la evolución de los pacientes.
En América Latina, su mayor aporte está en cerrar brechas y acercar el diagnóstico oportuno a más personas. La tecnología puede medir, capturar y analizar con mayor rapidez; pero sigue siendo el profesional quien interpreta, decide y convierte esos datos en cuidado visual efectivo.
Referencias
Bi, Z., Zhang, Y., Li, X., & Wang, J. (2025). Deep learning-based optical coherence tomography and retinal image analysis for diabetic retinopathy detection: A systematic review. Frontiers in Endocrinology. (Frontiers)
Chokshi, T., McCarthy, M., & Shah, S. (2024). Advances in teleophthalmology and artificial intelligence for diabetic retinopathy screening: A narrative review. Annals of Eye Science. (Annals of Eye Science)
Devine, B. C., et al. (2025). Recent optical coherence tomography innovations for increased accessibility and remote surveillance. Bioengineering, 12(5), 441. (MDPI)
Hayati, A., et al. (2025). Advancing diabetic retinopathy screening: A systematic review of artificial intelligence and optical coherence tomography angiography innovations. Diagnostics, 15(6), 737. (MDPI)
Organización Panamericana de la Sal



