Martín Edisson Giraldo Mendivelso. Optómetra ULS, Magíster Ciencias de la Visión, ULS. Especialista en Segmento Anterior y Lentes de Contacto USTA, FELLOW IACLE. Profesor Universidad CES, Medellín. [email protected].
Los lentes de contacto (LC) blandos se han posicionado como una de las estrategias más utilizadas para la corrección de los defectos refractivos, con millones de usuarios alrededor del mundo. La evolución de los materiales, especialmente la introducción de los hidrogeles de silicona, ha permitido aumentar significativamente la transmisibilidad al oxígeno y reducir las complicaciones relacionadas con la hipoxia. Sin embargo, a pesar de estos avances tecnológicos, la comodidad continúa siendo uno de los principales retos clínicos en la adaptación y mantenimiento del uso de LC, y constituye una causa frecuente de abandono por parte de los usuarios. De hecho, se estima que entre el 12 % y el 27 % de los usuarios discontinuarán su uso debido a síntomas de sequedad, incomodidad o alteraciones visuales. (1,2)
Con base en lo anterior, se reconoce que la interacción entre la superficie del LC y el entorno lagrimal desempeña un papel fundamental en la experiencia del usuario. Desde los primeros momentos posteriores a la inserción, las proteínas, los lípidos, las mucinas y otros componentes de la película lagrimal comienzan a depositarse sobre y en el material del lente, generando una capa biológica dinámica o biofilm, cuya composición depende tanto de las características fisicoquímicas del material como de las condiciones individuales del paciente. (1,3,4)
Estos depósitos han sido considerados un fenómeno indeseable debido a su posible asociación con la disminución de la humectabilidad, la inestabilidad de la película lagrimal, la reducción de la calidad óptica y la aparición de síntomas relacionados con la incomodidad. Se ha descrito que no solo la cantidad de depósitos determina el daño potencial, sino que la naturaleza molecular de sus componentes, su localización dentro o sobre la superficie del lente y la conservación de su actividad biológica pueden ser factores más determinantes que la cantidad total de biomoléculas acumuladas. (1)
Esto puede observarse en algunos materiales hidrofílicos iónicos, que presentan elevadas cantidades de proteínas adsorbidas, particularmente lisozima, sin que ello implique necesariamente una alteración funcional de la superficie ocular. En contraste, ciertos materiales de hidrogel de silicona muestran una mayor susceptibilidad a la deposición de lípidos superficiales, capaces de comprometer la estabilidad de la película lagrimal y el confort durante el uso diario del LC. (1,3)
Frente a la necesidad de comprender estos fenómenos con mayor profundidad, la incorporación de técnicas avanzadas de proteómica, lipidómica y microscopía de alta resolución ha permitido caracterizar con mayor precisión los mecanismos involucrados en las interacciones biomoleculares con los materiales. Asimismo, el desarrollo de superficies biomiméticas basadas en polímeros como la 2-metacriloiloxietil fosforilcolina (MPC) y el poli(2-metacriloiloxietil fosforilcolina) (PMPC) ha abierto nuevas posibilidades para reducir la bioincrustación superficial y optimizar el comportamiento clínico de los LC. (1)
Depósitos de proteínas en hidrogeles convencionales
En este contexto, García-Queiruga, Nores-Palmas y Martínez-Pérez (2026) realizaron una revisión narrativa estructurada que abarcó un período de 10 años, con enfoque mecanicista y traslacional, orientada a sintetizar la evidencia publicada sobre la deposición de proteínas y lípidos en LC blandos. Entre los principales resultados relacionados con los hidrogeles convencionales, los hallazgos mostraron una marcada tendencia a la captación de proteínas lagrimales, especialmente en aquellos materiales con alto contenido acuoso y alta ionicidad.
El ejemplo más representativo fue etafilcon A, material que mostró una elevada captación de proteínas lagrimales, especialmente de lisozima, considerablemente superior a la observada en la mayoría de los hidrogeles de silicona. Diversos estudios demostraron que esta elevada captación se debe principalmente a interacciones electrostáticas entre las cargas negativas del polímero y las proteínas lagrimales con carga positiva, especialmente la lisozima. (1)
Cabe resaltar que los resultados también evidenciaron que la alta cantidad de proteína retenida no implica necesariamente un efecto perjudicial sobre el desempeño clínico del lente, ya que gran parte de la lisozima depositada conservó su actividad enzimática y su estructura funcional. Asimismo, estos lentes demostraron una importante capacidad para capturar proteínas lagrimales, lo que incluso ha motivado su evaluación como herramienta para la obtención de muestras proteómicas de la lágrima y abre un potencial campo de investigación futura. (1)
Hidrogeles de silicona y deposición de lípidos
En cuanto a los hidrogeles de silicona, estos presentaron un patrón de comportamiento diferente. Aunque generalmente mostraron menores cantidades de proteína depositada, evidenciaron una mayor afinidad por los lípidos lagrimales, especialmente por componentes apolares como los ésteres de colesterol y los triglicéridos. Este fenómeno fue atribuido a la presencia de dominios hidrofóbicos de silicona dentro de la matriz del polímero, capaces de favorecer las interacciones con los lípidos de la película lagrimal. (1)
En este sentido, materiales como senofilcon A, senofilcon C, samfilcon A y comfilcon A mostraron una acumulación progresiva de lípidos durante los periodos de incubación o simulación de uso, mientras que los estudios de microscopía confocal evidenciaron que estos depósitos podían localizarse tanto en la superficie como en el interior de la matriz del lente. Se estableció que la localización superficial de los lípidos posee una mayor relevancia funcional que la cantidad acumulada, debido a su capacidad para alterar la humectabilidad y la estabilidad de la película lagrimal prelente de contacto. (1)
Más allá de la cantidad de depósitos
Los autores plantean un cambio conceptual importante respecto a la interpretación tradicional de los depósitos lagrimales sobre los lentes de contacto. La acumulación de proteínas y lípidos ha sido considerada un fenómeno negativo y directamente relacionada con la incomodidad y el abandono del uso de LC. Sin embargo, la evidencia recopilada demuestra que la cantidad total de biomoléculas depositadas no constituye por sí sola un indicador adecuado del rendimiento clínico del material.
Los autores argumentan que aspectos como la identidad de las proteínas depositadas, su actividad biológica residual, el tipo de lípidos acumulados y, especialmente, su localización dentro o sobre la superficie del lente poseen una mayor relevancia funcional. (1)
En este sentido, los hidrogeles iónicos de alto contenido acuoso serían un ejemplo representativo. Aunque acumulan cantidades elevadas de proteínas, estas permanecen principalmente incrustadas dentro de la matriz del material y conservan buena parte de su funcionalidad biológica. Por tanto, una elevada deposición proteica no necesariamente se traduce en disminución del confort o en alteraciones significativas de la superficie ocular. (1)
Por otro lado, los autores indican que la revisión mostró una relación más directa entre los depósitos lipídicos asociados a los hidrogeles de silicona y la inestabilidad de la película lagrimal. En este sentido, se sugiere que los lípidos localizados en la superficie interfieren con la humectación y favorecen la ruptura temprana de la película lagrimal prelente. (1)
De esta manera, la relevancia clínica parece depender menos de la cantidad total de lípidos depositados y más de la forma en que estos depósitos modifican las propiedades de la interfaz lente-película lagrimal. Los autores destacan que esta interpretación ayuda a explicar discrepancias observadas en investigaciones previas, en las que materiales con menor deposición total presentaban peores indicadores de estabilidad lagrimal, un hallazgo que podría parecer paradójico si se considera únicamente la cantidad de depósitos acumulados. (1)
Superficies biomiméticas: una nueva aproximación
Otro aspecto por resaltar es el avance tecnológico representado por las superficies biomiméticas enriquecidas con MPC o PMPC, moléculas inspiradas en la estructura de los fosfolípidos presentes en las membranas celulares humanas. Estas modificaciones permiten generar una capa superficial altamente hidratada que imita algunas de las características biológicas de la superficie ocular, favoreciendo una interacción más fisiológica entre el lente de contacto y la película lagrimal.
Como consecuencia, se crea una barrera de agua estable alrededor del material que dificulta el acercamiento y la unión de proteínas, lípidos y otros componentes presentes en la lágrima. Ver Figura 1. (1)

Figura 1. Ilustración presentada por los autores para mostrar la interacción molecular de lípidos y proteínas en los diferentes materiales: A. Hidrogel iónico. B. Hidrogel de silicona convencional. C. Hidrogel de silicona con MPC/PMPC. (1)
Los autores destacaron el comportamiento observado en los lentes de hidrogel de silicona con superficies biomiméticas modificadas mediante polímeros de fosforilcolina, especialmente lehfilcon A. Los estudios demostraron que estos materiales presentan una marcada resistencia a la adhesión superficial de proteínas y lípidos. Aunque algunas proteínas lograron difundirse hacia el interior del material, la deposición superficial fue mínima en comparación con los hidrogeles de silicona convencionales. De igual forma, las evaluaciones mediante microscopía confocal no evidenciaron depósitos detectables de lípidos después de los procedimientos de incubación y limpieza. Los autores indican que estos hallazgos respaldan el concepto de superficies antifouling o resistentes a la adhesión inespecífica de biomoléculas, capaces de preservar la hidratación superficial y minimizar las interacciones no deseadas con los componentes de la película lagrimal. (1)
Los estudios incluidos en la revisión demostraron que estos materiales presentan una reducción significativa de la deposición superficial de biomoléculas en comparación con los hidrogeles de silicona convencionales. En particular, las investigaciones realizadas con lehfilcon A mostraron que la escasa captación de proteínas observada se debía principalmente a la difusión de moléculas hacia el interior de la matriz del lente y no a procesos de acumulación en la superficie, considerada la región más relevante desde el punto de vista clínico, pues es la directamente relacionada con la interacción entre el lente de contacto y el ojo. (1)
Por otro lado, los análisis mediante microscopía confocal y técnicas de fluorescencia no identificaron depósitos detectables de lípidos no polares sobre la superficie de estos materiales, incluso después de ciclos repetidos de exposición y limpieza. En este sentido, más allá de reducir la cantidad total de biomoléculas retenidas, estos recubrimientos modifican de forma sustancial el mecanismo de interacción entre la lágrima y el lente de contacto. Mientras que los hidrogeles convencionales favorecen la absorción de proteínas y los hidrogeles de silicona tradicionales promueven la acumulación de lípidos sobre dominios hidrofóbicos, las superficies basadas en MPC inducen un fenómeno de exclusión superficial que limita el establecimiento de interacciones hidrofóbicas y electrostáticas no deseadas.(1)
Desde una perspectiva clínica, estos hallazgos sugieren que el objetivo del diseño moderno de materiales no debe centrarse únicamente en minimizar la cantidad de depósitos, sino en controlar estratégicamente la naturaleza y la localización de las interacciones biomoleculares. En este sentido, las superficies biomiméticas representan un cambio de paradigma en la ingeniería de lentes de contacto, al priorizar la conservación de una interfaz lagrimal estable y funcional. Los autores consideran que esta aproximación constituye una de las estrategias más prometedoras para mejorar el confort, prolongar los tiempos de uso confortable y optimizar la biocompatibilidad de los lentes de contacto blandos de nueva generación.(1)
Conclusión
La revisión demuestra que la deposición de proteínas y lípidos sobre los LC blandos es un fenómeno complejo, determinado fundamentalmente por la química del material y las propiedades de la superficie. Los resultados apoyan una visión multidimensional de este proceso, en la que la identidad molecular, la actividad biológica y la localización espacial de las biomoléculas adquieren mayor relevancia que la cantidad total acumulada. (1)
Referencias
1. Garcia-Queiruga J, Nores-Palmas N, Martinez-Perez C. A review of the last 10 years regarding protein and lipid deposition on soft contact lenses. Contact Lens and Anterior Eye. Elsevier B.V.; 2026. doi:10.1016/j.clae.2026.102653 PubMed PMID: 41932130.
2. Pucker AD, Tichenor AA. A review of contact lens dropout. Clinical Optometry. Dove Medical Press Ltd.; 2020. p. 85–94. doi:10.2147/OPTO.S198637
3. Heynen M, Ng A, Martell E, Subbaraman LN, Jones L. Activity of deposited lysozyme on contemporary soft contact lenses exposed to differing lens care systems. Clinical Ophthalmology. 2021;15:1727–33. doi:10.2147/OPTH.S296116
4. Sterner O, Aeschlimann R, Zürcher S, Osborn Lorenz K, Kakkassery J, Spencer ND, et al. Friction measurements on contact lenses in a physiologically relevant environment: Effect of testing conditions on friction. Invest Ophthalmol Vis Sci. el 1 de octubre de 2016;57(13):5383–92. doi:10.1167/iovs.16-19713 PubMed PMID: 27737459.



