Valentina Giraldo M.
Periodista de Franja Visual
Elegir unas gafas de sol no depende solo de la montura. El color del lente influye en la comodidad visual, la percepción del contraste y la adaptación a distintos entornos, especialmente en la ciudad, donde la luz cambia con frecuencia.
En el uso diario, los lentes solares cumplen una doble función: proteger frente a la radiación ultravioleta y mejorar la experiencia visual del usuario. Sin embargo, un aspecto que muchas veces se elige por moda; el color del cristal, también tiene implicaciones funcionales. El tono no determina la protección ultravioleta, por lo que siempre debe verificarse que el lente cuente con filtro adecuado, como protección ultravioleta completa o clasificación cuatrocientos nanómetros. El color actúa principalmente sobre la luz visible, el contraste y la percepción cromática.
Los lentes grises son una de las opciones más versátiles para la vida urbana, ya que reducen la intensidad de la luz sin alterar de manera significativa la percepción de los colores. Por esta razón, resultan útiles para quienes buscan una visión más neutra, realizan actividades al aire libre o necesitan conducir en condiciones de sol intenso.
Los tonos marrones o ámbar, por su parte, aportan mayor contraste y profundidad. Esta característica puede ser favorable en condiciones de luz variable, asfalto húmedo o momentos del día en los que la iluminación no es tan intensa. En conducción urbana, pueden ayudar a diferenciar mejor objetos, relieves y detalles del entorno.
El verde se considera una alternativa equilibrada, porque combina confort visual, percepción relativamente natural del color y suavidad en jornadas prolongadas. Puede ser útil para quienes alternan con frecuencia entre interiores y exteriores, una situación común en la rutina urbana.
Otros colores, como amarillo, naranja, rosa, azul o morado, pueden responder a necesidades específicas o tendencias estéticas. Los amarillos y naranjas suelen asociarse con condiciones de baja luz, niebla o días nublados, pero no son los más recomendables para sol intenso. En cambio, los tonos rosados, azules o morados suelen tener un uso más vinculado a la moda, aunque también pueden ofrecer comodidad visual si cuentan con la categoría de filtro adecuada.
Más allá del color, el profesional de la salud visual debe orientar al usuario sobre otros factores clave: nivel de protección ultravioleta, categoría del filtro solar, uso previsto, condiciones de iluminación habituales y presencia de tratamientos como polarización o antirreflejo en la cara interna del lente. En ciudad, por ejemplo, la categoría dos puede ser práctica para luz variable, mientras que la categoría tres suele ser más conveniente en días muy soleados.
El mejor color de lente solar no es universal. Depende del estilo de vida, la sensibilidad visual, el entorno y las actividades del usuario. Por eso, la recomendación profesional sigue siendo esencial: permite pasar de una elección basada únicamente en la estética a una decisión que combine protección, comodidad y desempeño visual.
Referencias:



