La miopía representa un problema relevante de salud visual porque la elongación axial del globo ocular se reconoce actualmente como uno de los principales cambios estructurales relacionados con el desarrollo de miopía alta y de patologías amenazantes para la visión, incluyendo maculopatía miópica, desprendimiento de retina, glaucoma y catarata prematura. Se ha descrito que la longitud axial constituye un indicador robusto del riesgo de discapacidad visual, especialmente cuando alcanza valores cercanos o superiores a 26 mm. El riesgo de deterioro visual aumenta conforme se incrementa la longitud axial. (1–3)
Como se conoce, entre las estrategias terapéuticas disponibles, la ortoqueratología nocturna (OK) ha demostrado eficacia para reducir la velocidad de elongación axial mediante la remodelación temporal de la córnea y la modificación del desenfoque periférico retiniano. No obstante, la magnitud de su efecto presenta una considerable variabilidad interindividual, lo que dificulta predecir con precisión qué pacientes obtendrán un mayor beneficio a largo plazo. (1,3)
Frente a lo anterior, el desarrollo moderno del concepto y la aplicación de la medicina personalizada han impulsado la creación de modelos predictivos destinados a identificar factores asociados con la respuesta al tratamiento. Variables como la edad de inicio, el estado refractivo basal, la longitud axial inicial, la curvatura corneal y los cambios tempranos de la longitud axial se han relacionado con la respuesta al control de la miopía mediante OK. (1)
De esta manera, los nomogramas clínicos, herramientas gráficas que integran distintas variables para estimar de manera individual la probabilidad de un determinado desenlace, han emergido como herramientas útiles para integrar múltiples variables individuales y estimar probabilidades de riesgo de forma cada vez más sencilla y visualmente comprensible. En el ámbito del control de la miopía, estos modelos podrían facilitar la identificación temprana de niños con mayor probabilidad de presentar una elongación axial significativa pese al tratamiento, permitiendo optimizar la frecuencia del seguimiento, implementar terapias combinadas y mejorar la comunicación con los pacientes y sus familias.(1)
Con esta premisa, Zhang y colaboradores (2026) desarrollaron una investigación con el objetivo de construir y validar un nomograma predictivo capaz de estimar la probabilidad de que la longitud axial superara los 26,0 mm después de seis años de tratamiento con ortoqueratología en niños con miopía. Para ello, realizaron un estudio retrospectivo en 111 niños miopes que utilizaron lentes de OK de forma continua durante al menos seis años. Los ojos derechos se utilizaron para desarrollar el modelo y los ojos izquierdos para su evaluación interna. (1)
Se recopilaron variables demográficas y oculares basales, incluyendo edad, sexo, equivalente esférico, queratometría y longitud axial, además del cambio en la longitud axial durante el primer año de tratamiento. La longitud axial fue medida al inicio y posteriormente de manera anual durante todo el seguimiento. Con estos datos, los autores desarrollaron el modelo predictivo mediante regresión logística multivariada. (1)
Entre los resultados principales, tras seis años de seguimiento, los niños tratados con OK presentaron una elongación axial promedio de 0,83 mm, mientras que el incremento medio durante el primer año fue de 0,14 mm. El análisis mostró que el sexo, la longitud axial basal y la elongación axial durante el primer año de tratamiento se asociaron de manera independiente con la probabilidad de alcanzar una longitud axial superior a 26,0 mm.
Después del proceso de selección de variables, el modelo final incluyó la edad al inicio del tratamiento, el sexo, la longitud axial basal y la elongación axial observada durante el primer año de uso de OK. Aunque la edad se mantuvo dentro del modelo, su asociación individual con una longitud axial superior a 26 mm no alcanzó significación estadística.
El nomograma desarrollado mostró un buen rendimiento predictivo, con un índice C de 0,93 en el grupo de desarrollo y de 0,88 en el grupo de validación, superando la capacidad predictiva de cualquiera de las variables por separado. Asimismo, las curvas de calibración mostraron una adecuada concordancia entre las probabilidades predichas y las observadas, mientras que el análisis de curvas de decisión mostró la utilidad clínica del modelo para la estratificación del riesgo en pacientes con miopía.(1)
Los autores destacan que sus hallazgos refuerzan la evidencia acumulada de la OK para ralentizar la elongación axial y disminuir el riesgo de progresión hacia la miopía alta. El estudio aporta además una perspectiva innovadora al proporcionar una herramienta de predicción a largo plazo basada en variables fácilmente obtenibles en la práctica clínica. La edad temprana al inicio de la miopía se asoció con un mayor riesgo de crecimiento axial futuro, en concordancia con estudios que muestran que la aparición precoz de la miopía incrementa la probabilidad de desarrollar miopía alta en la edad adulta. (1)
De igual manera, la longitud axial basal emergió como uno de los predictores más importantes, sugiriendo que los niños con ojos más largos presentan una mayor probabilidad de alcanzar una longitud axial superior a 26 mm a pesar del tratamiento. Por otra parte, el cambio de longitud axial durante el primer año fue interpretado como un indicador clínico de la respuesta individual a la OK, al reflejar de manera integrada la influencia de múltiples características anatómicas y funcionales del ojo. En relación con el sexo, el modelo mostró un menor riesgo de superar el umbral de 26 mm en las niñas. Los autores interpretaron este hallazgo como un posible mayor beneficio de la OK en este grupo frente a los niños, aunque señalaron que las posibles diferencias biológicas y biomecánicas requieren mayor investigación. (1)
En conclusión, los autores desarrollaron un nomograma clínico orientado a estimar el riesgo de que un niño sometido a ortoqueratología alcance una longitud axial superior a 26,0 mm después de seis años de tratamiento. Esta herramienta podría contribuir a una aproximación más personalizada al control de la miopía, al permitir identificar pacientes con mayor riesgo y ajustar el seguimiento y las estrategias terapéuticas. Sin embargo, el modelo requiere validación en cohortes externas e independientes antes de generalizar su aplicación clínica, ya que la validación del estudio se realizó utilizando el ojo contralateral de los mismos participantes. (1)
Referencias
1. Zhang X, Liang J, Liu W, Weng Y, Chen C, Jiang H, et al. Nomogram to predict the axial elongation with orthokeratology: A 6-year follow up study. J Optom. 2026 Apr 1;19(2). doi:10.1016/j.optom.2025.100590 PubMed PMID: 41241569.
2. Holden BA, Fricke TR, Wilson DA, Jong M, Naidoo KS, Sankaridurg P, et al. Global Prevalence of Myopia and High Myopia and Temporal Trends from 2000 through 2050. Ophthalmology. 2016 May 1;123(5):1036–42. doi:10.1016/j.ophtha.2016.01.006 PubMed PMID: 26875007.
3. Haarman AEG, Enthoven CA, Willem Tideman JL, Tedja MS, Verhoeven VJM, Klaver CCW. The complications of myopia: A review and meta-analysis. Investigative Ophthalmology and Visual Science. Association for Research in Vision and Ophthalmology Inc.; 2020. doi:10.1167/iovs.61.4.49 PubMed PMID: 32347918.



