
Edward Carmona, OD, MSc, Máster FSLS
INTRODUCCIÓN
El astigmatismo es una de las ametropías más frecuentes a nivel mundial y una causa significativa de deterioro de la calidad visual. Su impacto trasciende la agudeza visual de alto contraste, ya que también afecta la sensibilidad al contraste, la estabilidad visual y la percepción funcional en actividades cotidianas.
Tradicionalmente, el astigmatismo ha sido considerado un defecto refractivo aislado; sin embargo, la evidencia científica actual sugiere que su etiología es multifactorial e involucra no solo aspectos ópticos, sino también factores biomecánicos, inflamatorios y estructurales de la superficie ocular. En este contexto, condiciones como la conjuntivitis alérgica, la blefaritis, el ojo seco y las ectasias corneales han sido implicadas en la alteración de la regularidad corneal.
El frotamiento ocular crónico, frecuentemente asociado con la conjuntivitis alérgica, ha sido identificado como un factor clave en la modificación de la biomecánica corneal, favoreciendo el desarrollo de astigmatismo irregular y, en casos más avanzados, ectasias como el queratocono. Asimismo, la disfunción de la película lagrimal puede generar inestabilidad óptica y variabilidad refractiva.
A pesar de estos hallazgos, existe evidencia epidemiológica limitada en poblaciones latinoamericanas que analice la relación entre astigmatismo y alteraciones de la superficie ocular. En este sentido, el uso de bases de datos clínicas como los Registros Individuales de Prestación de Servicios de Salud (RIPS) permite obtener información representativa del mundo real.
El objetivo de este estudio fue determinar la prevalencia del astigmatismo y analizar su asociación con alteraciones de la superficie ocular en una población atendida en un centro universitario durante un periodo de cinco años.
MATERIALES Y MÉTODOS
Se realizó un estudio observacional, retrospectivo, descriptivo-analítico con diseño transversal, basado en el análisis de registros clínicos (RIPS) correspondientes al periodo 2018–2022.
La unidad de análisis fue el paciente, considerando un único registro por individuo con diagnóstico principal de astigmatismo (H52.2), con el fin de evitar duplicidad y garantizar la validez de los datos.
Variables analizadas
-
Variable dependiente: astigmatismo (H52.2)
-
Variables independientes: edad, género, año de atención
-
Diagnósticos asociados:
-
conjuntivitis alérgica
-
ojo seco
-
blefaritis
-
queratocono
-
pterigión
-
orzuelo
ANÁLISIS ESTADÍSTICO
Se realizó estadística descriptiva mediante frecuencias absolutas y relativas.
Se aplicaron la prueba de chi-cuadrado para evaluar asociaciones y la prueba de Kruskal-Wallis para variables no paramétricas.
Se estableció un nivel de significancia: p < 0,05.
El estudio cumplió con los principios éticos y la confidencialidad de los datos.
RESULTADOS
Se analizaron 21.089 registros clínicos, de los cuales 8.225 correspondieron a pacientes con astigmatismo, con una prevalencia global del 39,98 %. Ver Figura 1.

Figura 1. Diagrama de selección de la muestra
Distribución por género
Se evidenció una mayor frecuencia en mujeres (62 %) en comparación con los hombres (38 %), con diferencias estadísticamente significativas (p < 0,05).
Distribución temporal
Se observaron variaciones en la prevalencia a lo largo de los años, con un incremento notable durante el periodo 2020–2021, coincidiendo con cambios en el estilo de vida asociados a la pandemia. Ver Figura 2.

Figura 2. Distribución temporal.
Alteraciones de superficie ocular
Las principales patologías asociadas fueron la conjuntivitis alérgica (predominante en todos los años), seguida de blefaritis, queratocono y ojo seco.
La conjuntivitis alérgica presentó la mayor frecuencia y una asociación consistente con el astigmatismo. Ver Figura 3.

Figura 3. Frecuencia anual de patologías asociadas al astigmatismo.
H042 – Epífora. H113 – Hemorragia conjuntival. H162 – Otras queratitis. H020 – Entropión y triquiasis palpebral. H161 – Otras queratitis superficiales sin conjuntivitis. H186 – Queratocono. H010 – Blefaritis. H101 – Conjuntivitis atópica aguda
Log10 (NP + 1): los datos se presentan en escala logarítmica (log₁₀ del número de casos + 1) con el fin de reducir la diferencia entre valores extremos y facilitar la comparación entre patologías con diferentes frecuencias.
DISCUSIÓN
Los resultados de este estudio confirman que el astigmatismo constituye una de las ametropías más prevalentes, con valores cercanos al 40 %, en concordancia con reportes internacionales.
Uno de los hallazgos más relevantes es la asociación significativa entre el astigmatismo y las alteraciones de la superficie ocular, especialmente la conjuntivitis alérgica. Este resultado sugiere que los procesos inflamatorios crónicos, junto con el frotamiento ocular, pueden inducir cambios biomecánicos en la córnea, favoreciendo la aparición y progresión del astigmatismo.
La asociación con blefaritis y ojo seco refuerza la importancia de la unidad funcional lagrimal en la estabilidad de la superficie ocular. La disfunción lagrimal puede generar irregularidades ópticas, incremento de aberraciones de alto orden y deterioro de la calidad visual.
Asimismo, la relación con el queratocono destaca el papel del astigmatismo como posible marcador temprano de ectasia corneal. En este contexto, el astigmatismo irregular podría representar una manifestación inicial de alteraciones biomecánicas subyacentes.
El incremento observado durante la pandemia podría explicarse por el aumento en el uso de dispositivos digitales, la disminución del tiempo al aire libre y los cambios en los hábitos visuales, factores que previamente se han relacionado con alteraciones refractivas y de superficie ocular.
Desde una perspectiva clínica, estos hallazgos resaltan la necesidad de un enfoque integral en la evaluación del astigmatismo, que incluya el análisis de la superficie ocular como parte esencial del diagnóstico.
CONCLUSIONES
El astigmatismo presenta una alta prevalencia en la población estudiada y se asocia significativamente con alteraciones de la superficie ocular, especialmente conjuntivitis alérgica, blefaritis y queratocono.
Estos resultados sugieren que el astigmatismo debe ser considerado como una condición multifactorial, en la que la superficie ocular desempeña un papel determinante.
En este contexto, se refuerza la necesidad de una evaluación integral del paciente, en la que la superficie ocular ocupe un lugar central para afinar el diagnóstico, orientar el manejo clínico y anticipar la progresión de alteraciones corneales.
“El astigmatismo deja de ser simplemente un defecto refractivo cuando se reconoce como la manifestación óptica de una superficie ocular alterada; en ese punto, la evaluación clínica exige una mirada más integral.”



