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La vida del siglo XXI

 

Javier Oviedo

Director 

 

 

La mayor oportunidad de crecimiento o la amenaza más grande de nuestra historia. 

Durante una reciente conferencia surgió un interesante debate cuando dije: “La tecnología y la inteligencia artificial reemplazarán los optómetras” dejé la reflexión y continué desarrollando el tema. 

Después del segmento de conferencias, algunas personas interpretaron que mi mensaje fue absoluto, “los optómetras vamos a ser reemplazados”, otros concluyeron que afirmé: “la Optometría va a desaparecer”. Y me gustó mucho haber logrado llamar su atención, así como quiero hacerlo con usted amigo lector. 

Estoy convencido de exactamente lo contrario. Creo que la Optometría vive el momento de mayor crecimiento y proyección de toda su historia. Nunca la humanidad había necesitado tantos profesionales de la visión, existieron tantas personas con necesidades visuales, habíamos contado con tanta tecnología para comprender el sistema visual. Y nunca habíamos tenido tantas oportunidades para mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes. La pregunta, entonces, no es si la Optometría va a desaparecer o si nos va a reemplazar la tecnología+ IA. La verdadera pregunta es otra: ¿Estamos evolucionando al mismo ritmo que evoluciona la vida de nuestros pacientes, condiciones, enfermedades y tecnología? 

Vivimos un mundo diferente, en los últimos treinta años ocurrieron 3 revoluciones simultáneas. La primera fue la revolución digital: internet, teléfonos inteligentes, redes sociales, información en la nube e inteligencia artificial, transformaron la forma como vivimos, trabajamos, aprendemos y tomamos decisiones. 

La segunda revolución ocurrió en las condiciones de vida y salud. La expectativa de vida aumentó significativamente y consigo condiciones y enfermedades oculares. Las enfermedades sistémicas crecieron y hoy afectan cada vez más el sistema visual y ocular de la población. La evidencia científica ha demostrado que el estado emocional altera el sistema visual. El estilo de vida digital impulsó el incremento de condiciones como el ojo seco, la fatiga visual digital, los trastornos acomodativos y binoculares, mientras que la miopía se consolidó como uno de los mayores desafíos mundiales de salud pública.  

La tercera revolución ocurrió dentro de nuestra profesión. Los equipos de diagnóstico evolucionaron de manera extraordinaria en todas las áreas. Los lentes oftálmicos evolucionaron hacia diseños digitales de alta calidad óptica y personalización. Los lentes de contacto ampliaron sus posibilidades clínicas y hoy representan una excelente alternativa para ser usados alternadamente con anteojos. La inteligencia artificial comienza a integrarse al diagnóstico, análisis clínico, comunicación con los pacientes y el apoyo en la toma de decisiones. 

Todo evolucionó, entonces, ¿dónde está el verdadero desafío? Mi preocupación no es la tecnología, ni la IA. Mi preocupación es la velocidad con la que nosotros cambiamos la interpretación del nuevo ser humano y el impacto en su más importante sistema de información y por tanto desempeño diario. Mi preocupación, se incrementa todavía más, cuando observo la realidad del ejercicio profesional del optómetra latinoamericano. Gran parte de nuestros esfuerzos siguen concentrados en hacer una refracción (que realiza en 90% un autorrefractómetro), vender una montura, los lentes y competir por precios con nuestros vecinos. Seguimos pensando como vendedores de productos, cuando el mundo necesita cada vez más profesionales capaces de gestionar la salud visual integral de las personas. 

Mi percepción sobre el mercado latinoamericano es que todavía existe una baja adopción de herramientas y estrategias que ya están disponibles para todos. Y no se trata de un problema de conocimiento, estamos frente a una actitud generalizada, desafío de adopción, liderazgo y transformación profesional. 

Lo que SÍ puede ser reemplazado por la inteligencia artificial y la tecnología es el optómetra que basa su ejercicio profesional en obtener una fórmula, para vender una montura y unos lentes. Porque ya lo está haciendo una máquina. 

El futuro pertenece a quienes mejor comprenden al ser humano. La inteligencia artificial podrá calcular, comparar, analizar imágenes, reconocer patrones y ayudarnos a tomar mejores decisiones. Pero seg

 

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