La endoftalmitis es una infección intraocular severa que puede afectar de forma permanente la visión y comprometer la integridad del ojo. La mayoría de los casos son exógenos y ocurren como una complicación de la cirugía de cataratas, una inyección intravítrea o un trauma ocular penetrante.

La semiología clínica de la endoftalmitis incluye disminución de la agudeza visual, dolor, hipopión y signos de inflamación severa. Para reconocer el patógeno causante, es necesario recurrir a exámenes complementarios como cultivos de vítreo y acuoso, cultivos de sangre, e incluso endógenos. También se puede recurrir a técnicas de diagnóstico molecular para la identificación de patógenos específicos de manera más rápida, o cuando los cultivos clásicos reportan resultado negativo.1 Ver figura 1.

Figura 1. Endoftalmitis. Se observa hipopión, entendido
como la acumulación de leucocitos en el humor acuoso.

Pershing et al 2020 realizaron un estudio para determinar la incidencia de endoftalmitis en pacientes intervenidos de catarata en EE.UU., en un período de 3 años. Los datos se recolectaron a través de un sistema nacional de registro inteligente. Con una muestra impresionante de 8´542.838 ojos operados, se encontró que el 0.04% desarrolló endoftalmitis de presentación aguda. La mayor incidencia la tuvo el grupo etario entre los 0-17 años (0.37%), seguido por el grupo entre los 18 y 44 años (0.18%). También se presentó una frecuencia alta en pacientes que se realizaron cirugía de catarata combinada con otro procedimiento, especialmente en pacientes a quienes se realizó vitrectomía. Resumiendo, los autores manifiestan como mayores riesgos: la edad joven, procedimientos combinados y vitrectomía anterior.2

Chang et al 2019, reportan un caso de paciente femenina de 76 años con antecedente de coroidopatía tratada con inmunosupresores sistémicos. La paciente requirió cirugía de catarata en un ojo y para ello fue tratada profilácticamente con moxifloxacino intracameral, con posterior refuerzo de trimetoprim con polimixina B y prednisolona en el postoperatorio. Al cuarto día postoperatorio, la paciente manifestó disminución súbita de la agudeza visual del ojo operado. Al examen clínico se observa reacción inflamatoria en la cámara anterior, vitritis, y vasculitis. La intervención en este caso consistió en la realización de punción vítrea y la aplicación de inyecciones intravítreas de vancomicina (1mg/0.1mL), ceftazidima (2.25mg/0.1mL), y dexametasona (0.4mg/0.1mL). Gracias a este régimen, la paciente resolvió la endoftalmitis a los dos meses de tratamiento. Los cultivos bacterianos revelaron la presencia de Staphylococcus epidermidis. Este caso muestra la alerta de la existencia de un patógeno común, pero que es resistente a las fluoroquinolonas. Esto indica que la moxifloxacina no es suficiente en todos los casos para lograr la mínima concentración inhibitoria de un patógeno tan frecuente como el Staphylococcus epidermidis.3

Sen et al 2020, describen el manejo de la endoftalmitis postoperatoria de catarata, pero esta vez, causada por hongos, que es otro tipo de endoftalmitis que genera miedo en el mundo médico. Los pacientes tuvieron que ser manejados con antibióticos y antimicóticos intravítreos, vitrectomía a nivel de la pars plana, explantación del LIO, y posterior implante de LIO suturado en esclera. El antimicótico de elección fue el voriconazol. Ante un tratamiento tan radical, el autor determina que el pronóstico visual es peor cuando la endoftalmitis está acompañada de queratitis y el agente causal es el Aspergillus terreus.4 Ver figura 2.

Figura 2. Hongos identificados: Aspergillus nidulans (a) Aspergillus niger (b) y Aspergillus terreus (c) 4

Dib et al 2021, reportan que en casos de endoftalmitis aguda post cirugía de catarata, con inicio cercano a las 3 semanas post cirugía, se recomienda la realización de vitrectomía total temprana postoperatoria como tratamiento inicial, con posterior refuerzo con antibióticos sistémicos como vancomicina y ceftazidima. Algunos pacientes recibieron tPA intravítrea para la fibrinólisis que ayuda a resolver el hipopión. Según el autor, este procedimiento ayuda a lograr un pronóstico visual de 20/40 en los casos más complejos.5

La endoftalmitis post cirugía de catarata debe tener la atención de los oftalmólogos en términos de diagnóstico oportuno, pruebas de identificación de patógenos como cultivos y KOH, así como la disposición para realizar tratamientos agresivos y monitoreo constante, para que el pronóstico visual reservado, mejore con la intervención.

REFERENCIAS

  1. Durand ML. Bacterial and fungal endophthalmitis. Clin Microbiol Rev. 2017;30(3):597–613.
  2. Pershing S, Lum F, Hsu S, Kelly S, Chiang MF, Rich WL, et al. Endophthalmitis after Cataract Surgery in the United States: A Report from the Intelligent Research in Sight Registry, 2013–2017. Ophthalmology [Internet]. 2020;127(2):151–8. Available from: https://doi.org/10.1016/j.ophtha.2019.08.026
  3. Chang VS, Schwartz SG, Davis JL, Flynn HW. Endophthalmitis following cataract surgery and intracameral antibiotic: Moxifloxacin resistant Staphylococcus epidermidis. Am J Ophthalmol Case Reports. 2019;13(July 2018):127–30.
  4. Sen S, Lalitha P, Mishra C, Parida H, Rameshkumar G, Kannan NB, et al. Post-cataract Surgery Fungal Endophthalmitis: Management Outcomes and Prognostic Factors. Ocul Immunol Inflamm. 2020;3948.
  5. Dib B, Morris RE, Oltmanns MH, Sapp MR, Glover JP, Kuhn F. Complete and early vitrectomy for endophthalmitis after cataract surgery: An alternative treatment paradigm [response to letter]. Clin Ophthalmol. 2021;15:3705–7.

Martín Edisson Giraldo Mendivelso
Optómetra ULS, Magister Ciencias de la Visión. ULS. Especialista en Segmento Anterior y Lentes de Contacto USTA, FELLOW IACLE. Profesor Universidad de La Salle, Bogotá.

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