Martín Edisson Giraldo Mendivelso. Optómetra ULS, Magister Ciencias de la Visión. ULS. Especialista en Segmento Anterior y Lentes de Contacto USTA, FELLOW IACLE. Profesor Universidad CES, Medellín. [email protected].
La valoración de la agudeza visual generalmente se realiza en condiciones fotópicas y con cartillas de alto contraste, con condiciones de alta luminancia. Sin embargo, este enfoque ofrece apenas una representación de la función de la agudeza visual que no necesariamente muestra el desempeño visual cotidiano, ya que la mayoría de las actividades diarias se desarrollan bajo condiciones lumínicas variables y, con frecuencia, subóptimas. (1–3)
En este contexto, las alteraciones visuales en entornos de baja iluminación suelen manifestarse de forma temprana en numerosas patologías retinianas, incluso cuando la agudeza visual estándar permanece aparentemente intacta. Esto resalta la necesidad de incorporar medidas funcionales más sensibles y válidas, que complementen el análisis de la función de la agudeza visual. (1–3)
En este sentido, la agudeza visual en baja luminancia (Low‑Luminance Visual Acuity, LLVA, por su sigla en inglés) surge como una herramienta destinada a superar limitaciones ligadas al método estándar. Su evaluación se realiza mediante protocolos equivalentes a la medición convencional de la agudeza visual, incorporando un filtro de densidad neutra de 2.0 unidades logarítmicas que reduce de forma controlada la luminancia retiniana, simulando condiciones mesópicas. (1–3)
A partir de esta medición se deriva el déficit de baja luminancia (Low‑Luminance Deficit, LLD, por su sigla en inglés), definido como la diferencia entre la agudeza visual estándar y la LLVA, el cual proporciona una estimación cuantitativa de la vulnerabilidad funcional del sistema visual ante la reducción luminosa. Entonces, desde el punto de vista clínico, la LLVA ha demostrado una utilidad importante como marcador precoz de disfunción macular central, especialmente en momentos en los que la agudeza visual convencional aún se conserva. (1–3)
Mientras que la agudeza visual estándar explora principalmente la función foveal estricta bajo condiciones óptimas, la LLVA parece integrar una región funcional macular más amplia, detectando alteraciones sutiles de la sensibilidad central que surgen bajo condiciones de baja luminancia. Esta característica confiere a la LLVA una mayor sensibilidad para identificar cambios funcionales tempranos en patologías retinianas progresivas. (1–3)
Ahora bien, existe mucho que aprender sobre la LLVA. Diversas hipótesis sugieren que esta prueba evalúa predominantemente la función de los conos foveales en condiciones mesópicas, mientras que otros modelos proponen una contribución significativa de áreas parafoveales mediante circuitos de interconexión entre conos, modulados por células horizontales y amacrinas en la capa plexiforme interna. Esta complejidad fisiológica refuerza la idea de que la LLVA constituye una medida funcional distinta y complementaria a la agudeza visual estándar. (1–3)
Para comprender mejor los mecanismos que rigen la LLVA, Forte y colaboradores (2026) realizaron un estudio con el objetivo de explorar las posibles fuentes de variabilidad en la agudeza visual en baja luminancia, estandarizar el método de medición de la agudeza visual en baja luminancia y definir un límite superior normal del déficit de baja luminancia en adultos jóvenes < 55 años. (4)
El estudio se basó en el análisis conjunto de datos procedentes de tres investigaciones clínicas realizadas en participantes sanos y pacientes con enfermedades retinianas. En todos los casos se evaluaron la agudeza visual estándar y la LLVA. La agudeza visual se midió principalmente mediante cartillas ETDRS retroiluminadas a una distancia de cuatro metros, con la iluminación ambiental apagada. La LLVA se obtuvo mediante la anteposición de un filtro de densidad neutra de 2.0 log frente al ojo examinado, mientras que la agudeza visual estándar se evaluó sin dicho filtro. El LLD se calculó como la diferencia entre la agudeza visual estándar y la LLVA. (4)
Los resultados del estudio mostraron que ni la adaptación previa a la oscuridad ni las pequeñas variaciones en la luminancia de fondo constituyen fuentes clínicamente significativas de variabilidad en la medición de la LLVA. Aunque se observaron incrementos estadísticamente significativos en la LLVA tras un periodo de adaptación a la oscuridad de tres minutos, dichas mejorías se mantuvieron dentro del rango de variabilidad natural de la prueba y, por tanto, no alcanzaron relevancia clínica. (4)
Asimismo, la comparación entre distintos niveles de luminancia de fondo reveló diferencias modestas en los valores de LLVA y del LLD, pero estas también se situaron dentro de los límites de repetibilidad previamente establecidos, lo que sugiere que pequeñas reducciones en la luminancia ambiental no alteran de manera significativa el resultado clínico, siempre que el entorno de evaluación se mantenga constante. (4)
En cuanto al establecimiento de valores normativos, la integración de los datos de participantes sanos menores de 55 años permitió definir un valor promedio de LLD cercano a las 10 letras ETDRS, con un límite superior de normalidad situado en 11 letras. Este umbral resulta inferior al previamente descrito en poblaciones de mayor edad, lo que pone de manifiesto la necesidad de considerar la edad como un factor clave en la interpretación clínica de la LLVA y el LLD, especialmente en el contexto de enfermedades retinianas hereditarias que afectan a adultos jóvenes. (4)
Los autores indican que estos hallazgos refuerzan el valor de la LLVA y del LLD como medidas funcionales sensibles para detectar cambios tempranos en la función macular central, pero también indican la necesidad de estandarizar la metodología de evaluación. (4)
Referencias
1. Wu Z, Guymer RH, Finger RP. Low luminance deficit and night vision symptoms in intermediate age-related macular degeneration. British Journal of Ophthalmology. el 1 de marzo de 2016;100(3):395–8. doi:10.1136/bjophthalmol-2015-306621 PubMed PMID: 26250520.
2. Sunness JS, Rubin GS, Broman A, Applegate CA, Bressler NM, Hawkins BS. Low Luminance Visual Dysfunction as a Predictor of Subsequent Visual Acuity Loss from Geographic Atrophy in Age-Related Macular Degeneration. Ophthalmology. 2008;115(9). doi:10.1016/j.ophtha.2008.03.009 PubMed PMID: 18486216.
3. Wood LJ, Jolly JK, Josan AS, Buckley TMW, Maclaren RE. Low luminance visual acuity and low luminance deficit in choroideremia and rpgr-associated retinitis pigmentosa. Transl Vis Sci Technol. 2021;10(2):1–10. doi:10.1167/tvst.10.2.28
4. Forte G, Ahmed R, MacLaren RE, Jolly JK, Taylor LJ. Low-luminance visual acuity and low-luminance deficit: optimising measurement and analysis. Clin Exp Optom. 2025. doi:10.1080/08164622.2024.2448239 PubMed PMID: 40010402.



