Departamento editorial de Franja Visual
Es conocido el impacto que genera en la calidad de vida la enfermedad de ojo seco (EOS); de hecho, se le considera un problema de salud pública. Por esta razón, las investigaciones y los trabajos científicos orientados a comprender mejor esta patología y establecer consensos son cada vez más robustos. Un ejemplo de ello es el trabajo de expertos DEWS, en sus diferentes versiones. (1)
En estos trabajos se describen pruebas clínicas de utilidad diagnóstica que pueden servir como métodos estandarizados y confiables a nivel mundial. En este proceso, ha sido muy difícil establecer acuerdos y definir métodos infalibles por la naturaleza compleja de la EOS. De hecho, los investigadores buscan desarrollar investigaciones con el fin de mejorar o proponer pruebas con mayor utilidad como apoyo diagnóstico de la EOS. (2)
Entre las pruebas más utilizadas —controversiales, pero nunca desechadas del todo— se encuentra el test de Schirmer I, que evalúa la secreción lagrimal mediante la humectación de una tira de papel filtro durante cinco minutos. Sin embargo, este método presenta limitaciones importantes como la baja reproducibilidad, incomodidad para el paciente y variabilidad en los primeros minutos debido a la respuesta refleja y la irritación que puede producir el papel.(2)
Estas características propias de la prueba han llevado a buscar la forma de optimizar su uso y que su valor diagnóstico se reconozca de manera más robusta en la comunidad científica. En este contexto, Wang y colaboradores (2022) propusieron la realización del “rear 4-min Schirmer test”. Esta prueba consiste en una modificación del test clásico que excluye el primer minuto y calcula la humectación acumulada en los cuatro minutos restantes.(2)
Así, los autores buscaron reducir la influencia de la respuesta refleja inicial y ofrecer un parámetro más estable y representativo de la secreción basal. Para ello, realizaron un estudio prospectivo en 180 participantes, divididos en grupo de estudio y grupo control.(2)
Los criterios diagnósticos para el grupo de estudio, es decir, para los participantes con ojo seco, fueron una puntuación del Ocular Surface Disease Index (OSDI) > 13 y un tiempo de ruptura lagrimal (BUT) con fluoresceína < 10 segundos; los pacientes que no cumplían estos criterios se asignaron al grupo control. Cada participante completó los cuestionarios OSDI y SPEED para evaluar síntomas subjetivos relacionados con ojo seco.(2)
La evaluación clínica incluyó la medición del tiempo de ruptura lagrimal no invasivo (BUTNI), mediante Keratograph 5M, BUT, tinción corneal (TC), test de Schirmer I (TS1) sin anestesia y evaluación de la calidad de la secreción de las glándulas de Meibomio. Por su parte, el test de Schirmer I se efectuó colocando una tira de papel filtro en el tercio medio-lateral del párpado inferior, con los ojos cerrados durante cinco minutos. La longitud de humectación se registró al final de cada minuto. A partir de estas mediciones se calcularon cuatro indicadores:
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TS1: valor clásico a los 5 minutos.
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2-min TS: humectación acumulada en los dos primeros minutos.
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Rear 3-min TS: diferencia entre el valor total y los dos primeros minutos.
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Rear 4-min TS: diferencia entre el valor total y el primer minuto, representando la producción lagrimal en los cuatro minutos posteriores.(2)
A partir de los resultados, los autores indican que el rear 4-min Schirmer test es un indicador más estable y representativo de la secreción lagrimal basal que el Schirmer tradicional. En este aspecto, afirman que la exclusión del primer minuto reduce la influencia de la respuesta refleja inmediata que afecta la reproducibilidad del test tradicional. Este ajuste metodológico propuesto por los autores permite obtener un valor más consistente, correlacionado no solo con los síntomas subjetivos, sino también con parámetros objetivos como la estabilidad de la película lagrimal y la función glandular.(2)
Esto se explica porque la mayor correlación del rear 4-min ST con OSDI y SPEED sugiere que este indicador refleja mejor la concordancia entre los síntomas y hallazgos clínicos. Asimismo, su relación con BUT y la calidad de la secreción meibomiana indica que puede integrarse como parte de un sistema de diagnóstico multimodal y contribuir a optimizar el tiempo de valoración en el consultorio. (2)
Sin embargo, los autores también aclaran que se debe considerar que el rear 4-min ST no elimina por completo la influencia de factores externos como temperatura, humedad o sensibilidad individual del paciente al papel filtro, por lo que sigue siendo necesario complementar con otras pruebas.(2)
En definitiva, los autores manifiestan que este nuevo enfoque constituye un indicador suplementario confiable para la evaluación de la secreción lagrimal y el diagnóstico de ojo seco. Según los autores, valores inferiores a 6 mm en el rear 4-min ST y a 10 mm en el ST1 son altamente sugestivos de ojo seco. La implementación de este parámetro podría mejorar la precisión diagnóstica y reducir la variabilidad inherente al test tradicional, contribuyendo a mejorar las prácticas clínicas en el diagnóstico de ojo seco. (2)
Referencias
1. Wolffsohn JS, Arita R, Chalmers R, Djalilian A, Dogru M, Dumbleton K, et al. TFOS DEWS II Diagnostic Methodology report. Vol. 15, Ocular Surface. Elsevier Inc.; 2017. p. 539–74.
2. Wang X, Fan X, Wu Y, Mou Y, Min J, Jin X. Rear 4-min Schirmer test, a modified indicator of Schirmer test in diagnosing dry eye. Sci Rep. 2022 Dec 1;12(1).



