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Monturas con intención: color, estilo y personalidad

Valentina Giraldo M. 

Periodista, Franja Visual

 

 

Las monturas han dejado de ser una elección únicamente funcional para convertirse en una pieza clave de la imagen personal. Desde la mirada de la experta Cristina Irata, color, forma y diseño pueden cambiar por completo la intención de un look y adaptarlo a distintos momentos de la vida.

La moda ya no se construye solo a partir de la ropa. Hoy, los accesorios tienen un peso decisivo en la manera en que una persona proyecta su identidad, y entre todos ellos, los anteojos ocupan un lugar privilegiado. Su presencia en el rostro los convierte en un elemento de alto impacto visual, capaz de modificar la percepción de un atuendo y transmitir mensajes distintos según su diseño.

Desde la perspectiva de Cristina Irata, especialista en imagen, esta capacidad expresiva de las monturas conecta además con una tendencia cada vez más visible: el uso del color como herramienta para influir en el estado de ánimo. Bajo esta lógica, elegir un tono vibrante no solo aporta estilo, sino también energía, frescura y personalidad a la imagen.

En ese panorama, las monturas se consolidan como una pieza que va más allá de complementar el vestuario. Su forma, su color y su material pueden cambiar la lectura total de un mismo conjunto. Un atuendo estructurado y llamativo, por ejemplo, puede proyectar mayor sobriedad si se acompaña de una montura oscura y de líneas tradicionales. En cambio, si esa misma ropa se combina con una montura redonda, metálica o en un tono más expresivo, el resultado puede sentirse más cercano, relajado y contemporáneo.

Ahí radica buena parte de su fuerza dentro de la moda actual: los anteojos tienen la capacidad de redefinir la intención de una imagen sin necesidad de transformar por completo el guardarropa. No se trata solo de combinar, sino de comunicar. Una montura puede hacer que una apariencia se vea más seria, más creativa, más accesible o más sofisticada.

Una buena idea que resulta especialmente potente dentro de este terreno: la de abandonar la lógica de la “gafa única”. Usar un solo par durante años para cualquier ocasión empieza a quedarse corto frente a una moda cada vez más dinámica y personalizada. Así como no se usan los mismos zapatos para todos los contextos, tampoco tiene por qué pensarse en una sola montura para todos los momentos del día.

En ese sentido, cobra valor la idea de construir una especie de guardarropa de anteojos. Esto implica contar con diferentes opciones según la necesidad estética o funcional: monturas para el trabajo, diseños más relajados para el fin de semana, opciones de aire deportivo o piezas de mayor impacto para ocasiones especiales. Más que una acumulación, se trata de una selección estratégica que permita adaptar la imagen personal a diversos escenarios.

Ese enfoque también refuerza el lugar de los anteojos como accesorio principal. A diferencia de otros elementos del vestuario, la montura está situada en el rostro, justo en el punto donde se concentra gran parte de la atención visual. Por eso, una buena elección puede sostener casi por sí sola el carácter de un look. En muchos casos, incluso puede reducir la necesidad de sumar otros accesorios más llamativos o costosos, porque llena el espacio estilístico con suficiente fuerza.

En cuanto a tendencias, las monturas de acetato siguen teniendo un papel protagonista, especialmente cuando se presentan en colores intensos, sólidos y llenos de presencia. Frente a la seguridad tradicional del negro, el café o los tonos más discretos, aparecen con fuerza propuestas en verde, rojo, blanco o modelos oscuros con detalles cromáticos que aportan un aire más joven y actual. Esta apertura hacia el color dialoga con una moda que también en prendas y calzado busca transmitir emoción, vitalidad y autenticidad.

Salir de la zona de confort, entonces, ya no parece una decisión arriesgada, sino una manera inteligente de renovar la imagen. Las monturas ofrecen una entrada accesible a esa transformación, porque permiten experimentar con color y diseño sin alterar por completo el estilo personal. Un solo cambio en el rostro puede modificar el tono general de toda la apariencia.

Desde esta visión, los anteojos dejan de ser una pieza secundaria para afirmarse como uno de los accesorios más influyentes de la moda contemporánea. Su capacidad para comunicar actitud, adaptarse a diferentes contextos y transformar un look los convierte en una herramienta de estilo cada vez más relevante. Hoy, más que una necesidad visual, la montura se entiende como una elección de imagen, personalidad y presencia.

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