La cultura laboral en las IPS de salud visual en Colombia juega alrededor de un modelo de negocio, el cual consiste en la atención masiva de la población de pacientes que obtienen por medio de contratos robustos con las empresas prestadoras de salud (EPS); esta atención de pacientes provenientes de las EPS, debido al alto flujo de citas solicitadas para el servicio de optometría, implica que los optómetras que realizan esta labor atiendan un paciente en un tiempo entre 15 a 20 minutos, lo que los lleva a atender un promedio de 25 pacientes al día. Esta cifra puede verse en el papel bastante sofisticada, pues implica un desarrollo y puesta en práctica de habilidades clínicas sin precedentes para estos profesionales.

Pero este artículo no trata acerca de la cantidad elevada de trabajo que las IPS de salud visual tienen para ofertar al mercado laboral de la optometría que, si se va al caso, siempre hay ofertas disponibles en los portales de empleo; sino trata de cómo puede llegar a afectar anímica y psicológicamente a los profesionales en optometría este manejo de alto flujo de pacientes durante seis días a la semana. Al ser optómetra, sé por conocimiento de causa, que el examen de optometría consta de unos test primordiales, los cuales deben realizarse a cada paciente que visita el consultorio; sin embargo, si se ve desde la óptica de una fábrica, la fuerza operativa de una IPS somos los profesionales, que al realizar los test que comprenden la consulta en repetidas ocasiones al día, con tiempos ajustados y limitados, se ponen en juego dos aristas: el tiempo que merece el paciente y el que merece el optómetra; detalladas a continuación.

  1. El tiempo que merece el paciente: como en todas las especialidades del cuidado de la salud, y la optometría no es la excepción, el paciente requiere de un tiempo adecuado para ser escuchado y entendido. Un tiempo en el que el profesional pueda poner a disposición todo su conocimiento y análisis para dar la mejor recomendación y conducta a cada caso. En un modelo de negocio como el de las IPS de salud visual, los 15 o 20 minutos, se presentan muy ajustados para hacer ese trabajo, lo cual pone en juego el abordaje total de los test completos de la historia clínica de optometría; tampoco permite que el paciente haga parte adecuadamente de la consulta, ya que, a diferencia de otras áreas clínicas, se sabe que en el test del subjetivo se requiere de la colaboración del paciente, dejando abierta la posibilidad de mayor o menor demora en el test, dependiendo del nivel de entendimiento, lucidez e incluso de escolaridad de cada paciente en particular. En este aspecto, se pone en juego la calidad de la atención al paciente y del diagnóstico emitido por el profesional, lo que llegar a influir directamente con la reputación de la institución y el cumplimiento de objetivos económicos.
  2. El tiempo que merece el optómetra: en este aspecto me voy a referir a la calidad de vida del optómetra, pues en el escenario previamente planteado, es fácil deducir que para la compañía no es relevante el estado anímico del profesional y cómo este puede verse afectado por la saturación de pacientes a la semana. El practicar una y otra y otra vez los mismos test durante el día, semanas y años, van repercutiendo en la manera de pensar y sentir de la persona que ejecuta estas tareas; si bien se han visto entre colegas cómo puede afectar físicamente esta repetición indefinida de movimientos específicos en ciertas articulaciones, no se habla de la carga emocional y psicológica que puede generar, que puede ir desde entrar en un modo de piloto automático en donde, el ser se desprende de su conciencia para seguir ejecutando tareas repetitivas, dejando a un lado el factor analítico, racional e incluso el lado creativo de una persona, para empezar a sentirse como un “robot”.

Otro factor que llega alterar este modelo de trabajo es la poca atención a las necesidades fisiológicas, psicomotrices y sensoriales que requiere una persona para mantener un estado de vida saludable (levantarse, hacer pausas de estiramientos por 5 minutos cada hora, ir al baño, ingerir alimentos o beber agua); ahora, tienen una hora de almuerzo, pero, como todos sabemos, que esa hora no basta. Y la última y puede ser la responsable de la rotación de optómetras en estas empresas es, la calidad de vida, la falta de sensación de logro y reconocimiento que pueden dejar de experimentar después de un ciclo mayor a tres meses de trabajo continuo, en el que la percepción de la vida se vuelve una maratón para llegar al anhelado domingo para sentirse como individuos que tienen el poder de decisión de hacer algo distinto, de su elección y su gusto personal. Para cerrar, quiero dejar en consideración, ¿cómo podrían llegar a evolucionar las organizaciones, los profesionales en optometría y en general el sector, si se dejara de ver el modelo de negocio como una fábrica que debe producir X número de piezas al día, sino recordar que estamos al servicio de la humanidad para mejorar la calidad de vida? Y no solo hablo de la calidad de vida de los pacientes; sino de la calidad de vida de quien hace tan hermosa labor, el optómetra.

Open chat
Hola
¿En qué podemos ayudarte ?