El enoftalmos en la cavidad anoftálmica constituye una entidad frecuente en la práctica clínica, con impacto significativo en la simetría facial y la función palpebral (1). Se incluye dentro del síndrome de cavidad anoftálmica, donde se presentan cambios estructurales secundarios a la pérdida del globo ocular.
Fisiopatología y prevención
La pérdida ocular mediante enucleación o evisceración produce una disminución aproximada de 7.2 ml del volumen orbitario (2). La ausencia de reposición adecuada favorece el desarrollo progresivo de enoftalmos.
La colocación de un implante orbitario primario durante la cirugía inicial es un principio fundamental (3). Estos dispositivos restauran volumen, mantienen la arquitectura orbitaria y facilitan la adaptación de la prótesis ocular.
Los implantes pueden ser esféricos o autólogos, logrando reemplazar entre 3 y 4 ml (4). En situaciones como trauma, infecciones o tumores, puede requerirse su colocación secundaria.
Dermograso
Rehabilitación protésica
La prótesis ocular personalizada aporta entre 2 y 2.5 ml adicionales, mejorando la simetría facial (4). Sin embargo, es frecuente la persistencia de depresión del surco palpebral superior por atrofia tisular progresiva.
Comparación de implantes orbitarios
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Característica |
Implantes Porosos |
Implantes No Porosos |
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Materiales |
Hidroxiapatita, polietileno poroso |
Silicona, PMMA, vidrio |
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Porosidad |
Alta |
Nula |
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Integración |
Excelente |
No |
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Motilidad |
Mejor |
Limitada |
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Migración |
Baja |
Mayor |
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Exposición |
Baja si buen cierre |
Moderada |
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Costo |
Alto |
Bajo |
Manejo del enoftalmos
El manejo depende de las características de la cavidad. Las opciones incluyen ajuste de la prótesis ocular, rellenos con ácido hialurónico, lipotransferencia o injertos dermograsos (5). Es fundamental evaluar la tonicidad del párpado inferior, ya que su laxitud puede acentuar el enoftalmos.
Rehabilitación con la prótesis ocular
Así, entonces, el enoftalmos en la cavidad anoftálmica es un desafío multifactorial cuyo abordaje inicia desde la cirugía primaria. La adecuada selección del implante orbitario y la rehabilitación protésica permiten mejorar significativamente los resultados estéticos y funcionales.
Referencias
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Dortzbach RK, Woog JJ. Ophthalmic Plastic Surgery: Prevention and Management of Complications. New York: Raven Press; 1994.
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Tyers AG, Collin JR. Colour Atlas of Ophthalmic Plastic Surgery. 4th ed. Elsevier; 2018.
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Custer PL, Kennedy RH, Woog JJ, Kaltreider SA, Meyer DR. Orbital implants in enucleation surgery: a report by the American Academy of Ophthalmology. Ophthalmology. 2003;110(10):2054–2061.
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Hintschich CR. Reconstruction of the anophthalmic socket. Ophthalmologe. 2008;105(10):905–914.
-
Yoon JS, Lew H, Lee SY. Clinical analysis of the anophthalmic socket. Am J Ophthalmol. 2003;135(4):507–512.
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Shields CL, Shields JA. Evaluation and management of the anophthalmic socket. Surv Ophthalmol. 2003;48(4):387–409.
Autor:
Dr. Antonio E. Quintero
Oftalmólogo, énfasis en Cirugía Plástica y Estética Ocular.



