Cumplir 60 años hoy puede significar tener por delante 20, 30 o incluso más años para trabajar, viajar, conducir, leer, hacer ejercicio, enamorarse, compartir con la familia y comenzar nuevos proyectos. Pero mientras la vida continúa llena de posibilidades, el paso del tiempo va produciendo cambios en la visión y en diferentes estructuras oculares que hacen cada vez más importante tener cerca una óptica, un optómetra y un oftalmólogo. Por eso resulta paradójico que, siendo una población creciente que necesita acompañamiento visual durante tantos años, todavía sean escasas las propuestas especialmente creadas para ella. Quizá ha llegado el momento de que nuestra Comunidad Salud Visual deje de esperar a que los adultos dinámicos lleguen hasta nosotros y empiece a preguntarse: ¿qué estamos haciendo para llegar nosotros hasta ellos?
Cumplir 60 años hoy no significa lo mismo que hace algunas décadas. Y quizá nosotros, como Comunidad Salud Visual, todavía no somos conscientes de la necesidad que tienen los adultos dinámicos de nosotros y, al mismo tiempo, la oportunidad que tenemos nosotros de estar cerca de ellos.
Los vemos vivir, cuidar su apariencia, disfrutar de sus amigos, acompañar a sus familias, aprender nuevas tecnologías y comenzar nuevos proyectos. Son personas que han acumulado años, sí, pero también experiencias, conocimiento, libertad y, en muchos casos, nuevas posibilidades para disfrutar la vida. Por eso en FRANJA preferimos llamarlos adultos dinámicos.
El paso del tiempo, naturalmente, produce cambios en nuestro organismo y el sistema visual no es la excepción. Cambian los párpados, la película lagrimal y la superficie ocular; cambia el cristalino, pueden modificarse diferentes estructuras oculares y aumenta la probabilidad de encontrar condiciones como catarata, glaucoma y algunas enfermedades de la retina. También existen cambios refractivos y funcionales que pueden afectar actividades tan cotidianas como leer, conducir, reconocer un rostro, utilizar una pantalla o desplazarse con seguridad.
Y hay algo todavía más importante: los ojos no están separados del resto del cuerpo. Las condiciones generales de salud, algunos medicamentos y diferentes enfermedades sistémicas pueden tener repercusiones sobre la visión y la salud ocular. Incluso los cambios en las actividades, el entorno y las necesidades personales hacen que la visión que una persona necesita a los 65 años no necesariamente sea la misma que requería diez años atrás.
Entonces surge una pregunta que como profesionales deberíamos hacernos: si sabemos todo esto, ¿por qué esperamos a que los Adultos Dinámicos vengan a buscarnos?
Si esta población necesita una relación cada vez más cercana con la salud visual, deberíamos ser nosotros quienes construyéramos los caminos para acercarnos a ella.
Sin embargo, todavía son pocas las propuestas claramente dirigidas a este grupo. No es frecuente encontrar una óptica que diga: “Somos especialistas en las necesidades visuales de los adultos dinámicos”. Tampoco vemos de manera generalizada programas de acompañamiento, seguimiento periódico, educación, prevención, rehabilitación visual, adaptación de soluciones ópticas o rutas de atención coordinadas entre ópticas, optómetras, oftalmólogos y otros profesionales de la salud.
Así, quizá, parte del problema está en que seguimos imaginando a la persona de más de 60 años con los parámetros de generaciones anteriores.
Los 60 de hoy no son los 60 de antes, y esto debería transformar también nuestra manera de atenderlos.
No necesitan que constantemente les recordemos su edad. Necesitan soluciones que les permitan conservar aquello que verdaderamente valoran: autonomía, movilidad, seguridad, productividad, independencia, comunicación, apariencia, relaciones sociales y libertad para continuar haciendo lo que disfrutan.
Aquí aparece una extraordinaria oportunidad para nuestra Comunidad Salud Visual. Una oportunidad profesional, científica, humana y, por supuesto, empresarial.
Los adultos dinámicos ya están entre nosotros. Y cada vez serán más. ¿Cuál es nuestra propuesta ellos?
Hay mucho por mirar. Y muchísimo por vivir.
Autor: Javier Oviedo



