La oftalmología atraviesa una etapa en la que la incorporación de inteligencia artificial, nuevas herramientas diagnósticas y tecnologías de imagen está modificando la manera de estudiar, diagnosticar y acompañar distintas enfermedades oculares. Ese contexto marcó buena parte de la conversación académica del XLII Congreso Internacional de Oftalmología, realizado del 12 al 15 de agosto de 2026 en Cartagena de Indias.
Organizado por la Sociedad Colombiana de Oftalmología, el encuentro tuvo lugar en el Centro de Convenciones Las Américas y reunió a la comunidad científica, académica y profesional alrededor de espacios de actualización, innovación y relacionamiento. La organización había proyectado una asistencia cercana a 3.000 participantes, junto con conferencistas internacionales y expertos nacionales.
Ligia Alejandra de la Torre, médica oftalmóloga y vicepresidenta de la Sociedad Colombiana de Oftalmología, destacó precisamente la diversidad de actores que coincidieron durante el congreso.
“Reunió a muchísimos colegas alrededor del mundo, a todas las especialidades y también a la industria farmacéutica, estudiantes y oftalmólogos, todos aprendiendo y compartiendo”, señaló.
Nuevas tecnologías que amplían la práctica clínica
Uno de los principales aportes del encuentro estuvo en la posibilidad de revisar desarrollos que comienzan a ocupar un lugar cada vez más importante en la práctica oftalmológica. De la Torre mencionó, entre ellos, la inteligencia artificial, los diagnósticos moleculares y las nuevas tecnologías de imagen.
“Aporta increíblemente porque estamos haciendo actualización, aprendemos nuevas cosas, estamos al día con temas tan interesantes como inteligencia artificial o diagnósticos moleculares, todo lo que se nos viene en adelante de imágenes”, explicó.
La programación oficial del congreso contempló contenidos distribuidos entre diferentes subespecialidades, además de cursos precongreso liderados por asociaciones como ACOPE, ASOCYR, ACOREV, Córnea Colombia, Glaucoma Colombia, Uveítis y la Asociación Colombiana de Cirugía Plástica Ocular.
Esta estructura permitió reunir en un mismo escenario enfoques relacionados con retina, córnea, glaucoma, cirugía refractiva, pediatría, estrabismo, uveítis y plástica ocular, entre otras áreas. Más allá de la revisión de técnicas y tratamientos, el encuentro también puso sobre la mesa cómo están evolucionando las herramientas que respaldan el diagnóstico y la toma de decisiones.
El valor del encuentro presencial
El congreso también dejó una lectura que va más allá de la formación científica. De la Torre subrayó que la experiencia de los últimos años reforzó el valor de volver a compartir de manera presencial con colegas nacionales e internacionales.
“Es muy importante continuar asistiendo a estos congresos para estarnos actualizando, estar al día y algo muy importante, que de pronto desde la pandemia muchos aprendimos, es que no es solamente la actualización en conocimientos, sino esa red de compartir con los colegas nacionales e internacionales”, señaló.
Ese intercambio cobra especial relevancia en encuentros que reúnen a profesionales de distintas subespecialidades, instituciones, países y niveles de experiencia. Las conversaciones que se desarrollan fuera de las salas académicas también permiten contrastar prácticas, discutir casos, conocer líneas de investigación y establecer vínculos profesionales que posteriormente pueden traducirse en colaboración científica o clínica.
El componente de networking estuvo, de hecho, entre los objetivos señalados por la organización desde la convocatoria oficial, junto con la actualización científica y la innovación.
Academia, industria y nuevas preguntas para la oftalmología
La participación de la industria farmacéutica y tecnológica también formó parte del ecosistema del encuentro. La presencia de empresas permitió acercar a los asistentes a soluciones que acompañan la evolución de la especialidad y a tecnologías que comienzan a integrarse con mayor frecuencia en consulta, diagnóstico y tratamiento.
En este contexto, la inteligencia artificial y los diagnósticos moleculares aparecen no solo como temas de investigación, sino como áreas que plantean nuevas preguntas para la práctica: cómo interpretar mejor grandes volúmenes de información, cómo personalizar la atención y cómo integrar nuevas tecnologías sin perder de vista el criterio clínico.
La posibilidad de abordar estos temas dentro de un congreso multidisciplinario amplía la discusión y permite que especialistas de diferentes áreas comprendan cómo los avances de una subespecialidad pueden influir en otras.
El encuentro también estuvo precedido por cursos académicos especializados realizados el 12 de agosto en el Hyatt Regency Cartagena, como antesala de la programación principal. Estos espacios profundizaron en áreas específicas y estuvieron dirigidos por asociaciones científicas y expertos de la especialidad.
Una cita que continuará dentro de dos años
Para De la Torre, mantener estos espacios de educación continua seguirá siendo fundamental para que los profesionales puedan responder a una oftalmología en constante transformación.
La médica invitó a la comunidad a mantener la participación en este tipo de encuentros y anticipó que la próxima edición del Congreso Internacional de Oftalmología se realizará dentro de dos años.
Más allá de las novedades presentadas durante cuatro días, el XLII Congreso Internacional de Oftalmología dejó como eje central la necesidad de combinar actualización científica, incorporación crítica de nuevas tecnologías y construcción de redes profesionales. En una especialidad que avanza con rapidez, mantenerse al día también significa compartir experiencias y aprender de las distintas formas en que colegas de Colombia y otros países están enfrentando los desafíos actuales de la salud visual.



