The Vision Council anunció la revisión de la norma nacional estadounidense ANSI/ISEA Z87.1, referente técnico para dispositivos de protección ocular y facial utilizados en entornos laborales y educativos. La actualización corresponde a la edición ANSI/ISEA Z87.1-2025, sexta revisión de este estándar voluntario de consenso industrial, que establece criterios sobre requisitos generales, pruebas, marcado permanente, selección, cuidado y uso de protectores diseñados para reducir o prevenir lesiones causadas por impactos, radiación no ionizante y salpicaduras de líquidos.
La norma aplica a escenarios en los que la protección visual resulta crítica, entre ellos operaciones con maquinaria, soldadura, corte de materiales, manipulación de productos químicos y procesos de ensamblaje. Además de su peso técnico dentro de la industria, este estándar tiene un alcance regulatorio relevante, ya que también está incorporado en el marco normativo de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (OSHA), lo que obliga a los empleadores a proporcionar a sus trabajadores protección ocular y facial adecuada y conforme con esta referencia.
Según lo informado por The Vision Council, la nueva edición mantiene el énfasis en el desempeño del producto y en la armonización con estándares globales, con el fin de favorecer la innovación y responder a la diversidad de riesgos presentes en los ambientes laborales. En paralelo, el comité Z87 desarrolló una herramienta de selección de protección ocular y facial para ayudar a elegir el tipo de resguardo más apropiado según el riesgo, mientras que la organización puso también a disposición de sus miembros una guía general complementaria. La guía está disponible para su descarga gratuita aquí.
Entre las principales modificaciones introducidas en esta revisión aparece una referencia cruzada a la norma ANSI/ISEA Z87.62-2021, relacionada con la protección frente a salpicaduras o chorros de sangre y otros materiales potencialmente infecciosos. También se ampliaron las aclaraciones y requisitos para el marcado de productos, con lineamientos específicos sobre soportes para lentes graduadas y ejemplos adicionales en el Anexo L.
La actualización incluye además ajustes de lenguaje en las secciones vinculadas con pruebas de impacto, opacidad de las lentes y requisitos de cobertura mínima, con el propósito de promover una ejecución más consistente de los ensayos. A esto se suman mejoras editoriales y una reorganización del contenido en secciones específicas según el tipo de riesgo, lo que busca facilitar la comprensión y el uso del documento por parte de fabricantes, empleadores y usuarios.
Al mismo tiempo, la norma conserva los criterios y requisitos de marcado para protectores con óptica flexible y propiedades antivaho, incorporados inicialmente en la revisión de 2020. The Vision Council señaló que estas características ofrecen opciones de rendimiento flexibles para usuarios como personal de emergencias o militar, aunque advirtió que dichos dispositivos podrían no ser adecuados para aplicaciones industriales de precisión sin una evaluación de riesgos apropiada.
La organización recordó, además, que las referencias incluidas en la norma corresponden a las versiones vigentes de otros estándares en el momento de su publicación, por lo que recomendó verificar siempre que se esté trabajando con la versión más reciente de cualquier documento citado, dado que estos marcos técnicos son objeto de revisiones periódicas.
Michael Vitale, vicepresidente de Membresía, Relaciones Gubernamentales y Asuntos Técnicos de The Vision Council, señaló que estas modificaciones son resultado de un proceso de revisión de cinco años y destacó el trabajo conjunto con expertos del sector para reforzar el desempeño de los productos y la capacidad de respuesta frente a distintos riesgos laborales.
Más allá de esta actualización puntual, The Vision Council subrayó el papel estructural de las normas técnicas dentro de la industria óptica. De acuerdo con la organización, estos estándares contribuyen a garantizar que los productos funcionen de forma fiable, segura y uniforme en los mercados globales, orientan la durabilidad de lentes y monturas, permiten realizar prescripciones precisas y apoyan las mejores prácticas en tecnologías emergentes.
Con esta revisión, el organismo vuelve a poner sobre la mesa la relación entre seguridad, desempeño e innovación en un segmento donde la protección ocular no depende únicamente del diseño del producto, sino también de la claridad de los criterios técnicos que rigen su desarrollo, selección y uso.



