HomeAdulto mayorAdultos dinámicos ¿Qué está pasando con su sistema visual y ocular?

Adultos dinámicos ¿Qué está pasando con su sistema visual y ocular?

La pérdida visual no es una consecuencia inevitable de cumplir años. Sin embargo, la carga de enfermedad ocular se concentra de manera importante en edades mayores. La Organización Mundial de la Salud señala que la mayoría de las personas con discapacidad visual y ceguera tienen más de 50 años y que los errores refractivos y la catarata continúan entre las principales causas de deterioro visual. Esto convierte a los Adultos Dinámicos en una población que se beneficia especialmente de vigilancia periódica, corrección óptica adecuada y detección oportuna de enfermedad ocular.

Después de los 60 años la refracción debe entenderse dentro de un sistema óptico que también está cambiando. Las modificaciones del cristalino pueden producir variaciones refractivas, mientras que la calidad de la película lagrimal, la pupila, la transparencia de los medios y las patologías maculares pueden hacer que una refracción aparentemente correcta no explique por completo la queja visual.

En esta población la evaluación no debería limitarse a la agudeza visual de alto contraste. La conducción, la movilidad, el reconocimiento de rostros y el desempeño con baja iluminación pueden verse afectados por pérdida de sensibilidad al contraste, deslumbramiento y alteraciones de la calidad óptica aun antes de una reducción marcada de la agudeza visual.

Presbicia: de la compensación óptica a un menú creciente de soluciones

La presbicia sigue siendo una consecuencia de la pérdida progresiva de la capacidad acomodativa. Anteojos monofocales, bifocales y progresivos, lentes de contacto multifocales o estrategias de monovisión continúan siendo herramientas centrales. Sin embargo, el panorama se ha ampliado. La farmacología de la presbicia ya es una realidad clínica: además de pilocarpina, la FDA aprobó en 2025 aceclidina oftálmica (VIZZ) para adultos con presbicia. Su mecanismo pupilar aumenta la profundidad de foco y mejora temporalmente la visión próxima.

Este avance no elimina la necesidad de selección cuidadosa. Los mióticos pueden reducir el desempeño en iluminación baja y existen advertencias relacionadas con eventos retinianos en pacientes susceptibles. En Adultos Dinámicos, la solución debe elegirse según retina, cristalino, superficie ocular, demandas visuales, conducción nocturna y estilo de vida, no únicamente por edad.

Superficie ocular: una de las grandes áreas de atención

La evidencia contemporánea define la enfermedad de ojo seco como una enfermedad multifactorial y sintomática caracterizada por pérdida de homeostasis de la película lagrimal y/o superficie ocular. TFOS DEWS III destaca inestabilidad lagrimal, hiperosmolaridad, inflamación, daño de superficie y alteraciones neurosensoriales como factores etiológicos. La edad y el sexo influyen en su epidemiología, pero no debe asumirse que todo síntoma ocular después de los 60 años es simplemente ‘ojo seco por la edad’.

La disfunción de las glándulas de Meibomio continúa siendo un contribuyente principal. La tendencia actual es fenotipar mejor al paciente y tratar los mecanismos predominantes: reposición y conservación de la película lagrimal, higiene palpebral, manejo de Meibomio y, cuando corresponde, terapias antiinflamatorias o procedimientos dirigidos.

La edad no determina por sí sola alergias o infecciones oculares

No existe base científica para afirmar de manera general que toda persona mayor de 60 años se vuelve ‘más alérgica’. Tampoco sería correcto presentar las infecciones oculares como una consecuencia inevitable del tiempo. Lo relevante es que cambios de superficie, enfermedades sistémicas, inmunidad, medicamentos, higiene palpebral y procedimientos oculares pueden modificar la susceptibilidad individual. 

Párpados, pestañas y glándulas

Los tejidos perioculares también cambian. La laxitud, las modificaciones aponeuróticas y la posición palpebral pueden favorecer ptosis adquirida, ectropión o entropión; estos últimos pueden alterar la exposición ocular, el drenaje lagrimal o producir roce de pestañas contra la superficie. La ptosis adquirida aumenta en prevalencia con la edad y con frecuencia tiene un componente aponeurótico.

 

 

Por eso, observar párpados y pestañas no es un asunto meramente cosmético: posición del borde palpebral, cierre, pestañas, glándulas de Meibomio, blefaritis y Demodex pueden modificar síntomas y salud de la superficie ocular.

Cristalino y catarata

La catarata continúa siendo uno de los grandes problemas visuales de esta población. Datos globales recientes confirman que su prevalencia aumenta marcadamente con la edad. El cambio importante de la práctica moderna es que la decisión quirúrgica no depende únicamente de alcanzar una determinada cifra de agudeza visual: debe relacionarse con la interferencia funcional, el deslumbramiento, la conducción, el trabajo y las necesidades del paciente.

Al mismo tiempo, la cirugía de catarata se ha convertido también en una oportunidad de rehabilitación refractiva mediante la selección individualizada de lentes intraoculares. El reto es manejar expectativas y reconocer que retina, nervio óptico, córnea y superficie ocular condicionan el resultado final.

Retina: la mácula adquiere protagonismo

La degeneración macular asociada con la edad (DMAE) es una de las patologías que exige mayor vigilancia en los Adultos Dinámicos. La evidencia actual mantiene la edad como un determinante fundamental y subraya la importancia de identificar factores modificables y de distinguir enfermedad temprana, intermedia y avanzada.

La imagen multimodal y la tomografía de coherencia óptica han transformado la capacidad para detectar y seguir cambios maculares. En la enfermedad neovascular, los tratamientos anti-VEGF han modificado radicalmente el pronóstico visual, aunque requieren diagnóstico oportuno, adherencia y seguimiento.

En paralelo, diabetes, hipertensión y enfermedad vascular pueden producir manifestaciones retinianas. La retina ofrece una oportunidad singular: permite observar directamente microvasculatura y, en determinados contextos, sus hallazgos pueden aportar información sobre daño sistémico.

Nervio óptico y glaucoma

La edad avanzada es un factor de riesgo establecido para glaucoma primario de ángulo abierto y su prevalencia aumenta de forma importante con los años. La guía de la American Academy of Ophthalmology de 2025 también reconoce como factores relevantes la presión intraocular elevada, antecedentes familiares, ascendencia negra o latina/hispana, diabetes, miopía, córnea central delgada y otros parámetros estructurales y vasculares.

Una tendencia esencial es comprender que glaucoma no equivale simplemente a presión intraocular alta. Existen pacientes con glaucoma de tensión normal. La evaluación moderna integra gonioscopía, nervio óptico, capa de fibras nerviosas y células ganglionares mediante OCT, campo visual y análisis de progresión.

La salud general entra al consultorio de Optometría

Uno de los mensajes más importantes para esta edición es que el sistema visual no puede estudiarse aislado del organismo. Diabetes, hipertensión, dislipidemia, obesidad y otros componentes del síndrome metabólico se asocian con manifestaciones en retina, nervio óptico, cristalino, coroides y superficie ocular. Una revisión de 2026 describe el síndrome metabólico como un fenotipo vascular y neurometabólico con asociaciones clínicamente relevantes en múltiples estructuras oculares.

La hipertensión puede acompañarse de estrechamiento arteriolar, cruces arteriovenosos, hemorragias, exudados y manchas algodonosas; los hallazgos severos pueden indicar daño de órgano blanco y requieren atención sistémica. En diabetes, la detección y seguimiento de retinopatía y edema macular siguen siendo fundamentales. La historia farmacológica también importa: el profesional visual debe conocer los tratamientos sistémicos y relacionarlos con síntomas o hallazgos cuando exista evidencia de asociación.

¿Qué debería cambiar en la consulta del adulto dinámico?

  • Pasar de una consulta centrada exclusivamente en ‘cuánto ve’ a una evaluación de función y calidad visual.

  • Integrar refracción, superficie ocular, párpados, cristalino, presión intraocular, nervio óptico y retina según riesgo y hallazgos.

  • Preguntar por conducción nocturna, pantallas, lectura, movilidad, caídas, deslumbramiento y actividades que la persona desea conservar.

  • Registrar diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular, medicamentos y antecedentes familiares relevantes.

  • Utilizar imagen diagnóstica cuando esté clínicamente indicada y comparar longitudinalmente, no interpretar una prueba aislada.

  • Crear rutas claras de seguimiento, interconsulta y remisión entre optometría, oftalmología y medicina general/especializada.

  • Evitar normalizar síntomas o pérdida visual atribuyéndolos simplemente a la edad.

Así, entonces, la ciencia no describe a los mayores de 60 años como personas destinadas a ver mal. Describe una etapa en la que convergen cambios fisiológicos, mayor exposición acumulada a factores de riesgo y una prevalencia creciente de determinadas enfermedades. Y, simultáneamente, muestra una capacidad diagnóstica y terapéutica que nunca había sido tan amplia.

El reto para la comunidad salud visual es llegar antes de la pérdida funcional

El Adulto Dinámico necesita una consulta capaz de mirar el sistema visual completo, relacionarlo con su salud general y entender qué necesita ver para continuar haciendo aquello que da sentido a su vida.

Nota editorial: Este material es una síntesis para comunicación profesional. No sustituye guías clínicas completas ni protocolos individuales de diagnóstico o tratamiento.

Referencias

  1. World Health Organization. Blindness and vision impairment. Actualización: 10 febrero 2026.

  2. Gedde SJ, Bowden EC, Challa P, Vinod K, Kolomeyer NN, Chopra V, Budenz DL; American Academy of Ophthalmology Preferred Practice Pattern Glaucoma Committee. Primary Open-Angle Glaucoma Preferred Practice Pattern®. Ophthalmology. 2026;133(4):P1-P103. doi:10.1016/j.ophtha.2025.12.029.

  3. American Academy of Ophthalmology. Age-Related Macular Degeneration Preferred Practice Pattern®. Ophthalmology. 2025.

  4. Wolffsohn JS, et al. TFOS DEWS III: Diagnostic Methodology. American Journal of Ophthalmology. 2025;279:387-450. doi:10.1016/j.ajo.2025.05.033.

  5. Jones L, et al. TFOS DEWS III: Management and Therapy. American Journal of Ophthalmology. 2025;279:289-386. doi:10.1016/j.ajo.2025.05.039.

  1. U.S. Food and Drug Administration. Drug Trials Snapshots: VIZZ (aceclidine ophthalmic solution). Approval date: July 31, 2025. Complementar con: VIZZ Prescribing Information, para advertencias y precauciones.

  2. Wan Z, Bai J, Wang W, Peng Q. Global, regional, and national burden of cataract among older adults from 1990 to 2021: a comprehensive analysis based on the Global Burden of Disease Study 2021. Front Med (Lausanne). 2025;12:1679828. doi:10.3389/fmed.2025.1679828.

  3. Varghese RT, John AA. Ocular Manifestations of Metabolic Syndrome: A Systemic Vascular Phenotype. Diabetes Obes Metab. 2026. Published online July 20, 2026. doi:10.1111/dom.71133.

Autor: Javier Oviedo

 

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