Una mirada regional basada en evidencia
En América Latina, los niños siguen representando una parte fundamental de nuestra población. Aunque la tasa de fecundidad ha disminuido progresivamente en la región (alrededor de 1,7–1,8 hijos por mujer), la infancia continúa siendo un segmento decisivo para el desarrollo social, educativo y productivo de nuestros países.
Y aquí quiero detenerme: hablar de salud visual infantil hoy no es simplemente hablar de miopía, de gafas o de agudeza visual. Es hablar de desarrollo neurológico, de aprendizaje, de salud emocional, de entorno digital y de desigualdad. La pregunta que debemos hacernos como comunidad profesional es clara: ¿estamos entendiendo realmente el contexto en el que están creciendo los niños latinoamericanos?
La salud general también se ve en los ojos
La Organización Mundial de la Salud ha señalado que la deficiencia de vitamina A continúa siendo una causa prevenible de ceguera infantil en el mundo, (1) y UNICEF ha documentado su impacto en poblaciones vulnerables. (2) Esto significa que, en muchos contextos, la salud ocular infantil sigue estando directamente influenciada por determinantes sociales como nutrición y acceso a servicios básicos.
Además, los errores refractivos no corregidos siguen siendo una de las principales causas de discapacidad visual a nivel global. (3) No estamos hablando de patologías complejas; estamos hablando de niños que podrían ver bien, aprender mejor y desarrollarse con mayor confianza si simplemente fueran evaluados a tiempo.
América Latina también vive una transición epidemiológica. Las enfermedades crónicas no transmisibles, incluida la obesidad infantil, están en aumento. (4) Aunque muchas complicaciones oculares asociadas aparecen en la adultez, el riesgo comienza en la infancia cuando el entorno no favorece hábitos saludables. La salud visual no es un compartimento aislado. Es parte del ecosistema biológico y social del niño.
La nueva infancia: más cerca, más pantalla, menos exterior
Vivimos una transformación silenciosa del sistema visual infantil. Un metaanálisis publicado en JAMA Network Open demostró una relación dosis–respuesta entre mayor tiempo de pantalla y mayor probabilidad de miopía. (5)
El International Myopia Institute ha establecido que el tiempo al aire libre actúa como factor protector frente al desarrollo de miopía, mientras que la demanda prolongada en visión cercana constituye un factor de riesgo. (6)
En paralelo, estudios han documentado una alta frecuencia de síntomas compatibles con fatiga visual digital en niños, incluyendo cefalea, ardor ocular y disminución de la resistencia visual sostenida. (7)
Estamos frente a una generación que pasa más horas en visión intermedia y próxima que en visión lejana. El mundo de los niños se ha convertido en un mundo de pantallas. Y los ojos están respondiendo a ese entorno.
Estado refractivo: la urgencia no es solo la prevalencia, es la intervención
Una revisión sistemática en población pediátrica latinoamericana estimó la prevalencia de miopía alrededor del 8–9 %, con variabilidad entre estudios. (8) Globalmente, Holden y colaboradores proyectaron un aumento significativo de miopía hacia 2050. (9) América Latina no está exenta de esa tendencia.
Pero la verdadera urgencia no es solo cuántos niños son miopes. La urgencia es cuántos niños tienen errores refractivos no corregidos. La OMS es clara al señalar que el error refractivo no corregido continúa siendo una causa líder de discapacidad visual prevenible. (3) Cada niño no diagnosticado a tiempo es una oportunidad perdida en el aula.
Más allá de la refracción: función visual, binocularidad y aprendizaje
En la práctica clínica sabemos que muchos niños con bajo rendimiento escolar no tienen necesariamente un problema de agudeza visual, sino alteraciones funcionales: insuficiencia de convergencia, trastornos acomodativos, problemas de seguimiento ocular. La literatura en visión binocular y desempeño académico ha mostrado que las disfunciones vergenciales pueden afectar la lectura sostenida y la comodidad visual. (10) Por ello, los optómetras que atienden niños tienen el reto de comprender el sistema visual en el contexto real de la vida del niño.
Salud emocional y salud visual: una relación que debemos reconocer
Hoy también enfrentamos un incremento en ansiedad, estrés y dificultades emocionales en niños y adolescentes. La evidencia muestra que los niños con discapacidad visual presentan mayor prevalencia de síntomas de ansiedad y depresión en comparación con sus pares sin alteraciones visuales. (11) Metaanálisis recientes confirman esta asociación. (12) Asimismo, la visión impacta la autoestima, la interacción social y la percepción de competencia académica.
Pero la relación también puede operar en sentido inverso. Estudios han encontrado asociación entre síntomas de superficie ocular y ansiedad o depresión, con posible mediación por alteraciones del sueño. (13) En un entorno de pantallas prolongadas, reducción del parpadeo, estrés y menor descanso, el sistema ocular se convierte en un órgano sensible al estado emocional.
No siempre hablamos de causalidad directa, pero sí de una interacción clínica relevante. El niño, además de tener un sistema óptico, es un sistema biopsicosocial.
Nuestra responsabilidad como comunidad
La optometría pediátrica en América Latina debe evolucionar hacia un modelo preventivo, basado en evidencia, interdisciplinario, integrado con escuelas y políticas públicas, y comprometido con la educación a padres y docentes. Se trata de proteger el desarrollo visual, cognitivo y emocional de una generación. La infancia latinoamericana nos está pidiendo una nueva forma de mirar. Y esa mirada empieza por nosotros.
Por todo lo anterior, hemos decidido crear esta edición especializada de FRANJA VISUAL en Pediatría, Terapia Visual, Entrenamiento y Control de la Miopía y se presentará cada tres meses.
No es una edición más. Será una serie de ediciones FRANJA VISUAL fruto de una decisión editorial consciente. Porque entendemos que la salud visual infantil es un pilar del desarrollo humano. Es aprendizaje, es autoestima, es rendimiento, es futuro productivo. Es equidad social.
Si queremos transformar la salud visual en América Latina, debemos comenzar por la infancia. Debemos mirar con mayor profundidad el entorno en el que están creciendo nuestros niños, comprender las nuevas exigencias visuales, integrar la evidencia científica y actuar con responsabilidad clínica y social.
Invitamos a toda la comunidad de salud visual de América Latina a participar activamente.
Sus experiencias clínicas, sus investigaciones, sus reflexiones académicas y sus propuestas de intervención son bienvenidas para enriquecer este escenario.
Referencias
- World Health Organization. Vitamin A deficiency.
- UNICEF. Vitamin A deficiency data portal.
- World Health Organization. World Report on Vision. 2019.
- Pan American Health Organization. Noncommunicable Diseases in the Americas.
- Ha A, et al. Digital Screen Time and Myopia: A Systematic Review and Dose-Response Meta-analysis. JAMA Network Open. 2023.
- Morgan IG, et al. IMI Risk Factors for Myopia. Investigative Ophthalmology & Visual Science. 2019.
- Rosenfield M. Computer vision syndrome: a review. Work. 2016.
- Guedes J, et al. Myopia prevalence in Latin American children: systematic review and meta-analysis.
- Holden BA, et al. Global prevalence of myopia and high myopia. Ophthalmology. 2016.
- Scheiman M, Wick B. Clinical Management of Binocular Vision.
- Li D, et al. Vision impairment and risk of depression and anxiety in children. Ophthalmology. 2022.
- Bakhla AK, et al. Depression in visually impaired children: systematic review and meta-analysis.
- He Q, et al. Association between dry eye disease and anxiety/depression. Frontiers in Psychiatry. 2022.



