HomePersonajeYULY GIRALDO: CUANDO LA IMAGEN SE CONVIERTE EN IDENTIDAD

YULY GIRALDO: CUANDO LA IMAGEN SE CONVIERTE EN IDENTIDAD

Hablar de imagen personal suele asociarse, de forma reducida, a la moda o a la estética. Sin embargo, Yuly Giraldo va más allá: entiende la imagen como una herramienta de identidad, comunicación y empoderamiento.

Reconocida consultora de imagen y personal shopper en Colombia y América Latina, Yuly se ha consolidado por su mirada renovada sobre las tendencias, los hábitos y la forma en que las personas se relacionan consigo mismas y con los demás. Su trayectoria la respalda: expresidenta de la Asociación Internacional de Consultores de Imagen (AICI), capítulo Colombia; única colombiana con la certificación AICI-CIP, una de las más altas distinciones en imagen personal a nivel mundial; y conferencista internacional que recientemente representó a América Latina en escenarios tan lejanos como Filipinas.

Pero más allá de los títulos, hay una historia que explica por qué su discurso conecta. Yuly llegó a la asesoría de imagen convencida de que amaba la moda, hasta que comprendió que su verdadera vocación no estaba en lo que cambia, sino en lo que permanece: el estilo, la esencia y la posibilidad de ayudar a otros a proyectar su mejor versión sin depender de tendencias efímeras. Ese enfoque se consolidó durante los años que vivió en Nueva York y se transformó de manera profunda tras atravesar un cáncer de mama, un proceso que impactó directamente aquello que ella misma asesoraba: la imagen.

La pérdida del cabello, las cejas y las pestañas la enfrentó a un reto íntimo de autoestima. Sin embargo, lejos de ocultar su proceso, decidió hacerlo visible. Compartió su experiencia de forma abierta y encontró en su comunidad una fuente inesperada de fuerza. Ese acompañamiento constante convirtió la vulnerabilidad en motor y, sin buscarlo, la transformó en inspiración para muchas personas que atravesaban situaciones similares. Así nació, casi de manera orgánica, su trabajo en asesoría de imagen oncológica, un campo que no había planeado, pero que hoy forma parte de su aporte profesional.

Yuly insiste en una idea clave: la imagen no es superficial. Se construye a partir de comportamientos, actitudes, comunicación verbal y no verbal, puntualidad, ortografía y coherencia. Cuando una persona se ve y se siente bien frente al espejo, esa seguridad se proyecta en su forma de caminar, de hablar y de relacionarse. Esta convicción la ha llevado a trabajar con equipos comerciales y empresas de distintos sectores, donde los cambios en la percepción personal se traducen en resultados tangibles: mayor confianza, mejor comunicación y relaciones más sólidas.

Uno de los ejes centrales de su enfoque es la primera impresión, no como un juicio inmediato, sino como una oportunidad estratégica. Identificar qué se quiere comunicar —cercanía, poder, autoridad o empatía— y contrastarlo con cómo se está siendo percibido es, para Yuly, el punto de partida de cualquier asesoría. A partir de allí entran en juego herramientas como el visajismo, el manejo del color, las líneas del vestuario, el peinado y, de manera especialmente relevante para el sector visual, las gafas.

En el ámbito de la salud visual, su mensaje cobra especial sentido. Optómetras, asesores, equipos comerciales y administrativos interactúan a diario con pacientes y usuarios. La imagen que proyectan no solo comunica profesionalismo, sino también confianza y cercanía. Yuly es enfática en que no existe una única forma correcta de vestir ni un molde rígido que todos deban seguir. El objetivo es alinear la personalidad con la imagen que desea proyectar la empresa, evitando riesgos que resten coherencia o credibilidad.

Detalles aparentemente simples —como usar la talla correcta, cuidar el estado de la ropa o definir un dress code claro— pueden marcar una diferencia significativa. En el caso de los hombres, por ejemplo, señala que una gran mayoría en Latinoamérica utiliza tallas más grandes de lo necesario, lo que envejece y resta actualidad a la imagen. Ajustes precisos, lejos de incomodar, elevan la presencia y proyectan liderazgo.

En el centro de su trabajo hay una convicción que atraviesa toda su trayectoria: la imagen no se trata de aparentar, sino de alinear lo que se es con lo que se comunica. Cuando esa coherencia existe, la asesoría deja de ser un acto estético y se convierte en una experiencia transformadora, tanto para la persona como para la organización.

Esa mirada, construida desde la experiencia profesional y personal, explica por qué su trabajo sigue evolucionando. Porque la imagen puede cambiar la forma en que otros nos ven, pero, sobre todo, la forma en que nos vemos a nosotros mismos.

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