HomeNeurovisiónNeuroplasticidad y visión: del cerebro fijo al cuidado del futuro

Neuroplasticidad y visión: del cerebro fijo al cuidado del futuro

Ingryd Lorenzana, OD

Guiomar Said Malaver, OD

CONECTANDO PASADO Y PRESENTE

En nuestro editorial anterior vimos cómo la neuroplasticidad permitió que un joven, aunque ciego, pudiera prosperar en una nueva profesión: un vívido ejemplo de la capacidad del cerebro para adaptarse y reorganizarse frente a la pérdida. Esa historia ilustró el por qué: por qué la neuroplasticidad importa; no solo en los animales, sino también en los niños que aprenden a leer, en los adultos que se recuperan de una conmoción cerebral y en los mayores que buscan mantener la vitalidad cognitiva.

En este editorial, nos enfocamos en el cómo. ¿Cómo pasó la ciencia de los mapas rígidos de Penfield a los circuitos flexibles revelados por Hubel, Wiesel y Merzenich? ¿Cómo transformaron los avances en implantes cocleares y la investigación visual nuestra comprensión del cerebro a lo largo de la vida? Y lo más importante: ¿cómo se traducen estos hallazgos en la optometría y la oftalmología modernas, a través de innovaciones prácticas, basadas en el cerebro que nos invitan a dar un paso hacia el futuro del cuidado visual?

DE CEREBROS RÍGIDOS AL POTENCIAL PLÁSTICO

Penfield y la era de la localización

En las décadas de 1930 y 40, el neurocirujano Wilder Penfield mapeó el cerebro estimulando áreas corticales durante cirugías de epilepsia en pacientes despiertos. Su famoso “homúnculo” trazó las regiones motoras y sensoriales, dando prueba vívida de la localización de funciones. Sin embargo, también reforzó una creencia: una vez establecido el cableado cortical, este permanecía fijo.

Durante décadas, este modelo sugirió que, después de los períodos críticos de la niñez, los sistemas visual y motor ya no podían reorganizarse. A los pacientes con ambliopía o lesión cerebral se les decía que poco podía hacerse.

Hubel & Wiesel: el período crítico

Esta doctrina fue desafiada en los años 60 y 70 por David Hubel y Torsten Wiesel. Sus experimentos con gatitos demostraron que la privación monocular temprana alteraba permanentemente la dominancia ocular en V1: la experiencia literalmente remodelaba el cableado cerebral. Por estos descubrimientos recibieron el Premio Nobel en 1981. Sin embargo, sus hallazgos también parecían implicar que la plasticidad se limitaba a los períodos críticos; más allá de esas ventanas, se asumía que el cerebro era en gran medida inmutable.

Merzenich y el cerebro adulto

En los años 80 y 90, Michael Merzenich y sus colegas demostraron que esta no era toda la historia. En primates adultos, evidenciaron que los mapas corticales en la corteza somatosensorial se reorganizaban tras una lesión, amputación o entrenamiento. Esto probó que los cerebros adultos siguen siendo plásticos, quizá no con la rapidez de la infancia, pero sí de manera significativa y funcional.

El punto de inflexión: implantes cocleares

En 1999, Torsten Wiesel publicó Early explorations of the development and plasticity of the visual cortex: A personal view (Journal of Neurobiology, 41(1), 7–9). Allí reflexionó sobre cómo los descubrimientos posteriores, incluida la investigación sobre neuroplasticidad en adultos, habían ampliado y revisado los conceptos que él y Hubel habían establecido décadas antes. 

Ese reconocimiento tuvo peso: incluso uno de los fundadores del campo admitía los límites del viejo paradigma. Combinado con las demostraciones innovadoras de Merzenich sobre reorganización cortical en adultos y el éxito clínico de los implantes cocleares, la evidencia se volvió innegable. No fue solo otro avance incremental: fue un punto de inflexión decisivo. 

El viejo siglo XX de los “cerebros rígidos” dio paso a un nuevo siglo de adaptabilidad de por vida. A inicios de los 2000, el consenso científico era claro: la neuroplasticidad no es la excepción de la niñez, sino la regla de la vida humana.

LA BASE DE LA NEUROCIENCIA: POR QUÉ EL OJO ES EL CEREBRO, Y EL CEREBRO ES EL OJO

Embriología

La retina no está simplemente “conectada” al cerebro, es tejido del sistema nervioso central (SNC). Durante el desarrollo embrionario, la vesícula óptica brota del diencéfalo, formando un puesto avanzado viviente del SNC. Tratar al ojo es, literalmente, tratar al cerebro.

Asignación cortical

La visión domina el territorio cortical. Se estima que entre 20 y 30 % de la corteza se dedica al procesamiento de la información visual, más que cualquier otra modalidad sensorial. 

Como señala David Williams, Profesor William G. Allyn de Óptica Médica en la Universidad de Rochester:

“Más del 50 por ciento de la corteza, la superficie del cerebro, está dedicada a procesar información visual. Comprender cómo funciona la visión puede ser la clave para comprender cómo funciona el cerebro en su totalidad.”

Esto subraya que, cuando trabajamos con visión, no estamos en la periferia del sistema nervioso: estamos en su mismo centro.

Mecanismos de plasticidad

  • Plasticidad sináptica: fortalecimiento o debilitamiento de conexiones.

  • Plasticidad estructural: crecimiento de espinas dendríticas, brotes axonales, formación de nuevas sinapsis.

  • Plasticidad funcional: reorganización de mapas corticales tras un input alterado.

  • Plasticidad multimodal: cuando falta un sentido, regiones cerebrales se reclutan para otros (ej. sustitución táctil en la ceguera).

Integración binocular

El cerebro es fundamentalmente binocular. Cuando ambos ojos trabajan juntos, el sistema visual supera la visión monocular, fenómeno cortical conocido como sumación binocular. La investigación demuestra que la visión binocular mejora no solo la agudeza visual (AV), sino de manera más poderosa la sensibilidad al contraste, la percepción de profundidad, la detección de movimiento e incluso la velocidad de lectura (Baker et al., 2018; Pineles et al., 2013).

En sistemas sanos, la corteza integra la información de ambos ojos para crear una percepción única y optimizada. En condiciones como ambliopía o estrabismo, el cerebro se adapta suprimiendo la entrada de un ojo o reorganizando circuitos para evitar la diplopía, estrategias protectoras, pero poco funcionales para el rendimiento.

Esto significa que cuando evaluamos o prescribimos bajo condiciones monoculares, podríamos estar subestimando el verdadero potencial del cerebro. Al priorizar la función binocular, alineamos nuestra atención con la forma natural en que el cerebro opera: no solo para ver claramente, sino para rendir. 

TRADUCIENDO LA NEUROCIENCIA AL CUIDADO PRIMARIO DE LA VISIÓN

La neurociencia no es solo teoría: es un plano para cambios prácticos que podemos implementar hoy. 

Al alinear las pruebas clínicas con la forma real en que el cerebro procesa la información visual; binocularmente, ecológicamente y dinámicamente, no solo mejoramos la precisión diagnóstica, sino que preparamos a los pacientes para alcanzar mayor comodidad, rendimiento y éxito a largo plazo.

Estos no son cambios radicales, sino ajustes simples, basados en evidencia, accesibles y aplicables en cualquier entorno de atención primaria. Su impacto, sin embargo, es profundo: nos lleva de evaluar los ojos en aislamiento a comprender cómo funciona realmente el sistema cerebro-visión. 

Este es el espíritu de la innovación: pequeños pasos que abren la puerta a un cuidado transformador.

Paso 1. Prueba de AV con oclusión translúcida: la oclusión opaca tradicional disocia completamente el sistema, creando una condición de prueba artificial. Un oclusor translúcido o de niebla bloquea el detalle central mientras mantiene la entrada periférica de luz, preservando la fusión parcial. Esto produce umbrales de AV más cercanos al rendimiento binocular real y reduce la brecha entre “visión de prueba” y “visión funcional”.

Paso 2. Prueba de cubrimiento con estímulos ecológicos: los puntos y luces son convenientes, pero rara vez reflejan las demandas visuales reales. Al usar estímulos de fijación relevantes a la edad y la tarea: palabras para niños, textos para estudiantes, dispositivos digitales para adultos, se revelan problemas de alineación que solo aparecen bajo carga cognitiva. Este enfoque convierte la prueba de cubrimiento en una ventana al mundo visual real del paciente, no en una abstracción clínica.

Paso 3. Balance binocular en la refracción: exceptuando el estrabismo, es imprescindible que la refracción monocular clásica aísla los ojos y fuerza la disociación. Difuminar el ojo no probado (+0.75 a +1.50 D) mantiene la fusión, relaja la acomodación y produce recetas más nítidas y cómodas en uso binocular. Así, la prescripción se optimiza no para un ojo a la vez, sino para el cerebro que ve con ambos ojos juntos.

AVANCES E IMPLICACIONES CLÍNICAS

La ciencia de la neuroplasticidad ya no es especulativa, es una realidad clínica. Ignorarla equivale a practicar con un modelo desactualizado del cerebro y la visión. Hoy, ningún profesional de la visión debería afirmar que las condiciones visuales en adultos son intratables. La evidencia es clara: el cerebro conserva capacidad de cambio, y nuestros pacientes merecen cuidados alineados con esa verdad.

Ambliopía más allá de la niñez: el viejo dictum “nada puede hacerse después de los 12 años” es obsoleto. Estudios sobre aprendizaje perceptual, entrenamiento dicóptico y terapias basadas en videojuegos demuestran mejoras medibles en adolescentes y adultos. 

El mensaje es inequívoco: la ambliopía puede mejorar a lo largo de la vida, decir lo contrario a un adulto es negarles acceso a tratamientos basados en la neurociencia moderna.

Cirugía de estrabismo y terapia neurovisual: la cirugía alinea los ojos, pero sin reentrenamiento cortical, el cerebro puede no integrar completamente la nueva entrada. La rehabilitación neurovisual debe acompañar la corrección quirúrgica, para restaurar la función binocular y la estereopsis, cuando unimos cirugía y terapia, los resultados pasan de un éxito cosmético a una transformación funcional.

Glaucoma y pérdida de campo visual: aunque el glaucoma daña el nervio óptico, la neuroplasticidad permite adaptaciones corticales que fortalecen vías restantes y reclutan sistemas alternativos. Esto significa que el cuidado no se limita a preservar la AV, también puede enfocarse en reducir riesgo de caídas, mejorar la movilidad y la calidad de vida. Así como el joven ciego prosperó al reequilibrar sus sentidos, nuestros pacientes pueden adaptarse mediante entrenamientos dirigidos que aprovechen la capacidad cerebral.

Adaptación multimodal: la corteza ciega no permanece inactiva. Puede reutilizarse para procesamiento auditivo o táctil, y, en casos de visión restaurada, puede volver a procesar información visual. Esta adaptabilidad subraya la importancia de la intervención temprana, la rehabilitación multisensorial y un enfoque holístico en la atención al paciente.

Estilo de vida y enriquecimiento: la neuroplasticidad no es solo un fenómeno de laboratorio, el ejercicio, los entornos enriquecidos, la dieta y el compromiso cognitivo influyen de manera medible en la plasticidad a nivel neuronal; para los pacientes las recomendaciones de estilo de vida no son solo sobre salud general, son prescripciones de cuidado visual para el cerebro, lo que apoya al cuerpo apoya a la corteza, y lo que apoya a la corteza apoya la visión.

En resumen: cada examen de la visión, prescripción y recomendación es una oportunidad de moldear el cerebro tanto como los ojos. Cuando abrazamos la neuroplasticidad como la base del cuidado, ampliamos lo posible para nuestros pacientes, desde recuperar visión binocular en la adultez hasta prevenir caídas en glaucoma o mejorar el rendimiento cotidiano.

MIRANDO HACIA ADELANTE: UNA INVITACIÓN A LIDERAR

La demanda de atención neurológica crece justo cuando se proyecta una escasez del 19 % de neurólogos para 2025. Al mismo tiempo, la neurociencia avanza a una velocidad sin precedentes, desbloqueando herramientas y conocimientos que transforman lo posible para los pacientes.

Esta convergencia crea una oportunidad histórica. Nosotros, los expertos en neuro-visión, somos necesarios más que nunca. Estamos en la intersección entre ciencia, tecnología y  atención al paciente: guardianes del sistema sensorial más dominante del cerebro, justo cuando el mundo necesita nuevas soluciones.

Al abrazar la neuroplasticidad, modernizar nuestros protocolos e integrar la innovación, la optometría y la oftalmología pueden posicionarse en la vanguardia del cuidado de la salud basado en el cerebro. La ciencia nos respalda. Los pacientes nos necesitan. Y la profesión está lista para avanzar.

Este es el momento de llevar nuestro campo al siguiente nivel, para redefinir el cuidado de la visión no como la simple corrección de la vista, sino como la optimización del rendimiento cerebral a lo largo de toda la vida.

Este artículo forma parte de la serie NeuroVision Franja, donde cada entrega se construye sobre la anterior para trazar la evolución del cuidado visual basado en el cerebro. En nuestro próximo artículo, avanzaremos de estas bases hacia estrategias aplicadas que todo profesional puede adoptar, desde la recuperación de conmociones cerebrales hasta la ambliopía en adultos,  para que juntos llevemos nuestra profesión hacia su futuro neurovisual. 

REFERENCIAS

– Baker, D. H., Meese, T. S., & Summers, R. J. (2018). Binocular summation revisited: Beyond √2. Vision Research, 176, 43–59.

– Hubel, D. H., & Wiesel, T. N. (1962). Receptive fields, binocular interaction and functional architecture in the cat’s visual cortex. Journal of Physiology, 160(1), 106–154.

– Levi, D. M., & Li, R. W. (2009). Perceptual learning as a potential treatment for amblyopia. Vision Research, 49(21), 2535–2549.

– Merzenich, M. M., Kaas, J. H., Wall, J., Sur, M., Nelson, R. J., & Felleman, D. (1983). Progression of change following median nerve section in cortical representation of the hand in adult monkeys. Neuroscience, 10(3), 639–665.

– Møller, A. R. (2006). History of cochlear implants. Progress in Brain Research, 157, 3–10.

– Pineles, S. L., Velez, F. G., Isenberg, S. J., Pineles, M. J., Birch, E., & Perry, V. (2013). Binocular summation in strabismus, amblyopia, and normal controls. JAMA Ophthalmology, 131(4), 452–458.

– Sheedy, J. E. (2012). Vision ergonomics: Real-world relevance in testing. Optometry and Vision Science, 89(6), 861–868.

– University of Rochester. (2012, September 13). More than meets the eye: David Williams on vision and the brain. Rochester, NY: University of Rochester News. Retrieved from https://www.rochester.edu/news/

– Voss, M. W., Vivar, C., Kramer, A. F., & van Praag, H. (2013). Bridging animal and human models of exercise-induced brain plasticity. Trends in Cognitive Sciences, 17(10), 525–544.

– Wandell, B. A., Dumoulin, S. O., & Brewer, A. A. (2007). Visual field maps in human cortex. Neuron, 56(2), 366–383.

– Wiesel, T. N. (1999). Early explorations of the development and plasticity of the visual cortex: A personal view. Journal of Neurobiology, 41(1), 7–9.

– Wildsoet, C., Wood, J., Maag, H., & Sabdia, S. (1998). The effect of different forms of monocular occlusion on measures of central visual function. Ophthalmic and Physiological Optics, 18(5), 426–433.

 

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