
Ella J. Rojas Llano, OD Especialista en Dirección de Recursos Humanos, Universidad Católica Argentina Consultora certificada BVQI Coach Ontológico. Neurodidáctica Editora del Área Manejo del Talento Humano
Empieza un nuevo año y, de alguna manera, esto nos da una envión para retomar ese proyecto que hemos pospuesto o esos cambios que consideramos necesarios y vamos aplazando en el tiempo. Esperamos el “mágico enero” para empezar. Todo porque nos da la sensación mística de que es el momento indicado, como si al iniciar en enero todo fuera a fluir y viniera con la etiqueta de ¡éxito!
Sí, yo también quería contagiarme de esa mística ganadora, pero me llegó un video que me despertó de ese sueño justificador: ese que nos dice que no vale la pena empezar en diciembre porque el año se está acabando, ni en cualquier otro mes porque “a la mitad no funciona igual”. Y es que, para empezar un proyecto pospuesto, o hacer los cambios que necesitas hacer en tu vida personal, profesional o en tu negocio, no necesitas un enero. Puedes hacerlo cualquier día del año, incluso el 27 de diciembre, un jueves, a mitad del día, completamente al revés, que sea un reto.
Lo que necesitas es determinación, la actitud correcta y el carácter para quitar de en medio todo lo que te traba. Limpia tu escritorio, tu oficina, tu clóset; saca esa basura o todo aquello que no sirve de los cajones y de tu mente ¡Y simplemente empieza!
Al leer esta editorial posiblemente esté empezando el año, y si tenías pensado hacer algo pero ya han pasado varios días desde el 1 de enero y empiezas a ponerte excusas, este es el momento. Despeja el escritorio, haz un bosquejo, inicia el plan y, algo muy importante, separa una cita en el calendario. Esta cita es contigo: el día uno del inicio. No puedes fallar. Anota: “cita importante con el CEO de mi proyecto”, resáltalo con color, subráyalo e incluso ponte una penalidad si fallas. Porque si te fallas ahora, te vas a fallar todo el año. ¿Y vas a esperar otro enero?
Recuerda formular metas cortas que puedas ir logrando y cosechar pequeños éxitos; esa sensación te dará el impulso para avanzar hacia otros logros. Por ejemplo, si quieres redecorar la óptica, empieza con un cajón: limpiando, organizando, un espacio a la vez. Luego otro, y así irás avanzando. Aunque sea un proyecto más grande, como una remodelación, necesitas dar pequeños pasos y acumular logros. Compártelo también con tu equipo de trabajo, para que sientan cómo esa energía se contagia y cómo esos pequeños cambios, se convierten en triunfos que materializan el objetivo.
Algún día compartiremos esos logros.
“Hoy es una nueva oportunidad para hacer que las cosas sucedan”



