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Hoya Colombia presentó una nueva etapa ante sus aliados estratégicos

Más que una presentación corporativa, el reciente encuentro de Hoya Colombia con sus clientes clave fue planteado como una declaración de rumbo.

En un mercado óptico que combina valor, volumen y una creciente presión sobre precios y márgenes, la compañía reunió a sus aliados para mostrar que atraviesa una transformación interna que busca traducirse en una promesa concreta hacia el canal: mayor claridad, mayor eficiencia y una oferta más alineada con las necesidades reales del negocio óptico y del paciente.

La jornada sirvió para exponer lo que la compañía considera un punto de inflexión desde su llegada al país en 2022. Según explicó Pamela Quintana, gerente general de Hoya Colombia, el proceso de integración no ha sido simple, ya que la articulación entre una cultura corporativa japonesa y la dinámica del mercado colombiano ha exigido ajustes, decisiones difíciles y una revisión profunda de la forma en que la compañía venía operando. Sin embargo, el mensaje central del evento no estuvo puesto en las dificultades del recorrido, sino en los cambios ya ejecutados y en la intención de consolidar una operación más sólida.

Desde esa perspectiva, el encuentro no se construyó sobre promesas futuras, sino sobre resultados que, según la compañía, ya empiezan a ser visibles. Así entonces, la idea fue mostrar una transformación que no se limita a la imagen externa, sino que toca la estructura misma de la operación: cultura, oficinas, procesos, portafolio y relación con los aliados. En palabras de Quintana, la prioridad pasa por dejar atrás la dispersión para concentrarse en lo que realmente agrega valor.

Ese planteamiento quedó resumido en una idea que la compañía ha decidido asumir como consigna de esta nueva etapa: Con enfoque todo suma. Más que una frase de campaña, el concepto fue presentado como una síntesis de la dirección que Hoya Colombia quiere tomar en adelante. Para la compañía, enfocarse significa reconocer dónde puede generar mayor valor, ordenar prioridades, simplificar la operación y alinear mejor sus esfuerzos con las necesidades de sus aliados y del mercado.

Dentro de esa puesta en escena de cambio, el evento también sirvió para hacer visible una transformación más tangible de la compañía. No se trató solo de un discurso sobre cultura o enfoque, sino de señales concretas que Hoya quiso mostrar a sus aliados, entre ellas la renovación de sus oficinas en Colombia como parte de una nueva etapa y la reorganización de su propuesta de valor.

En esa línea, la compañía anticipó ajustes importantes en su portafolio, con la idea de dejar atrás una oferta extensa y compleja para avanzar hacia una más acotada, robusta y fácil de entender, tanto para las ópticas como para el paciente. La apuesta, según lo planteado en el encuentro, es que esa simplificación permita trabajar con mayor claridad, mejorar la experiencia del canal y respaldar con más fuerza la recomendación profesional.

Ese concepto de enfoque apareció como uno de los ejes más claros del evento. Para Hoya Colombia, el reto no es intentar abarcar todo al mismo tiempo, sino identificar con mayor precisión dónde puede ser más fuerte, qué necesidades del mercado puede atender mejor y cómo traducir esa lectura en una propuesta más comprensible para ópticas, profesionales y usuario final. Bajo esa lógica, Con enfoque todo suma no solo funciona como mensaje institucional, sino como una manera de explicar la transición que la compañía quiere proyectar: una empresa menos dispersa, más clara en sus prioridades y más conectada con el valor que busca entregar.

La decisión no es menor en un sector donde la sobreoferta, la dificultad para comunicar diferenciales y la complejidad técnica pueden convertirse en barreras comerciales. Simplificar, en este caso, no significa recortar valor, sino hacerlo más visible, operativo y fácil de explicar en el punto de venta. Ese fue uno de los mensajes de fondo de la reunión: para crecer, no basta con tener productos de alto desempeño; también es necesario que el canal pueda entenderlos, apropiarlos y transmitir su valor con claridad.

En esa misma línea, la compañía vinculó esta nueva etapa con una transformación digital que busca corregir ineficiencias operativas. La meta, según lo compartido durante el encuentro, es reducir procesos manuales y avanzar hacia una estructura más ágil, respaldada por inversión global. Para Hoya, esa modernización no solo responde a una necesidad interna, sino a una condición para mejorar el servicio y proteger la rentabilidad de sus socios. Así, de acuerdo con la directiva, si una empresa arrastra ineficiencias, inevitablemente termina trasladando parte de esa carga al canal; por eso, revisar procesos también se convierte en una forma de cuidar al aliado.

El evento también permitió poner sobre la mesa una lectura amplia del mercado colombiano. Pamela Quintana subrayó que Colombia tiene características diferenciales frente a otros países de la región: es un mercado de valor, con profesionales bien formados, consumidores que han aprendido a reconocer la importancia de invertir en salud visual y un volumen relevante de personas con necesidades ópticas. Aunque persisten presiones sobre precios y márgenes, la compañía ve un escenario de crecimiento y oportunidades, especialmente si logra fortalecer la confianza en la categoría y en el segmento premium. Bajo esa perspectiva, el mensaje del evento no fue únicamente interno; también fue una forma de decir que Hoya quiere crecer junto con un mercado colombiano que todavía tiene mucho por desarrollar.

HOYA - Aliados estretégicos

Justamente allí apareció otra de las ideas más reiterativas a lo largo del encuentro: la confianza. Para Hoya Colombia, la principal barrera para el crecimiento del segmento premium no es únicamente económica, ya que antes que el precio, lo que está en juego es la credibilidad de la propuesta. Un lente premium exige que el paciente confíe en el criterio del optómetra, que el optómetra confíe en la marca y que ambos encuentren respaldo en resultados verificables, evidencia científica y herramientas que faciliten la recomendación, sin ese ecosistema de confianza, la categoría difícilmente puede consolidarse.

Carlos Matos, vicepresidente de Hoya para Latinoamérica, amplió esa visión al ubicar lo que ocurre en Colombia dentro de una estrategia regional más amplia. Para él, América Latina sigue siendo un mercado con un enorme margen de desarrollo, tanto en acceso como en conocimiento. Desde su perspectiva, el crecimiento del sector no depende solo de ampliar la cobertura comercial, sino de promover una conversación más profunda sobre calidad visual, entrenamiento profesional y diferenciación de producto.

Su intervención reforzó una idea que atraviesa hoy buena parte de la industria, basada en que no todos los lentes son iguales, aunque para muchos consumidores puedan parecerlo. Por eso, insistió en que una de las tareas más importantes del sector es convertir el lente oftálmico en una inversión comprensible para el usuario, no como un gasto aislado, sino como una decisión vinculada con salud visual y calidad de vida. Esa conversación, sin embargo, no ocurre sola, requiere formación, argumentos, demostración y una narrativa distinta en el entorno de la óptica.

En ese punto, el evento de Hoya también dejó ver una postura frente a la competitividad, centrando el fortalecimiento de la capacidad del canal para competir desde la calidad y el valor añadido. Esto implica, según Matos, ayudar a ópticas y profesionales a construir una experiencia donde el paciente perciba que está frente a una solución diferenciada, pensada para su necesidad visual y no ante un producto intercambiable. La apuesta, entonces, no es solo comercial; también es cultural.

Ese cambio de conversación se vuelve especialmente relevante en un contexto marcado por factores demográficos y económicos que reconfiguran el mercado.

Por un lado, el envejecimiento poblacional incrementa la demanda de soluciones visuales; por otro, la inflación y la presión sobre el poder adquisitivo obligan a justificar mejor cada recomendación. Frente a ese escenario, Hoya insiste en que el camino no pasa por desdibujar el valor del producto, sino por reforzar el entendimiento de sus beneficios.

Más allá de los anuncios puntuales, el encuentro con clientes clave funcionó como una puesta en escena de esa visión. Hoya Colombia quiso transmitir que su nueva etapa no se limita a una reorganización interna, sino que busca redefinir su relación con el mercado local desde una lógica más simple, más conectada con las necesidades del canal y más integrada a la estructura global de la compañía.

En esa construcción, Colombia aparece no como una operación aislada, sino como parte de una red internacional que, sin perder identidad local, busca proyectar una imagen asociada con innovación, experiencia y calidad.

Así, la compañía quiere reposicionarse no solo desde lo que vende, sino desde cómo acompaña.

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