Departamento Editorial de Franja Visual
Desde la óptica física, la luz visible de alta energía (HEV, por su sigla en inglés) corresponde al espectro comprendido 380 y 500 nm. Aunque el sol continúa siendo la fuente primaria de este tipo de radiación, los cambios del mundo moderno en términos de hábitos tecnológicos y en los sistemas de iluminación han incrementado significativamente la exposición diaria a este tipo de luz. (1–3)
En este sentido, el uso extendido de dispositivos digitales con pantallas retroiluminadas por diodos emisores de luz (LED), así como la iluminación artificial basada en LED y tubos fluorescentes, son ejemplos de este tipo de luz. De esta forma, se ha generado preocupación sobre los posibles efectos adversos de la exposición prolongada a la luz HEV. (1–3)
Desde una perspectiva fisiológica, la luz HEV cumple funciones esenciales en el organismo humano, tales como la regulación del ritmo circadiano, la mejoría del estado de alerta y la percepción del color azul. Sin embargo, reportes científicos han sugerido que su corta longitud de onda y su alta energía fotónica podría inducir daño fotoquímico en la retina. Lo anterior ha sido siempre motivo de debate considerable en la comunidad científica y ha motivado el desarrollo de lentes oftálmicas con filtros para luz HEV, también conocidos como lentes bloqueadores de luz azul.(1–3)
Para este propósito, este tipo de lentes están diseñados para atenuar selectivamente la transmisión de la luz HEV mediante mecanismos de absorción o reflexión, utilizando cromóforos o recubrimientos que actúan como patrones interferienciales. Las primeras generaciones de estos filtros presentaban una coloración amarilla evidente y bloqueaban casi por completo la luz por debajo de los 500 nm. Por otra parte, las versiones más modernas ofrecen una atenuación moderada de la luz HEV, manteniendo una transmisión elevada del resto del espectro visible, sin alterar perceptiblemente la percepción cromática del paciente.(1)
A pesar de su creciente comercialización como herramientas para proteger la salud visual, promover una mejor función visual y optimizar la calidad del sueño, la evidencia científica que respalda estos beneficios sigue siendo limitada y, en muchos casos, contradictoria. Incluso organismos reguladores, como la Advertising Standards Authority del Reino Unido, han sancionado a empresas por realizar afirmaciones exageradas sobre los efectos nocivos de la luz azul y los beneficios de estos lentes. (1)
Bajo este contexto, Rampersad y Hansraj (2025) realizan un estudio con el fin de determinar el efecto de los lentes oftálmicos con filtro para HEV sobre la agudeza visual (AV) a distancia en condiciones de alto y bajo contraste. En la metodología, se utilizaron cuatro tipos de lentes: una sin filtro como grupo control y tres con tecnología de filtros para HEV, cada una con diferentes mecanismos de bloqueo de luz azul. Las pruebas se realizaron en condiciones fotópicas y mesópicas, simulando situaciones reales como la lectura en interiores o la conducción nocturna. Los participantes se adaptaron a cada condición de iluminación antes de realizar las mediciones, como la AV a diferentes niveles de contraste: alto, 10 % y bajo 2.5 %. El diseño fue aleatorizado. (1)
Los resultados no mostraron diferencias estadísticamente significativas en la agudeza visual entre los lentes con filtro HEV y aquellos pacientes pertenecientes al grupo control, independientemente del nivel de contraste o de la condición de iluminación. Es decir, el uso de estos lentes no produjo mejorías ni deterioros perceptibles en la capacidad de los participantes para distinguir detalles a distancia.(1)
Los autores atribuyen estos hallazgos a las características de los participantes, ya que eran adultos jóvenes con medios oculares transparentes, lo que reduce la probabilidad de que la dispersión intraocular que podría ser mitigada por estos filtros afecte su visión. Aquí se genera la necesidad de investigaciones en grupos poblacionales más expuestos a daño por esta radiación, o con patologías oculares que predispongan a este efecto, como cataratas incipientes o inicios de daño a nivel macular. (1)
En conclusión, el estudio no encontró evidencia de que los lentes con filtro para luz azul mejoren la agudeza visual a distancia, ni en condiciones óptimas ni en situaciones de iluminación reducida. Estos hallazgos invitan a los profesionales de la salud visual a reflexionar críticamente sobre la prescripción rutinaria de estos productos y a basar sus recomendaciones en la evidencia científica disponible. Aunque no se descartan otros posibles beneficios como la reducción del deslumbramiento o el incremento del confort visual, estos aspectos requieren investigaciones adicionales para ser validados, mediante diseños metodológicos más rigurosos y poblaciones mejor caracterizadas. (1)
Referencias
1. Rampersad N, Hansraj R. Effect of high-energy visible light–filtering spectacle lenses on high and low contrast distance visual acuity. J Optom. 2025 Oct 1;18(4).
2. Cougnard-Gregoire A, Merle BMJ, Aslam T, Seddon JM, Aknin I, Klaver CCW, et al. Blue Light Exposure: Ocular Hazards and Prevention—A Narrative Review. Vol. 12, Ophthalmology and Therapy. Adis; 2023. p. 755–88.
3. Alzahrani HS, Khuu SK, Roy M. Modelling the effect of commercially available blue-blocking lenses on visual and non-visual functions. Clin Exp Optom. 2020 May 1;103(3):339–46.




