El uso de prismas en la optometría ha demostrado ser una solución eficaz y accesible para tratar desviaciones oculares, tanto verticales como horizontales. Sin embargo, a pesar de sus beneficios, suelen ser subestimados en la práctica clínica.

El Dr. Mark Rosenfield destaca la importancia de incorporar los prismas como una opción de tratamiento viable y efectiva para mejorar la alineación ocular y la comodidad visual del paciente.

Dr Mark Rosenfield

Uno de los principales mitos en torno al uso de prismas es la adaptación del paciente. Existe la creencia errónea de que, una vez que el ojo se adapta, el prisma deja de cumplir su función. No obstante, el Dr. Rosenfield aclara que la adaptación no significa pérdida de eficacia, sino que el prisma sigue corrigiendo la desviación ocular de manera adecuada. Por ello, recomienda que los profesionales no se preocupen por la adaptación, sino que aseguren un tiempo de oclusión adecuado para obtener mediciones precisas antes de prescribir el prisma.

Las ventajas prácticas de los prismas van más allá de su efectividad. Son una solución rápida, económica y cómoda para el paciente, ya que reducen la necesidad de múltiples visitas a la consulta, lo que a su vez disminuye los costos asociados al tratamiento. Además, su aplicación es frecuente en diversos casos clínicos, lo que los convierte en una herramienta versátil dentro de la optometría.

El mensaje clave es claro: los prismas son una opción valiosa que debe ser considerada con mayor frecuencia en la práctica optométrica. Desmitificar su uso y comprender su verdadera eficacia permitirá a los profesionales ofrecer una mejor calidad de atención a sus pacientes, optimizando la alineación ocular y mejorando su calidad de vida visual.

A continuación, en el video, el Dr. Mark Rosenfield explica la importancia del uso de prismas en la optometría

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