Al llegar al año 2026, la contactología atraviesa un momento clave de análisis y consolidación. Han transcurrido 26 años desde la introducción del hidrogel de silicona, una tecnología que transformó de manera profunda la adaptación de lentes de contacto. Lo que a finales de la década de los noventa se presentó como una innovación orientada a mejorar la oxigenación corneal, hoy se reconoce como el estándar clínico predominante.
Este cambio también se refleja en el ámbito académico. En la formación actual, el hidrogel de silicona ocupa el lugar de material de referencia, mientras que el hidrogel convencional se analiza desde una perspectiva crítica, considerando tanto su evolución como los contextos en los que aún permanece vigente. La adopción del hidrogel de silicona responde a una base científica sólida, centrada en la preservación de la integridad del tejido ocular, más que a una tendencia de mercado.
La transformación se sustenta en una premisa fisiológica ampliamente aceptada: la córnea depende de un suministro adecuado de oxígeno para mantener su transparencia, metabolismo y viabilidad estructural, incluso en presencia de un dispositivo óptico sobre su superficie.
El problema histórico: la hipoxia corneal
Durante décadas, uno de los principales desafíos de la contactología fue la hipoxia corneal, un factor limitante que condicionaba tanto el tiempo de uso como la tolerancia del paciente. Los materiales de hidrogel convencional, cuyo transporte de oxígeno depende del contenido de agua, tendían a comportarse como una barrera metabólica, especialmente en usos prolongados o bajo condiciones ambientales exigentes.
La incorporación del hidrogel de silicona modificó este escenario de forma sustancial. El enfoque clínico dejó de centrarse en la gestión de la hipoxia para pasar a su prevención desde la arquitectura del material. Entre las principales consecuencias asociadas a la baja permeabilidad de los materiales tradicionales se identifican:
Compromiso de la integridad biológica: la reducción del aporte de oxígeno puede debilitar el epitelio y el estroma corneal, favoreciendo la aparición de edema, microquistes y pérdida de transparencia.
Vascularización y disminución de la tolerancia: el estrés fisiológico sostenido puede inducir neovascularización y conducir al abandono progresivo del uso de lentes de contacto.
En este contexto, el hidrogel de silicona permitió reconciliar el uso de lentes con la fisiología aeróbica del ojo humano.
La innovación: hidrogel de silicona y suministro de oxígeno
El avance del hidrogel de silicona no representa una mejora incremental, sino un cambio estructural. Su principal diferenciador radica en que el transporte de oxígeno ocurre a través de la fase de silicona, de manera independiente al contenido de agua del lente. Esto posibilita niveles de oxigenación suficientes para cubrir las demandas metabólicas corneales tanto en condiciones de ojos abiertos como cerrados.
Más allá del parámetro Dk/t, la evolución actual de estos materiales incorpora conceptos de biomimetismo lagrimal, permitiendo una interacción más eficiente con la película lagrimal. Este enfoque se traduce en una mejor humectabilidad, mayor estabilidad de la superficie y, en la práctica clínica, en una reducción del uso de lubricantes suplementarios, con un impacto positivo en la experiencia del usuario.
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Característica |
Hidrogel convencional |
Hidrogel de silicona |
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Estatus en la práctica clínica actual |
Uso vigente en escenarios específicos |
Material de referencia clínica |
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Nivel de oxigenación |
Limitada; riesgo de hipoxia |
Elevada; preserva la integridad biológica |
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Factores ambientales |
Alta sensibilidad al calor y la humedad |
Mayor estabilidad en climas tropicales |
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Relación de costo |
Menor costo inicial |
Inversión en salud ocular a largo plazo |
Tabla 1. Resumen comparatico: hidrogel convecional vs. Hidrogel de silicona.
Aunque la superioridad clínica del hidrogel de silicona es clara, su adopción total continúa enfrentando barreras económicas y culturales en distintos mercados.
La realidad del mercado y la barrera del precio
A nivel global, el hidrogel de silicona representa aproximadamente el 78 % de las adaptaciones. No obstante, esta cifra presenta variaciones significativas según la región, con porcentajes que oscilan entre el 25 % y el 66 % en mercados con menor penetración. En zonas como Centroamérica, el costo inicial y las condiciones climáticas de calor húmedo han favorecido la permanencia del hidrogel convencional, a pesar de que el hidrogel de silicona ofrece un desempeño superior en esos mismos entornos.
Una experiencia relevante se observó durante la pandemia de COVID-19. La escasez de materiales de bajo costo impulsó la migración hacia el hidrogel de silicona. En numerosos casos, los pacientes que realizaron este cambio no mostraron disposición a regresar a la tecnología anterior, tras experimentar mejoras claras en comodidad y estabilidad visual.
Para facilitar esta transición, el rol del profesional resulta determinante, apoyándose en tres ejes principales:
- Seguridad clínica: la prevención de complicaciones asociadas a la hipoxia resulta más costo-efectiva que el tratamiento de patologías derivadas.
- Estilo de vida activo: el hidrogel de silicona permite un uso prolongado en contextos de alta demanda visual, viajes y actividad física.
- Salud a largo plazo: preservar la integridad corneal favorece la continuidad del uso de lentes de contacto a lo largo de la vida del paciente.
Este enfoque refuerza el papel del profesional como orientador en la toma de decisiones informadas y centradas en la salud visual.
Conclusión
La transición hacia el hidrogel de silicona no puede interpretarse como una moda tecnológica. La evidencia acumulada durante más de dos décadas demuestra que la salud corneal depende de un suministro de oxígeno adecuado y sostenido. En este sentido, el hidrogel de silicona ha ampliado las posibilidades de uso seguro, ofreciendo mayor libertad y confort al usuario sin comprometer la integridad biológica del ojo.
Desde una perspectiva clínica y académica, el desafío actual no radica en demostrar su eficacia, sino en favorecer su adopción informada, asegurando que las decisiones de adaptación prioricen la salud ocular presente y futura del paciente.
Artículo basado en el programa de IACLE “Los LC en el 2026: 26 años de Hidrogel de Silicona”.




