El cierre de 2025 y el inicio de 2026 dejaron una conclusión clara para el sector de los laboratorios ópticos en América Latina: la transformación tecnológica ya no es una discusión pendiente, sino una realidad que ahora exige resultados. La pregunta dejó de ser si invertir o no en tecnología, y pasó a ser cómo sostener calidad, rentabilidad y competitividad en un entorno económico y político cada vez más complejo.
Esa fue, en esencia, la reflexión que atravesó los dos programas consecutivos de Tallando Conceptos, el espacio académico de Franja dedicado a la comunidad de laboratorios ópticos. A partir de la experiencia de sus directores y colaboradores —Julio Jinesta, Camila Alvira, Tomaz Carvalho y Luis Alejandro Puente—, el análisis permitió reconstruir el balance del sector en 2025 y anticipar los desafíos que marcarán el 2026.
2025: el año en que comenzaron a verse las inversiones
Para los directores del programa, el comportamiento del mercado durante 2025 no puede entenderse sin mirar lo que ocurrió el año anterior. Durante 2024, muchos laboratorios de la región decidieron modernizar su infraestructura, incorporar automatización y fortalecer sus procesos productivos.
Según Julio Jinesta, el resultado de esas decisiones comenzó a evidenciarse claramente en el último año. “2024 solo fue inversión… y en 2025 se empezó a ver el reflejo de ella”, afirmó.
En efecto, uno de los cambios más visibles fue el aumento de la exigencia interna dentro de los propios laboratorios. De acuerdo con Camila Alvira, cada vez más empresas están enfocadas en optimizar procesos y fortalecer la formación de sus equipos. “Hoy los laboratorios son mucho más exigentes con su calidad y con la capacitación de su personal”, explicó.
Ese cambio cultural no es menor. Durante décadas, muchos laboratorios dependieron principalmente de la experiencia operativa. Sin embargo, la creciente automatización, el desarrollo de diseños digitales y la integración de nuevas tecnologías obligaron a transformar el perfil del talento humano. Hoy, la capacitación técnica se ha convertido en una condición indispensable para operar con eficiencia.
Entre la calidad y la guerra de precios
A pesar de ese avance tecnológico, el mercado continúa enfrentando una tensión que no es nueva: la competencia basada en precio.
Tomaz Carvalho explicó que el principal desafío operativo sigue siendo el equilibrio entre los costos de producción y el valor que el mercado está dispuesto a pagar. “En Latinoamérica los laboratorios están atrapados entre el costo de operación y el precio de venta”, señaló.
La situación se hace particularmente visible en procesos como el tratamiento antirreflejo. En su estudio regional sobre costos de AR, Carvalho identificó que uno de los componentes más determinantes del proceso es el recubrimiento superhidrofóbico, que puede representar hasta el 70 % del costo total del tratamiento.
Ese tipo de variables obliga a los laboratorios a tomar decisiones estratégicas: competir por precio o apostar por diferenciación tecnológica y calidad.
Luis Alejandro Puente lo resumió con claridad: “O te vas por la calidad o te vas a competir por precio. Ese es el reto del laboratorio hoy”.
Para muchos actores del sector, la respuesta está en mejorar el servicio, optimizar tiempos de entrega y fortalecer la relación con las ópticas. Es decir, competir por valor y no únicamente por costo.
Tecnología, capacitación y cambio cultural
En paralelo, el avance tecnológico ha traído consigo otro desafío: la capacidad real de aprovechar esas herramientas.
Carvalho insistió en que la incorporación de inteligencia artificial, automatización o nuevas plataformas digitales no genera beneficios por sí sola si el personal no está preparado para utilizarlas correctamente. “No basta con decir que se tiene inteligencia artificial. Hay que entender cómo funciona y cómo aprovecharla”, explicó.
De ahí que muchos laboratorios estén invirtiendo cada vez más en formación técnica y en programas de actualización profesional. La evolución del sector ha dejado claro que la tecnología solo genera valor cuando se combina con conocimiento.
El gran desafío comercial: vender lo intangible
Más allá de la producción, uno de los debates más relevantes que surgió en el programa estuvo relacionado con la forma en que la industria comunica el valor de sus productos.
En el sector óptico, muchas de las innovaciones —como los tratamientos antirreflejo o los diseños digitales— son esencialmente invisibles para el consumidor final. Eso hace que la explicación del producto sea clave.
Camila Alvira lo planteó desde la experiencia del usuario: “Vender un diseño que no se ve es difícil. Si el paciente no entiende la tecnología, termina comparando solo el precio”.
El problema, según coincidieron los participantes, no está únicamente en la óptica o en el laboratorio, sino en toda la cadena de valor. Fabricantes, laboratorios, ópticas y profesionales de la visión comparten la responsabilidad de explicar al usuario final por qué una solución visual puede ser diferente —y mejor— que otra.
Cuando esa explicación no ocurre, la tecnología pierde valor percibido y el mercado termina reduciendo la decisión de compra a una simple comparación de precios.
2026: un año marcado por la incertidumbre global
Si el cierre de 2025 estuvo marcado por un balance positivo, el inicio de 2026 introdujo un elemento adicional: la incertidumbre geopolítica.
De acuerdo con esto, Tomaz Carvalho reconoció que el contexto internacional podría afectar directamente al sector. “El inicio de año ha sido extremadamente turbulento”, afirmó.
Uno de los factores más sensibles es el impacto de las nuevas políticas comerciales internacionales. Los cambios en aranceles y tarifas de importación pueden encarecer insumos, maquinaria y repuestos que son fundamentales para el funcionamiento de los laboratorios.
En muchos casos, las empresas han decidido absorber temporalmente esos costos para no trasladarlos de inmediato a sus clientes. Sin embargo, esa estrategia tiene límites. “Si los costos siguen subiendo, tarde o temprano el precio del lente también subirá”, explicó Carvalho.
Un cambio silencioso: el fin de los repuestos para equipos antiguos
Otro fenómeno que empieza a hacerse evidente en la región es la desaparición progresiva de repuestos para maquinaria antigua.
Julio Jinesta advirtió que muchos equipos tradicionales, e incluso algunos sistemas digitales de primera generación, están dejando de contar con soporte técnico o repuestos originales. “Hay máquinas que siguen funcionando, pero ya no hay repuestos disponibles”, explicó.
Este proceso podría acelerar la renovación tecnológica de numerosos laboratorios. Para muchos de ellos, la digitalización dejará de ser una opción estratégica para convertirse en una necesidad operativa.
Un mercado con enorme potencial
A pesar de estos desafíos, los participantes del programa coincidieron en que el potencial de crecimiento del sector sigue siendo enorme.
La razón es simple: la demanda visual continúa aumentando. El crecimiento de la población, el envejecimiento demográfico y el uso intensivo de dispositivos digitales están generando una necesidad cada vez mayor de corrección visual y protección ocular.
Sin embargo, ese potencial no se traduce automáticamente en ventas. Como explicó Carvalho, gran parte del crecimiento dependerá de la capacidad del sector para educar al consumidor y ofrecer soluciones específicas para distintas necesidades visuales. “La gente puede tener muchos pares de zapatos para diferentes actividades, pero suele tener un solo par de gafas para todo”, reflexionó.
Una industria acostumbrada a superar obstáculos
En un contexto económico y político que cambia constantemente, los participantes coincidieron en un punto final: la resiliencia del sector.
América Latina ha demostrado históricamente una gran capacidad para adaptarse a escenarios complejos, y el sector óptico no ha sido la excepción.
El desafío ahora es convertir esa resiliencia en estrategia invirtiendo con inteligencia, fortaleciendo el conocimiento técnico, comunicando mejor el valor de la tecnología y manteniendo la calidad como eje del negocio. Porque, como quedó claro en Tallando Conceptos, el laboratorio óptico ya no compite solo por producir lentes, sino por construir una industria más preparada para el futuro.



