
Ella J. Rojas Llano, OD Especialista en Dirección de Recursos Humanos, Universidad Católica Argentina Consultora certificada BVQI Coach Ontológico. Neurodidáctica Editora del Área Manejo del Talento Humano
En un entorno tan competitivo y volátil como el actual, en el campo de la salud visual, más que el conocimiento técnico, se requieren competencias gerenciales sólidas.
Los dueños de óptica están frente a un reto enorme al administrar o gerenciar su empresa. Sin importar el tamaño, existen desafíos que quien ocupe el cargo de director o administrador debe sortear, y para ello debería contar con unas competencias gerenciales que le ayuden a administrar de manera magistral los recursos que tiene a su alcance.
No es un misterio que actualmente las empresas y los negocios, en general, deben enfrentarse a un entorno inestable e impredecible. Ante esta situación, es necesario analizar si se está preparado para ese ambiente y cómo hacerlo, porque no todos poseen las mismas capacidades y competencias; quizás algunas pueden estar más desarrolladas que otras, y ante cambios inesperados podrían hacer falta ciertas habilidades.
Si el dueño es el mismo administrador o director de la óptica, puede reflexionar sobre qué competencias debe fortalecer según el contexto. Sin embargo, si esa misión está delegada en otra persona, la confianza o el conocimiento de su trabajo no bastan; también se requiere coherencia con la estrategia y los objetivos establecidos. Es importante elegir a quien tenga las mejores competencias, potenciarlas y, si es necesario, desafiarlo para ayudar a desarrollarlas.
Según el modelo Kaplan, las competencias gerenciales que hoy necesitan los gerentes o directores se dividen en cuatro áreas:
ÁREA INTELECTUAL
Se refiere a la capacidad intelectual y de análisis, fundamental en el entorno de salud visual dado el constante cambio en la tecnología.
Dentro del área intelectual se contempla la visión estratégica, que implica saber utilizar y potenciar la tecnología y los cambios del entorno. Otra competencia importante, considerando que la salud visual combina desarrollo constante en tecnología y sentido de la moda, es la creatividad y la atención a los detalles, ya que estas habilidades pueden marcar la diferencia en la estrategia comercial con respecto a la competencia.
ÁREA MOTIVACIONAL: ACTITUD Y GESTIÓN INTERNA
En negocios —no solo en salud visual—, sino también en sectores como tecnología, servicios, moda, alimentos, es indispensable contar con un líder que proyecte entusiasmo a su equipo. Esto no aplica solo para organizaciones grandes; una óptica pequeña también necesita de un liderazgo más objetivo, que los guíe e inspire persistir, especialmente en economías variables y entornos desafiantes.
En la gestión interna también se contempla la ética profesional y los valores corporativos fundamentales. El líder debe proyectar dichos valores a los miembros del equipo, promover la proactividad e influir positivamente en la acción. Además, debe valorar las ideas los miembros del equipo e inspirarlos a participar sin miedo al fracaso, pues a veces un pequeño aporte puede marcar una gran diferencia.
ÁREA RELACIONES INTERPERSONALES
Esta área es fundamental, ya que implica evaluar cómo se da la interacción con los demás; si es efectiva, afectiva y empática, no solo con los miembros del equipo, sino también con clientes, proveedores y colaboradores. La inteligencia emocional es una de las principales competencias directivas, ya que permite liderar con sabiduría e inspirar a los demás.
Una competencia fundamental es la escucha activa y la comunicación eficaz: la forma y el fondo de lo que se comunica, y cómo se hace, son determinantes. Quien posee inteligencia emocional suele ser hábil en la toma de decisiones, la persuasión y la gestión del talento humano con responsabilidad y compromiso.
TIPOS DE DIRECTIVOS
Existen diferentes tipos de directivos según sus objetivos, personalidad, capacidades, formación y entorno. Por ello, es importante elegir un directivo alineado con la estrategia y los objetivos corporativos.
Algunos se enfocan el los resultados económicos; otros, en el desarrollo del talento y la motivación. También, hay directivos que se orientan hacia la eficacia personal, trabajan más las habilidades emocionales y motivacionales y para ellos es fundamental la integridad y la confianza.
Estas son algunas de las competencias que se deben desarrollar en los directivos del sector de la salud visual, una profesión en la que convergen la tecnología, la moda y la atención a pacientes y clientes. Por ello las competencias gerenciales deben complementarse adecuadamente para gestionar cada área en la administración de una óptica.
Hay que tener presente, que es fundamental adaptarse a las necesidades del mercado y a la volatilidad del entorno, lo que implica desarrollar las competencias necesarias para enfrentar los desafíos y resolverlos de forma eficaz.




