La optometría ha ampliado de manera significativa su campo de acción durante las últimas décadas. El control de la miopía, los lentes esclerales, la baja visión, la detección de enfermedades y la incorporación de inteligencia artificial forman parte de una práctica que exige actualización constante. En ese contexto, la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), en México, realizó del 2 al 4 de septiembre el III Congreso Universitario de Optometría, como parte de la conmemoración de los 47 años de su Licenciatura en Optometría.
El encuentro reunió a estudiantes, académicos, investigadores, egresados y profesionales con el propósito de revisar la evolución de la disciplina y discutir hacia dónde se dirige el ejercicio optométrico. La iniciativa tuvo además un componente particular: surgió de los propios estudiantes, quienes participaron activamente en la construcción de un espacio pensado para complementar la formación recibida en las aulas.
Juan Carlos Arredondo Hernández, rector de la UAA, destacó que la Licenciatura en Optometría cuenta ya con 43 generaciones de egresados y ha recibido estudiantes procedentes no solo de diferentes estados de México, sino también de países como Nicaragua, Colombia, Panamá y Costa Rica. Para el directivo, esta trayectoria demuestra la consolidación de un programa que ha evolucionado junto con la profesión.
“Me parece de gran pertinencia la realización de este congreso, que además de enmarcar una fecha especial, muestra la fortaleza de la Licenciatura en Optometría y sus esfuerzos por seguir a la vanguardia”, señaló.
De la formación académica a los nuevos desafíos clínicos
La programación del congreso abordó temas que reflejan algunos de los principales cambios que atraviesa actualmente la optometría. Entre ellos estuvieron el control de la miopía, la adaptación de lentes esclerales, el entrenamiento visual y visoperceptual, las ayudas ópticas y no ópticas para pacientes con baja visión, la detección de enfermedades y el uso de nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial.
Sara Celia González Alba, jefa del Departamento de Optometría de la UAA, explicó que uno de los objetivos centrales era analizar precisamente esa transformación.
“Hoy hablamos de controlar la miopía, de la adaptación de lentes esclerales, de entrenamiento visual y visoperceptual, de ayudas ópticas y no ópticas para pacientes de baja visión, de detección de enfermedades, tecnología y de Inteligencia Artificial”, indicó.
La agenda incluyó, entre otras, las conferencias “Lentes esclerales, lo que no nos dicen”, “No todo es prótesis ocular” y “Nutrición y Optometría”, con lo que el encuentro buscó ampliar la mirada hacia diferentes áreas de la práctica profesional.
Más que concentrarse en una sola línea clínica, el congreso planteó una lectura integral de la profesión: desde nuevas alternativas de corrección y rehabilitación visual hasta herramientas digitales que empiezan a incorporarse en la evaluación y seguimiento de los pacientes.
Investigación, posgrado y movilidad
El III Congreso Universitario también sirvió para revisar algunos de los avances académicos alcanzados por la carrera durante sus 47 años de historia.
Sergio Ramírez González, decano del Centro de Ciencias de la Salud, señaló que la Licenciatura en Optometría ha organizado más de 25 grandes eventos académicos orientados a la actualización y al intercambio de experiencias. También destacó que la UAA cuenta con un cuerpo académico de investigación consolidado a nivel nacional, integrado por cinco profesores de tiempo completo con doctorado y dos con maestría, mientras que el 90 % de los docentes posee estudios de posgrado.
El programa fue además pionero en la oferta de un posgrado bilingüe y ha impulsado la educación a distancia y la movilidad estudiantil. De acuerdo con la universidad, alrededor del 10 % de sus alumnos ha participado en experiencias de movilidad académica.
Estos elementos permiten entender el congreso no solo como una celebración institucional, sino como parte de una estrategia de formación continua que busca conectar enseñanza, investigación, intercambio internacional y práctica profesional.
El propio rector destacó que estos espacios permiten confrontar conocimientos, conocer otras formas de trabajo y encontrar nuevas maneras de responder a los problemas que surgen en el ejercicio cotidiano de la optometría.
Estudiantes como impulsores de la actualización
Uno de los aspectos resaltados por la UAA fue el liderazgo de los estudiantes en la organización del encuentro. Para la institución, este componente demuestra que la formación profesional no puede quedar limitada al currículo académico, sino que necesita complementarse con el contacto directo con expertos, nuevas tecnologías y experiencias provenientes de distintos entornos de práctica.
El III Congreso Universitario de Optometría reunió así la conmemoración de 47 años de historia con una discusión sobre el futuro de la profesión. En un escenario en el que los optómetras enfrentan nuevas demandas clínicas, tecnológicas y sociales, la actualización continua se consolida como una parte esencial de la formación.
La experiencia de la UAA también muestra cómo los espacios universitarios pueden funcionar como puntos de encuentro entre estudiantes, docentes, investigadores y profesionales, favoreciendo una conversación que no solo revisa lo aprendido, sino que intenta anticipar los retos que marcarán la optometría en los próximos años.



