En el marco de Expo Óptica 2026, una de las ideas que volvió a ponerse sobre la mesa fue la necesidad de integrar mejor los procesos que intervienen en la producción y dispensación de un lente oftálmico. En ese contexto, Alan Mayo, representante de Novar para América Latina, presentó la apuesta de la compañía para el mercado brasileño: una evolución de su solución Digital Center, pensada para fortalecer la conexión entre la óptica y el laboratorio a partir de una captura más precisa de datos, una mejor comunicación con el paciente y una mayor integración de los flujos de trabajo.
La propuesta parte de una lectura concreta del mercado. Según explicó Mayo, Brasil necesita herramientas que permitan traducir mejor toda la inversión tecnológica del laboratorio al momento de la atención en óptica, es decir, al instante en que el profesional debe explicar, sustentar y personalizar la solución visual frente al paciente. Desde esa lógica, la innovación no se limita a la toma de medidas, sino que apunta a convertir esa interacción en una experiencia más clara, más técnica y al mismo tiempo más comprensible.
“Creemos que el mercado de Brasil requiere una conexión entre el laboratorio y la óptica y por eso justamente mejoramos en la solución Digital Center”, afirmó Mayo durante la entrevista. A continuación, explicó que esta herramienta “viene a dar solución a esa conexión de toda la inversión que hace un laboratorio y cómo la explica con una comunicación clara y efectiva”. La idea de fondo, entonces, no es solo optimizar un paso operativo, sino cerrar una brecha histórica entre lo que el laboratorio produce y lo que la óptica logra comunicar al usuario final.
Para ello, Novar incorporó inteligencia artificial al sistema, específicamente mediante redes neuronales convolucionales, con el fin de detectar con mayor precisión la pupila y la forma del armazón. Este componente tecnológico, según lo planteado por Mayo, busca hacer del proceso de atención algo “mucho más dinámico, algo mucho más preciso y más profesional”, una afirmación que resume el énfasis de la compañía en combinar automatización, captura de datos y valor clínico-comercial dentro del punto de venta.
Uno de los aspectos más relevantes de la solución presentada es que amplía el papel tradicional de la toma de medidas. En lugar de quedarse únicamente en parámetros como distancia pupilar o altura, el sistema permite mostrar información adicional que puede enriquecer la conversación con el paciente. “Después de haberle tomado la medida, puedo explicarle los espesores, podemos mostrarle los mapas de aberraciones y datos precisos de cómo va a ser producida la lente”, señaló Mayo. Y añadió: “básicamente lo que estamos haciendo es cocrear el producto con el paciente en tiempo real”.
Ese punto no es menor. En un sector donde con frecuencia la lente sigue siendo percibida por el usuario como un producto terminado y poco transparente en su proceso de construcción, la posibilidad de visualizar variables de diseño y producción durante la atención abre una nueva dimensión en la relación entre tecnología, paciente y asesoramiento profesional.
La integración con el laboratorio es, precisamente, otro de los pilares de la propuesta. Mayo insistió en que el valor de Digital Center está en no funcionar como un sistema aislado o desconectado, sino como parte de un ecosistema más amplio que puede vincularse con ERP propios o externos. En sus palabras, “que no sea un sistema stand-alone, o sea, que no sea un sistema de toma de medidas separado e inconexo, sino que sea algo que esté integrado a un sistema más grande”. Esa capacidad de articulación es la que permitiría que la información capturada en óptica llegue al laboratorio de manera más fluida y útil para la producción.
Desde la perspectiva de Novar, esa integración resulta decisiva en un escenario marcado por la creciente importancia de los datos en el desarrollo de lentes digitales. La precisión en la toma, la trazabilidad de la información y la capacidad de convertir esos insumos en una producción más eficiente aparecen como factores clave para responder a una demanda visual cada vez más compleja. En ese marco, la tecnología deja de ser solo una promesa de modernización para convertirse en una herramienta concreta de conexión entre actores que históricamente han trabajado en eslabones distintos de la cadena.
De acuerdo con Alan, todos los agentes que intervienen en la producción de un lente deben estar “en el mismo juego”. Esa visión incluye a oftalmólogos, optómetras, laboratorios y ópticas, en una lógica en la que los datos no tienen valor por sí solos, sino por lo que permiten construir a partir de ellos. El laboratorio, dijo, debe ser capaz de hacer algo con esa información: producir la lente “de la forma más eficientemente posible”.
La presencia de esta propuesta en Expo Óptica 2026 dejó ver, una vez más, que la transformación del sector no pasa únicamente por nuevas superficies o nuevos materiales, sino también por herramientas que reorganizan la relación entre captura de datos, comunicación profesional y producción. En el caso de Novar, la apuesta presentada en Brasil apunta justamente a eso: hacer que la tecnología sirva no solo para medir con mayor precisión, sino para conectar mejor.



