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Personalización de los LC: de la geometría corneal al diseño final

La contactología contemporánea atraviesa un cambio estructural que trasciende la evolución de los materiales. Lo que está en transformación no es únicamente el lente, sino la filosofía de adaptación. Durante décadas, la práctica clínica se centró en ajustar al paciente a parámetros estándar disponibles en inventario. Hoy, el paradigma se invierte: el lente debe diseñarse a partir de la biología ocular individual.

Este giro no responde a una tendencia tecnológica, sino a una necesidad fisiológica. La superficie ocular no es homogénea ni replicable; cada córnea presenta variaciones en profundidad sagital, excentricidad, asfericidad y morfología limbal. Bajo esta premisa, la personalización deja de ser una alternativa avanzada y se convierte en una obligación clínica cuando se busca optimizar resultados y reducir riesgos.

De los promedios estadísticos a la geometría real

La adaptación basada en promedios ignora la singularidad anatómica. Incluso en pacientes con refracciones similares, la arquitectura ocular puede diferir significativamente. La transición hacia el diseño personalizado implica abandonar la lógica del “mejor ajuste disponible” y adoptar una estrategia de diseño fundamentada en datos objetivos.

La denominada “personalización absoluta” se apoya en el mapeo tridimensional de la superficie ocular, permitiendo modelar dispositivos que respeten la fisiología del epitelio y mantengan la homeostasis lagrimal. Este enfoque reduce el estrés mecánico, mejora la estabilidad y disminuye la probabilidad de eventos adversos relacionados con hipoxia o fricción limbal.

Herramientas diagnósticas como eje del diseño

El éxito de la personalización depende de la calidad de la información diagnóstica. La adaptación moderna se sustenta en un ecosistema tecnológico que incluye:

Topografía corneal, para analizar curvaturas e irregularidades de forma integral.

Tomografía de coherencia óptica (OCT), que permite evaluar el clearance y la bóveda lagrimal con precisión micrométrica.

Escaneos esclerales, esenciales en diseños de apoyo conjuntival.

Software de modelado especializado, que simula el comportamiento del lente antes de su fabricación.

Fluorogramas bajo luz de cobalto, fundamentales para validar intercambio lagrimal y estabilidad dinámica.

La selección entre plataformas —esclerales, híbridas, rígidas permeables o blandas de parámetros especiales— deja de ser empírica y se convierte en una decisión sustentada por evidencia objetiva.

Indicaciones en escenarios de alta complejidad

La personalización adquiere relevancia crítica en condiciones donde los diseños estándar muestran limitaciones estructurales:

• Ectasias corneales y queratocono avanzado, donde la regularización óptica sin trauma mecánico es esencial.

Ojo seco severo, en el que los lentes esclerales funcionan como reservorio terapéutico.

Pacientes posquirúrgicos con irregularidades corneales, donde el centrado estable es determinante.

Altas ametropías, que requieren optimización del campo visual periférico.

Población pediátrica, en la que el crecimiento ocular exige seguimiento dinámico.

Lentes protésicos y casos estéticos complejos, donde la precisión cromática y estructural impacta la calidad de vida.

 

En estos contextos, la personalización no solo restaura función visual, sino que reduce la probabilidad de abandono terapéutico.

 

Análisis comparativo: rendimiento clínico y reducción de riesgo

Frente a los lentes convencionales, los diseños personalizados ofrecen ventajas consistentes:

• Mejor centrado y estabilidad.

• Reducción significativa de aberraciones ópticas.

• Mayor comodidad y menor incidencia de hipoxia.

• Disminución del ciclo de prueba y error.

• Reducción de re-pedidos por desajustes fisiológicos.

La consecuencia directa es una menor tasa de deserción. El paciente que experimenta estabilidad visual y confort prolongado mantiene adherencia y permanencia en la categoría.

La tecnología no reemplaza al clínico

Aunque el software optimiza el diseño, el lente se termina de diseñar en la consulta. La biomicroscopía bajo lámpara de hendidura continúa siendo el momento decisivo para evaluar movimiento, intercambio lagrimal y signos subclínicos de compromiso tisular.

El protocolo de validación debe integrar:

1. Análisis detallado de superficie ocular y calidad lagrimal.

2. Evaluación dinámica en lámpara de hendidura.

3. Refinamiento óptico mediante sobrerrefracción.

4. Seguimiento estructurado y educación del paciente.

La tecnología amplifica la capacidad diagnóstica, pero el criterio clínico sigue siendo el determinante final.

Personalización como estándar de excelencia

La personalización en lentes de contacto representa una evolución hacia una práctica más segura, precisa y fisiológicamente respetuosa. Al fundamentar la adaptación en geometría real y no en promedios, se minimiza el riesgo clínico asociado a la improvisación.

Este enfoque redefine el rol profesional: el especialista deja de ser un simple adaptador de dispositivos para convertirse en un diseñador funcional de soluciones ópticas alineadas con la biología individual.

En un entorno donde la exigencia visual y la complejidad de los casos aumentan, la personalización no es un lujo tecnológico. Es una estrategia de optimización clínica orientada a preservar tejido, mejorar resultados y garantizar que cada lente se comporte como una extensión natural del sistema ocular.

Artículo basado en el programa de Franja TV de IACLE: Personalización de lentes de contacto: De la geometría corneal al diseño final.

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