Departamento Editorial de Franja Visual
El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo caracterizada por dificultades en el lenguaje y la comunicación social, junto con patrones conductuales característicos que pueden variar según la situación. Como se ha descrito, la prevalencia de alteraciones en la salud visual y ocular en niños con TEA es superior a la de la población pediátrica general, incluyendo errores refractivos, ambliopía, estrabismo, nistagmus y otras alteraciones. En este sentido, la evaluación de la agudeza visual (AV) es clave para orientar intervenciones y hacer un seguimiento riguroso de la salud visual y ocular.
Por tal razón, los métodos convencionales para determinar la AV suelen verse limitados por la cooperación, la atención sostenida y la condición motriz propias del TEA. Es por esto que se han empleado herramientas como los test de mirada preferencial basados en patrones, como por ejemplo las pruebas de Teller, tarjetas de Keeler y LEA de rejilla. Más recientemente, se han incorporado aplicaciones digitales que reducen la interacción humana y añaden retroalimentación audiovisual para mantener la participación del paciente. Cabe resaltar que estas herramientas digitales surgen como método práctico en el tamizaje visual, aumentando la posibilidad de acceso a los servicios de atención visual.
Frente a estas posibilidades, la duda que surge es la pertinencia del uso de estos instrumentos en estos casos especiales. Con base en esta premisa, Jayalaxmi y colaboradores (2025) realizan un estudio en el que comparan la prueba Peekaboo Vision Application (PVA), que es una prueba digital de mirada preferencial en iPad, con las paletas de rejilla LEA, en niños con TEA y coeficiente intelectual (CI) promedio alto o superior. Ver Figura 1.

Figura 1. Prueba PVA (a) un círculo gris uniforme en el lado izquierdo, que sirve como control, y el círculo en el lado derecho con un patrón de rejillas verticales de alto contraste. Al tocar correctamente la respuesta, aparece una retroalimentación en video a través de una figura animada motivadora.
Para cumplir con ese objetivo, los autores realizaron un estudio retrospectivo sobre un programa de tamizaje visual para niños con TEA. Se incluyeron participantes ≤16 años con diagnóstico confirmado de TEA establecido por equipo multidisciplinario compuesto por pediatras, psicólogos y terapeutas ocupacionales, conforme a DSM‑5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, Quinta Edición) y con CI ≥86 correspondiente a promedio y superior medido mediante Stanford‑Binet 5 (SB‑5), que es una escala de medición del coeficiente intelectual.
En el proceso clínico, se mantuvo una distancia de prueba de 50 cm para PVA, que corresponde a un rango de frecuencia espacial equivalente −0,18 logMAR a 1,9 logMAR. Cuando el niño no interactuaba tocando la pantalla por atención limitada o restricción motora, el examinador infería la respuesta por seguimiento ocular. Para PVA, el método fue de mirada preferencial con respuesta táctil frente a la pantalla; ante una respuesta incorrecta, el mismo estímulo se repetía dos veces, y se consideraba correcta la respuesta con 2 aciertos de 3 estímulos. Para LEA, se presentaron las rejillas registrando respuesta por preferencia de mirada del niño hacia el patrón de rejilla.
Entre los resultados más relevantes, la AV media con PVA fue 0,47±0,41 logMAR, frente a 0,85±0,38 logMAR con LEA, con una diferencia estadísticamente significativa. Los autores argumentan que PVA sobreestimó la AV respecto a LEA en 0,38 logMAR. Por otra parte, el tiempo de prueba fue mayor en PVA (1,45±0,46 min) frente a. LEA (0,87±0,53 min), que se consideró también significativo. En cuanto a las categorías de CI, la AV de PVA fue mejor en CI superior (0,25±0,25 logMAR) que en CI promedio‑alto (0,54±0,45 logMAR), mientras que la AV por LEA no difirió por CI. Los tiempos de prueba no variaron por CI.
Los autores en su análisis infieren que PVA es altamente aplicable y produce umbrales de AV mejores que LEA, aunque con tiempos de administración mayores. La sobreestimación con PVA respecto a LEA sugiere que no son pruebas intercambiables y que los valores de PVA deben interpretarse con precaución y dentro de su propio marco de referencia en la interpretación de resultados.
La posible explicación que los autores brindan es que la discrepancia entre las pruebas no depende del nivel medio de AV, sino del método en términos de interactividad, retroalimentación audiovisual, algoritmo en escalera y número de estímulos. En niños con CI superior, PVA rindió mejor AV, probablemente por mayor comprensión de la tarea y mejor atención sostenida ante el refuerzo audiovisual. Entre tanto, LEA, al depender solo de la observación del seguimiento ocular, fue insensible a variaciones de CI en esta muestra poblacional.
Desde la práctica clínica, los autores indican que PVA ofrece ventajas evidentes y pertinentes en TEA tales como: portabilidad, automatización de umbral y compromiso del paciente, lo que la hace atractiva para tamizaje y evaluación en contextos no convencionales. Sin embargo, cuando exista alteración de la coordinación ojo‑mano o limitaciones motoras, la aplicación puede requerir que el examinador infiera la respuesta por mirada y toque por el niño, añadiendo un componente subjetivo.
LEA, por su parte, es más rápida y menos dependiente de interacción táctil, útil cuando la interacción con dispositivo es un obstáculo; sin embargo, requiere experiencia del examinador y puede ser menos estimulante para mantener la atención en TEA. Con esto, los autores concluyen que PVA y LEA no son comparables y no deben usarse de forma intercambiable en niños con TEA. Los autores sin embargo indican que el criterio del examinador es imprescindible para seleccionar el método de medición de la AV en niños con TEA. Además, se sugieren estudios prospectivos con muestras más amplias, grupo control y evaluación de repetibilidad para definir normas específicas y criterios de intercambiabilidad entre los métodos de medición de AV en niños con TEA.
Adaptado de:
1. Jayalaxmi S, Mohapatra M, Das S, Warkad VU. Comparison of visual acuity assessment using peekaboo vision application and LEA grating paddles in children with autism spectrum disorder. Indian J Ophthalmol. 2025;73(12):1829–33.



