Martín Edisson Giraldo Mendivelso. Optómetra ULS, Magíster Ciencias de la Visión. ULS. Especialista en Segmento Anterior y Lentes de Contacto USTA, FELLOW IACLE. Profesor Universidad CES, Medellín.
Existen más de 140 millones de usuarios de lentes de contacto (LC) en el mundo, lo que ha permitido a las personas corregir alteraciones refractivas y problemas de la superficie ocular con múltiples beneficios. Sin embargo, su uso implica desafíos importantes, especialmente cuando se utilizan durante la noche o no se siguen los procedimientos adecuados de cuidado y mantenimiento. Estas prácticas deficientes pueden derivar en queratitis microbiana (MK, por su sigla en inglés). Aunque la MK es relativamente rara, se estima que afecta a 5 de cada 10.000 usuarios de lentes de contacto, con consecuencias potencialmente graves, como perforación corneal e incluso ceguera. (1–3)
Uno de los agentes etiológicos principales de la MK asociada con los LC es la infección por Pseudomona aeruginosa, responsable de al menos el 66 % de los casos. La fuente más probable de los microorganismos involucrados son aquellos adheridos a la superficie del lente. Para reducir la carga bacteriana en lentes de remplazo programado se emplean soluciones multipropósito desinfectantes (MPDS, por su sigla en inglés), que contienen compuestos como amonios cuaternarios (QACs, por su sigla en inglés) y biguanidas en diversas formulaciones. (2,3)
Sin embargo, el uso inadecuado de estas soluciones —como la reutilización por parte de muchos pacientes o el relleno del estuche sin reemplazo o recambio completo—expone a las bacterias a concentraciones subletales de desinfectantes, lo que favorece su supervivencia y potencial resistencia. En P. aeruginosa, los mecanismos de resistencia a desinfectantes incluyen proteínas de resistencia a múltiples fármacos de pequeño tamaño (SMR, por su sigla en inglés), que funcionan como bombas de eflujo dependientes de protones. (1,2)
Estas proteínas se clasifican en tres subgrupos: SUG, SMP y PSMR. Los genes del grupo SMP, como qacE y su variante mutada qacEΔ1, suelen encontrarse en plásmidos e integrones, facilitando la transmisión de la resistencia. Estos genes confieren resistencia no solo a QACs, sino también a otros compuestos catiónicos como biguanidas, y diamidinas. Su proximidad a genes de resistencia antibiótica sugiere una posible cotransferencia entre poblaciones bacterianas, lo que implica que la exposición a desinfectantes podría contribuir al desarrollo de resistencia antimicrobiana. (1)
Adicionalmente, según la Base de Datos Integral de Resistencia a Antibióticos (CARD), diversas bombas de eflujo —como mexGHI-OpmD, mexJKI-OprM, mexPQ-OprE, mexVW-OprM, mexXY-OprM, triABC-OpmH y sus genes reguladores (mexL, mexZ, parR, parS, pmpM, soxR, yajC)— desempeñan un papel clave en la resistencia a desinfectantes. Estas bombas impiden la acumulación intracelular de sustancias tóxicas, mejorando la supervivencia del patógeno. Su sobreexpresión se asocia con resistencia a fármacos. (1)
En el caso específico de P. aeruginosa, se han identificado dos linajes principales diferenciados por la presencia de los genes exoU o exoS. Una vez se adhiere a la superficie corneal, la bacteria libera exotoxinas codificadas por estos genes. Las cepas con exoU producen una fosfolipasa potente que induce muerte celular aguda, mientras que las cepas con exoS invaden y se multiplican dentro de células mamíferas, provocando apoptosis mediante actividades GTPasa y ADPRT. (1)
En ese contexto, las cepas portadoras de exoU causan infecciones más severas y se han vinculado con una mayor resistencia a antibióticos. Estudios recientes han demostrado una relación de coselección entre el gen exoU y la resistencia antimicrobiana, incluyendo resistencia a desinfectantes, tanto en cepas de origen ocular como no ocular. (1)
Con base en lo anterior, Akter y colaboradores (2025) realizaron un estudio con el propósito de comparar la susceptibilidad de cepas exoU y exoS de P. aeruginosa frente a cuatro MPDS. Se utilizaron métodos de laboratorio para determinar las concentraciones mínimas inhibitorias (MIC, por su sigla en inglés) y bactericidas (MBC, por su sigla en inglés), y se realizaron análisis genómicos para identificar genes de resistencia a desinfectantes y mutaciones específicas (SNPs, por su sigla en inglés) asociadas a dicha resistencia.1
Los resultados evidenciaron que todas las MPDS fueron efectivas a concentración completa, pero su eficacia disminuyó al ser diluidas. En este contexto, OPTI-FREE PureMoist fue más activa contra cepas exoU, mientras que Renu Advanced Fórmula mostró mayor eficacia contra cepas exoS. Además, las cepas exoU presentaron una resistencia significativamente mayor a los antibióticos levofloxacino, gentamicina y tobramicina en comparación con las cepas exoS.1
Adicionalmente, los genes de resistencia qacEΔ1 y sugE1, junto con varios SNPs en genes como mexQ y opmD, fueron más frecuentes en las cepas exoU y se asociaron con mayores niveles de resistencia tanto a desinfectantes como a antibióticos. Los autores manifiestan que las cepas exoU de P. aeruginosa no solo son más virulentas, sino que también presentan una mayor capacidad de resistencia, lo que representa un desafío importante para el tratamiento de la queratitis bacteriana.1
El aporte principal del estudio es que la identificación de estos patrones genéticos y fenotípicos puede contribuir al desarrollo de estrategias más eficaces para la prevención y el manejo clínico de las infecciones oculares relacionadas con el uso de lentes de contacto. En este aspecto, los profesionales de la salud visual tendrán más herramientas para recomendar un principio activo determinado para el cuidado e higiene de los lentes de contacto.
Referencias
1. Akter T, Stapleton F, Green M, Willcox M. Association between disinfectant resistance genes in exoU and exoS Pseudomonas aeruginosa with sensitivity to multipurpose disinfecting solutions and antibiotics. Contact Lens and Anterior Eye. 2025 Oct 1;48(5). 2. Stapleton F, Bakkar M, Carnt N, Chalmers R, Vijay AK, Marasini S, et al. CLEAR – Contact lens complications. Contact Lens and Anterior Eye. 2021 Apr 1;44(2):330–67.
3. Stapleton F. Contact lens-related corneal infection in Australia. Vol. 103, Clinical and Experimental Optometry. Blackwell Publishing Ltd; 2020. p. 408–17.




